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Elecciones en Guatemala, el día después
Por Erwin Pérez - Guatemala, 5 de noviembre de 2007

Un primer acercamiento al análisis , ahora que ya conocemos los datos finales de la elección a Presidente de la República, debería partir de una evaluación de nuestro sistema electoral y de partidos políticos. Luego sería conveniente realizar una inspección a aquellos elementos que favorecieron el triunfo del Ingeniero Álvaro Colom y consecuentemente los motivos que llevaron a la derrota del militar Otto Pérez Molina. También sería pertinente, hacer un repaso por las tareas que tenemos pendientes como país y que tanto el Estado como el Gobierno debieran enfrentar con decisión; y por último crear un imaginario, basado en las condiciones reales de nuestra nación, qué es lo que podríamos esperar objetivamente del nuevo gobierno.

A partir de estas grandes valoraciones podríamos desmenuzar una a una las áreas y los aspectos que se conjugan en el país, para tratar de impulsar acciones más detalladas en lo político, en la parte económica, y sobre todo en esas, hasta ahora intocables, fuentes de desigualdad que tienen al país sumido en la pobreza y el subdesarrollo. La faena desde luego no es asunto de cuatro años.

Así, podríamos comentar que la elección de segunda vuelta presidencial trascurrió ayer con absoluta tranquilidad que incluso se sigue respirando hoy; con una afluencia de votantes (47%) más arriba de las apocalípticas predicciones; se ha cumplido con la sexta elección de la transición democrática; los resultados han sido aceptados por los contendientes y por los ciudadanos; los rumores de fraude, golpe de Estado y otras barbaridades ocurridas durante largas décadas de militarismo estuvieron ausentes, lo que refuerza la idea de que nuestra transición hacia la democracia continúa.

Contabilizad el 99.61% del total de mesas receptoras de votos, el candidato oficialmente vencedor ha sido el Ingeniero Álvaro Colom con un millón 444,268 votos a favor que representan el 52.84% del total, por encima del candidato militar del Partido Patriota, Otto Pérez Molina que alcanzó un millón 289,233 sufragios que significan el 47.16%. Los votos nulos a duras penas alcanzan el 3.50% mientras que el abstencionismo registrado es de más o menos 52%.

Más allá de los datos, hay que visualizar que con éstos terminamos una campaña electoral sumamente violenta, que profundizó la desconfianza hacia la clase política, promovió el descrédito y la calumnia en diferentes niveles. Un proceso electoral que deja con serios daños la institucionalidad del Tribunal Supremo Electoral, cuyos magistrados podrían estar a pocas horas de enfrentar un antejuicio, y en quienes se concentraron muchas de las críticas que tuvo el evento electoral. El rostro de felicidad y tranquilidad que tenía anoche el presidente del TSE, Óscar Bolaños, es un reflejo del balance al final del día, pero la evaluación del proceso en general podría cambiarle el rostro a cualquiera. Es incuestionable la urgente necesidad de corregir algunos vacíos en la ley que dan el espacio a la incertidumbre y a la ambigüedad. Para comenzar debiera atenderse, de verdad y a fondo, el asunto del financiamiento y la fiscalización a las campañas políticas.

La revisión a la ley, desde luego, debe considerar los aspectos políticos. Los y las ciudadanas seguimos sin poder elegir. Votamos es cierto, pero sobre aquellas plataformas que otros deciden. En ello la cúpula económica tiene enorme ventaja sobre el ciudadano común, y es que la desigualdad en este país no es sólo en la parte económica; ya que el que pone la plata determina candidaturas o su viabilidad futura.

Esos financiamientos son los que ahora despiertan muchos temores. La creencia prevaleciente es que cualquiera de los candidatos tenía detrás suyo un grupo de oscuros personajes que generan mucha desconfianza en el electorado. El presidente electo no escapa de esos temores. De hecho, la vinculación que se le hizo durante la campaña a personajes vinculados con la corrupción y el narcotráfico fueron los impedimentos principales por los cuales se vio obligado a participar en una segunda vuelta electoral.

Los motivos de su triunfo fueron varios, así como los elementos que llevaron a la derrota de Pérez Molina quien, aparentemente conseguiría el triunfo en esta primera elección. Mañana, en una segunda entrega haremos un repaso de los factores que determinaron el triunfo de Colom y la derrota de Pérez Molina, además de explorar algunos escenarios a los cuales podría enfrentarse el futuro gobierno y el país en su conjunto.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época números 1322


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