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Conflicto magisterio-gobierno, al fin privó el sentido común
Por Erwin Pérez - Guatemala, 13 de mayo de 2007

Por fin el gobierno puede respirar tranquilo, al menos por un momento. Los maestros de la educación pública retornarán a las aulas el próximo lunes, 14 de mayo, luego de 25 días de paro; cambio el gobierno se comprometió a integrar dos comisiones de diálogo. La primera para abordar la problemática de las escuelas normales y la segunda, dará seguimiento a los compromisos adquiridos, entre los cuales destaca la entrega del “vaso de leche” a los alumnos.

Pero el logro más polémico ha sido la disposición del gobierno a desistir de las actas disciplinarias que se emitieron contra los docentes que participaron en la huelga. El pasado martes, dirigentes sindicales del magisterio acordaron con la Ministra de Educación, María del Carmen Aceña, solicitar al Presidente Óscar Berger que se dejarán sin efecto las medidas disciplinarias a aquellos docentes que participaron en el paro. del 23 de abril al momento.

Hoy por la mañana el Presidente ha confirmado que, “en respuesta a una solicitud de Aceña, a partir del lunes estarán todos los docentes cumpliendo con sus tareas”. Ello debe entenderse como una decisión de no continuar el proceso administrativo iniciado contra los maestros, a cambio que repongan el tiempo en que no impartieron clases. El mandatario advirtió que “los maestros tendrán que compensar el tiempo que no atendieron a sus alumnos” porque de lo contrario “Quienes no cumplan serán destituidos”.

De su lado, los maestros han manifestado disposición plena por regresar a las clases el lunes próximo, siempre y cuando tengan el documento firmado por el Presidente.

Todo apunta a que las discrepancias surgidas entre el magisterio y el gobierno comienzan a disiparse paulatinamente. Tal es la tranquilidad que se prevé que el líder magisterial Joviel Acevedo, abandonó el país para asistir a una reunión regional de educación en Nicaragua. Y el Presidente se refiere a los acuerdos alcanzados como un “magnifico acuerdo”.

Ahora bien, más allá del relato de los hechos es imprescindible aportar elementos de análisis que permitan una lectura política del conflicto que tuvo en aprietos al gobierno, y particularmente a la ministra Aceña.

Inicialmente hay que recordar que en la población existe la impresión que el asunto de la educación no es una prioridad para este gobierno –tampoco lo ha sido para los anteriores- a pesar que el presupuesto se ha incrementado hacia programas que, según denunciaron los maestros, no se cumplen a cabalidad. O bien los recursos son transferidos a otros rubros, como los millones que fueron a parar a la remodelación del aeropuerto. Además, en buena parte de la ciudadanía queda la idea que la disputa en realidad se trató de una pelea entre el dirigente Acevedo y la ministra Aceña.

En esa lucha el tercer actor involucrado ha sido la prensa. Claramente identificada con la línea de pensamiento de la funcionaria, los medios de comunicación perdieron objetividad –aunque se dice que ésta es una utopía en la prensa- y privilegiaron su posición y simpatía hacia las autoridades de Educación.

Sobre esa base, los maestros pueden atribuirse la victoria de varias batallas y al final aplaudirse por obtener beneficios. Hasta ahora también pueden asegurar con satisfacción que los triunfos no solo fueron contra el gobierno, sino también superaron la malintencionada postura que la prensa adoptó al momento de informar sobre el proceso.

En el conflicto el puesto cómodo lo tuvieron siempre los maestros. Ellos gozaron con la coyuntura nacional a su favor desde el comienzo de las protestas, especialmente por un conjunto de visitas que el país recibió, especialmente por la Asamblea del BID y la visita de los reyes españoles, entre otros. Luego, al calor de la campaña electoral, también gozaron del respaldo político de algunos partidos y, para mayor confianza, la dirigencia logró movilizar a las calles a un enorme número de maestros y maestras. Incluso padres de familia acudieron a los primeros llamados.

Los partidos de oposición parecían dispuestos a otorgar, por decreto, la amnistía a los maestros en paro, y con ello conseguirían no sólo congraciarse al magisterio, sino de paso provocarle daño político al gobierno, particularmente en época electoral.

En esa óptica es entendible que luego de haber decidido el desistimiento de las actas disciplinarias, que el gobierno le dé a esta posición una lectura de triunfo sobre los partidos políticos en el Congreso. La creencia del Ejecutivo es que le arrebataron de las manos a la oposición esa batalla que mostraba a los diputados como victoriosos.

Finalmente, son los maestros quienes parecen muy satisfechos con su lucha, aunque queda pendiente el desarrollo y trabajo de las comisiones acordadas. No obstante, hay que incluir en el análisis que el movimiento magisterial no salió del todo limpio y que tuvo un nivel de daño. Y es que la cercanía de la dirigencia magisterial hacia algunos partidos de la oposición despierta sospechas, dentro del mismo magisterio y en la población.

Observar a un líder magisterial que promueve su posición de izquierda con playeras del Ernesto “el Ché” Guevara, que escucha con demasiada cercanía las recomendaciones del diputado Arístides Crespo, (hombre de confianza de Ríos Montt en el partido conservador de derecha) puede ser visto como algo más que pragmatismo, ¿verdad?

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época números 1198 - 110507


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