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La captura de Otto Herrera
Por Erwin Pérez - Guatemala, 26 de junio de 2007

Con mucha dificultad, la captura del guatemalteco Otto Roberto Herrera en Colombia, podrá ser de utilidad para mejorar la imagen del gobierno guatemalteco. Herrera, uno de los 40 personajes más buscados por el gobierno de Estados Unidos, está considerado un narcotraficante que ha conseguido burlar la seguridad de EEUU e ingresar a ese país –según las notas de prensa- entre 5 y 7 toneladas de droga mensuales. Sobre “la captura del año” pueden hacerse muchas valoraciones que sólo servirán para confirmar males ya conocidos, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Para comenzar, lo inmediato es observar un proceso de extradición en el cual hay por lo menos tres países que desean tener a Herrera entre sus celdas. Guatemala, desde luego, no encaja en el perfil de seguridad necesaria para asegurar, en primer lugar un proceso judicial adecuado y mucho menos condiciones de reclusión que impidan al acusado fugarse como lo hizo en mayo de 2005 en México.

De hecho, ha trascendido que la extradición de Herrera será desde Colombia hasta EEUU, no sólo por las circunstancias obvias de seguridad sino por ser el país que remitió la orden de captura internacional. Pero además porque al parecer Guatemala no posee un convenio al respecto con Colombia.

Entonces, uno de los males a confirmar con esta captura tiene que ver con la debilidad en que está nuestro Estado: debilidad y desconfianza hacia su sistema de justicia; debilidad y preocupantes niveles de desconfianza hacia las fuerzas de seguridad; y una fragilidad en el sistema penitenciario que no consigue levantarse simple y sencillamente porque ese no es un tema de prioridad presupuestario o de interés social.

La siguiente deficiencia está vinculada al ámbito de la inteligencia. Nuestro país está acostumbrado a un método de inteligencia militar autoritario, en cuya experiencia sólo destacan los crímenes contra la humanidad cometidos en medio de la guerra. Es decir, la inteligencia que ha practicado el Estado, que ha sido siempre monopolizada y desnaturalizada por el Ejército para fines de combate contra “el enemigo interno”. De esa cuenta, padecemos un vacío gigantesco en el rubro de la seguridad interna, la Policía Nacional Civil y el Ministerio de Gobernación, sufren la deficiencia de la información procesada, lo que les limita poder investigar o, mejor aún, adelantarse a posibles riesgos de ingobernabilidad o seguridad. Esa deficiencia favoreció, en buena medida, que Otto Herrera lograra evadir a las autoridades cuando estuvo en el país, y también impidió que se detectaran, hasta ahora, las redes del narcotráfico que son su soporte.

Las siguientes dos valoraciones que por evidentes no pueden dejar de mencionarse, se ubican fuera de nuestras fronteras.

Estados Unidos, el gigantesco gendarme del mundo, ha sido incapaz de detener el flujo de drogas hacia dentro de su país. Ha fracasado con preocupantes niveles en el control de sus fronteras, pese a contar con el presupuesto, la tecnología y el recurso humano para ello. La agencia antidrogas ha fallado en sus propias fronteras, como han fallado las unidades antidrogas de México, Guatemala, Colombia, Panamá u otros países involucrados en la cadena geográfica del narcotráfico.

Adicionalmente, más allá de los fallos en la seguridad fronteriza, EEUU ha fracasado en el combate interno por el consumo de drogas. Si el mercado de las drogas tiene una excelente fuente de enriquecimiento para los capos de la droga es porque la demanda no sólo se mantiene sino que podría estar creciendo en el mundo. Los estadounidenses, aunque les cueste reconocerlo públicamente, siguen siendo los compradores de mayor peso en el mercado de las drogas. Pensar que 5 o 7 toneladas ingresan por mes a territorio estadounidense nos da una proyección del consumo.

Desde luego que esas condiciones de inseguridad en sus fronteras y el elevado consumo interno, no deben ser motivo para reconocer lo positivo que resulta la captura de uno de los supuestos capos del narcotráfico en Centroamérica. Y a esa captura hay que darle el valor que se merece, sobre todo si detrás de la detención del líder, vienen más arrestos o revelaciones sobre la forma y lugares en que operan las redes del narcotráfico vinculadas a Herrera. ¿Caerá alguien en Guatemala? más curioso es aún saber quién será, ¿no les parece?

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época números 1229 - 250607


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