Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 5 - 2008

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Las acciones del Gobierno
Por Erwin Pérez - Guatemala, 18 de junio de 2008

Los tiempos políticos son determinantes para la concreción de los planes de Gobierno. Al menos en Guatemala, de todos es conocido que si un Gobierno recién electo no aprovecha la inercia de la popularidad obtenida en las urnas, durante sus primeros meses al frente del país, la realización de sus planes se pone cada mes, cuesta arriba. De modo que el tiempo es implacable con los políticos si éstos no logran medir con audacia los momentos claves para el impulso de sus proyectos.

A medida que transcurren las semanas y los meses, el Gobierno –cualquiera que sea- va acumulando un desgaste que debilita su posición frente a la ciudadanía y que generalmente al concluir el periodo presidencial, termina en rechazo total. La muestra más clara es que ningún partido político en nuestro país ha conseguido la reelección. Es más, luego de pasar por el Gobierno, la mayoría de agrupaciones partidarias se han encogido e incluso desaparecido.

Es de entender entonces que la fuerza que se tiene al inicio debe ser muy bien utilizada para aquellos proyectos estratégicos y grandes que marquen la habilidad del gobernante. Lo observado hasta ahora para el caso del gobierno actual, es que estamos por concluir el primer semestre del año sin apreciar grandes cambios en el estado de nuestro país.

La lucha por combatir la pobreza podría tener una nota favorable al momento de evaluar las intenciones del Gobierno de UNE. Sin embargo, las intenciones parecen tener más obstáculos que éxitos, porque hasta el momento el equipo de Gobierno no ha conseguido contagiar a la población del cambio, que suponemos quieren hacer. En la educación hay buenas intenciones y se observó enorme agilidad para atender el problema del Magisterio nacional. En este aspecto es importante hacer notar que la lectura más simple señala un éxito en la lucha de los maestros –lo cual es muy positivo porque les brinda beneficios y los dignifica- y no la concreción de un plan elaborado en el seno del Gobierno.

Un repaso por la salud, puede que también muestre buenas intenciones hacia los más pobres. Compra de ambulancias, contrato de médicos, enfermeras, camilleros y pilotos, es bien visto. En la seguridad es en donde más problemas se observan, porque no sólo se comenta en la calle la corrupción en las cárceles, Migración y en algunos policías, sino que para mayor desconsuelo se aprecia un poder concentrado alrededor del Secretario encargado de la seguridad presidencial.

En fin, al hacer un repaso por los primeros 5 meses de Gobierno, se aprecian voluntades pero no grandes medidas para cambiar las estructuras del país. Quizá porque tampoco fue un ofrecimiento en la campaña electoral desatar los nudos más antiguos de nuestros problemas. La tenencia de la tierra, la distribución de la riqueza y la fragilidad del Estado, son hasta ahora temas muy pesados para una administración que cada mes tiene problemas internos en sus filas debido a la heterogénea composición del partido.

No se habla de desarrollo rural integral en donde el tema de la tierra sea un asunto a discutir. Tampoco se mencionan opciones o posibilidades reales de desarticular a esos grupos oscuros que están enquistados en el Estado y que no sólo lo tienen atado sino que además se aprovechan económicos, política y jurídicamente de él.

Y para concluir, la reforma fiscal tampoco parece tener la suficiente fuerza como para conseguir que los grandes evasores, dejen de enriquecerse o bien que los políticos en el Congreso se involucren en la propuesta de tal manera que, al menos por única vez, piensen en el beneficio colectivo por encima del particular. Tal decidia hacia el tema fiscal tienen varias fuentes, sin embargo, la más arraigada y preocupante es aquella que tiene que ver con el financiamiento de las campañas electorales y los favores pendientes que los congresistas tienen con sus financistas.

El avance en una reforma fiscal es la única medida de gran peso que se observa desde el Ejecutivo. Las otras que giran alrededor de la economía (precios acordados, Decreto 40-74, petrocaribe, inversión extranjera, y otras) son complementarias y necesarias ante la crisis actual pero no tocan la estructura económica que nos tiene en esta condición de profunda desigualdad entre ricos y pobres.

La Reforma fiscal cuenta con elementos a su favor para ser aceptada. Un factor clave es la popularidad y el respaldo que el Gobierno tiene, particularmente en las clases pobres. La reforma también cuenta con el beneficio de ser una serie de medidas que no van a cambiar el modelo económico, así que puede calificarse de tibia pero muy oportuna para cerrar esos agujeros por donde los acaudalados evaden el pago de impuestos.

A su favor la iniciativa también tiene la virtud de que es producto de un consenso y un estudio técnicamente bien sustentado. El partido gobernante tiene medio centenar de diputados que debieran estar cabildeando adentro del Congreso para aprobar las propuestas y, defender la reforma. En contra de los cambios fiscales, lo más sobresaliente son los directivos del CACIF y los técnicos formados en las universidades neoliberales quienes, -en conjunto- sólo pueden ser vistos como empleados del gran capital. Más de un medio de comunicación también está renuente a la reforma y, lo más grave, es la tardanza del mismo Ejecutivo en presentar la iniciativa al Legislativo. Entendemos desde luego que el gobernante está esperando el mejor momento político para hacerlo, sin embargo, sólo queremos recordar que los tiempos políticos son claves para la concreción de los planes.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1463


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.