Qué mueve al Procurador de los DDHH
Por Erwin Pérez - Guatemala, 21 de noviembre de 2008
Las acciones legales que el Procurador de los Derechos Humanos entabló la semana pasada contra la Directora de la Policía Nacional, PNC, Marlene Blanco Lapola, no cayeron en gracia a diversas agrupaciones sociales que velan por el respeto a los Derechos Humanos y la justicia. El Procurador Sergio Morales interpuso un amparo contra Lapola en el que demanda que se exija resultados a la PNC.
Si bien el Procurador tiene el amplio derecho y respaldo legal para plantear este recurso legal, también es muy cierto que varias de sus acciones han contribuido al detrimento de la institucionalidad que él representa. Está claro que la figura del Procurador es un espacio que debe defenderse y mejorarse, principalmente en una sociedad recién salida de un conflicto armado en el cual las violaciones a los Derechos Humanos se cometieron en contra de una enorme cantidad de guatemaltecas y guatemaltecos, de tal cuenta que la Procuraduría simboliza un avance significativo en la transición hacia la Democracia y la Paz.
La creación de la figura y la acción de quienes la representan, ha conseguido un importante espacio de confianza entre la población, que el actual PDH parece estar poniendo en riesgo. Su actitud en contra de Marlene Blanco, puede entenderse como reacción a diversos asuntos que son importantes colocar sobre la mesa para darle una lectura adecuada y correcta.
Para ello es importante recordar que Morales ocupa el cargo por 2º periodo consecutivo, y que su reelección en el Congreso estuvo acompañada de una serie de incidentes que no le hacen nada bien a la institucionalidad de la PDH. Para comenzar, la reelección en sí misma no era lo más deseado para nadie –excepto Morales, claro- porque quiérase o no provoca desgaste natural. Por aquellos días, Morales montó una amplia y muy notoria campaña proselitista a su favor exaltando sus logros y proyectos, desde luego con mayor ventaja sobre los otros aspirantes, lo que tampoco fue bien visto en el mundo de las organizaciones pro derechos humanos.
En ese sentido, fue una expresión abiertamente de desapruebo de dichas organizaciones hacia la reelección que todas las agrupaciones se organizaron alrededor de una terna propuesta al Congreso en la cual no figuraba Morales. La incomodidad comenzó ha hacerse notar. Orlando Blanco, convertido ahora en Secretario Presidencial de los Derechos Humanos, y –casualmente- hermano de la Directora de la PNC, fue uno de los activistas más opuestos a la reelección de Morales.
Podría pensarse en que este tipo de circunstancias son normales en esta clase de disputas por un puesto que es clave en el andamiaje de las instituciones del Estado. Sin embargo, lo más grave fue la forma en que se realizó el trabajo de cabildeo para la elección porque en este proceso la nota más destacada hacía referencia a una componenda política entre el Procurador y el derechista conservador Frente Republicano Guatemalteco, dirigido por el ex golpista Efraín Ríos Montt, sobre quien pesa una orden de captura internacional por genocidio.
Extraña alianza entre un defensor de DDHH y un ex General señalado de criminal. Y aunque no hay forma de comprobar tal extremo, el efecto inmediato es la deslegitimación en que Morales pone su puesto y la institucionalidad de la PDH. El resultado es obvio, los votos del FRG le dieron la reelección a Morales y éste comenzó a sufrir una serie de fricciones internas en la institución que lo llevó, entre otras cosas, a realizar una “reestructuración” que aún no termina pero que ya provocó el despido de varios funcionarios de la PDH, suplantados por personas más identificadas con la derecha conservadora y militar de este país, que con la promoción y defensa de los Derechos Humanos.
Hay quienes aseguran que estos cambios han tenido consecuencias inmediatas como el retardo malicioso del Primer informe que el Procurador debía presentar sobre los hallazgos detectados en el Proyecto del Rescate del Archivo Histórico de la Policía Nacional, en el que se espera encontrar la líneas de investigación que permitan dar con los culpables de violaciones a DDHH cometidos durante la guerra. Incluso se habla de reemplazar a los responsables de dicho Archivo por considerar que ponen en riesgo la impunidad de la que gozan los perpetradores de aquellas atrocidades.
El otro factor que debe estar sobre la mesa es la aspiración presidencial que Morales tiene. Esta en su derecho, claro, pero de ser esto cierto, no se vale que utilice su institucionalidad como trampolín para sus muy particulares intereses. También es muy cierto que no es el primer Procurador que se envuelve en esos sueños, sin embargo debiera tener la decencia de dejar el cargo y dedicarse a su aspiración, para no seguirle provocando daño al trabajo importante que debe realizar.
Lo más sospechoso de la acción que Morales hizo contra Marlene Blanco es que ella, con apenas dos meses al frente de una institución altamente compleja, reunió todas las características para ser una de los mejores nombramientos que el Presidente Colom ha realizado. Tiene 22 años de carrera policial, es bien vista en las organizaciones pro justicia y de Derechos Humanos, y con el agregado de ser mujer.
De modo que lo de Morales puede ser visto como un gesto de machismo, oportunismo político ante la gravedad de la inseguridad o bien, como una especie de represalia por la actitud adversa de Orlando Blanco en la reelección.
Otros aspectos más preocupantes a considerar son, el silencio que tuvo Morales con los anteriores directores y subdirectores de la PNC, pese a que sobre ellos existían insistentes señalamientos de estar vinculados con el crimen organizado o con la práctica de las ejecuciones extrajudiciales. O bien, que esta acción contra Marlene Blanco haya sido como un gesto para quedar bien con el poder económico del país, que también la semana anterior montó una estrategia de comunicación en los medios –de su propiedad- para exacerbar el ambiente de inseguridad que tiene aterrorizada a la población. Y que para contrarrestarla, en nada contribuye el empeño del Procurador contra la Dirección de la PNC. En todo caso, esta no sería la primera vez en que Morales aprovecha la coyuntura para elevar su imagen, aunque en esta ocasión el resultado esté en su contra. De modo que aún nos queda la duda de las verdaderas intenciones del Procurador.
Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1570 - 201108 |