Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Izquierda, derecha o nada
Por Erwin Pérez - Guatemala, 24 de noviembre de 2007

Fuera de Guatemala se ha levantado expectativas, buenas y malas, respecto al gobierno socialdemócrata que el ingeniero Álvaro Colom se ha dado a la tarea de promocionar y de repetir con peligrosa insistencia en cualquier espacio que se le presente. Dice el señor Presidente electo, que él está plenamente definido con la socialdemocracia y que será ésta la línea sobre la cual se conduzca el gobierno que inicia el próximo 14 de enero. ¿Pensará lo mismo el resto de su partido?

En el terreno doméstico los grupos de derecha no aceptan del todo la versión de que en nuestro país ganó la izquierda y perdió la derecha; mientras que la izquierda revolucionaria prefiere guardar sus distancias con el futuro partido gobernante, porque no ven que en el fondo la Unidad Nacional de la Esperanza, exprese una posición y un pensamiento de verdadera izquierda.

Quienes no forman parte de la radical izquierda y tampoco son miembros de la derecha conservadora, se atreven a dibujar al próximo gobierno como un Gobierno que solamente llegará a administrar la pobreza que sacude a nuestro país.

Frente a esas posiciones que se plantean hay que bosquejar algunos elementos que pueden resultar útiles al momento de hacer un análisis respecto a qué tipo de gobierno nos espera.

Para poder hacer un primer planteamiento, habría que acudir al plan de gobierno que durante largos meses de campaña promocionó la UNE. Sin embargo, lo escrito en un plan de campaña, generalmente en nuestro país, está alejado de la realidad nacional. Es decir, ha habido gobernantes que conocen la realidad del Estado hasta que llegan al puesto –Berger es el mejor ejemplo, aunque no el único- y se dan cuenta que no pueden hacer todo lo que ofrecieron.

Colom cuenta con una ventaja sobre sus antecesores pues desde que se oficializó su triunfo electoral tiene más de dos meses para explorar con mayor atención las condiciones del país y del Estado. Sumado a ello, el gobierno actual con respaldo financiero de la comunidad internacional impulsó desde mediados de año un proceso estructurado, planificado y ordenado de transición que en teoría terminará varios meses después que formalmente se produzca el cambio de gobierno. Secretarías, Ministerios, Fondos Sociales y otras entidades, están transmitiendo a las nuevas autoridades los detalles de cómo se encuentran los programas y proyectos que se llevan.

Adicionalmente, Colom ha tenido la oportunidad de tender puentes de comunicación con diversos sectores que, hasta ahora, le han recibido con suficiente aceptación. Habló ya con sus potenciales y naturales aliados, como los partidos mayoritarios en el Parlamento; con los grupos o personas que en determinados momentos de crisis pueden ser excelentes mediadores como la Iglesia católica, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Universidad de San Carlos; también habló con quienes pueden causarle dolores de cabeza y por lo tanto aspira a disminuir las tensiones, como la cúpula económica expresada en el CACIF; la embajada de Estados Unidos, y con Dionisio Gutiérrez a quien vistió en su residencia. Luego, ha viajado a otros países no solo para presentarse personalmente sino para dejar clara su intención de mantener una comunicación abierta con todos los países.

El tiempo que por ahora vemos positivo antes de tomar posesión formalmente, puede sin embargo, convertirse en un futuro problema. Para comenzar porque las presiones serán mayores, llegarán en cuanto antes y, Colom tendrá pocas oportunidades para la excusa. Las expectativas que insiste en promover Colom respecto de la seguridad y su plan de 100 días, también podrían convertirse en un boomerang porque nadie que se aprecie de objetivo podría dar crédito a la idea de reducir la criminalidad en ese tiempo.

En el terreno económico, de las relaciones comerciales y la transformación hacia la socialdemocracia, dependerán en mucho de hasta dónde los grupos económicos y de la derecha conservadora se lo permitan. Hasta ahora hemos percibido niveles aceptables de tolerancia en los grupos económicos, que aceptarían un gobierno que promocione e impulse las áreas sociales, pero que también dibujaron la línea de límites y no soportarían un gobierno que mire más hacia Suramérica que hacia el norte.

En una medida que podría parecer extraña, es pensable que la oligarquía nacional acepte, por las presiones que ejerce el precio internacional del petróleo, que Colom establezca pequeños acercamientos con Venezuela, pero tomando distancia de las políticas de su Presidente Hugo Chávez. Y no se trata desde luego de un cambio en el pensamiento de la burguesía nacional, sino que simplemente sería una medida para evitar mayores daños a sus intereses económicos. La otra posibilidad de los grupos conservadores es permitir que el Estado capte más recursos a través de los impuestos –lo que más aborrecen, después de Chávez, los grandes empresarios nacionales-. Así se entiende su medida resistencia a la prórroga del IETAAP. Simplemente es un control de daños, y desde ningún punto de vista pueden tomarse esas tolerancias como una evolución en el pensamiento oligarca guatemalteco.

En conclusión, no podríamos etiquetar al gobierno de izquierda si éste no hace por lo menos tres reformas claves a la estructura de Guatemala: Reforma fiscal, globalmente progresiva; Reforma agraria, entendida no como una repartición de tierras sino con énfasis en el desarrollo rural; y, una transformación del sistema político para hacerlo más participativo e incluyente. Aunque debe reconocerse que rompe con el esquema de los gobiernos (todos de derecha) que hemos tenido.

Tampoco podríamos identificarlo con la derecha neoliberal y conservadora porque tiene componentes que son antagónicos con las derechas nacionales. Eso sin contar con la sombra del crimen organizado que ha acompañado a la UNE en los últimos años.

En ese contexto, pareciera más acertada la teoría de que el siguiente gobierno será un simple administrador de la cosa pública y que al final de su periodo veremos de nuevo a las derechas peleándose entre si, por sustituir el pálido gobierno de Álvaro Colom.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1336


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.