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El pavor chapín al chavismo
Por Edgar Rosales - Guatemala, 26 de febrero de 2019

A nadie que recuerde los crudos episodios de la Guerra Fría puede extrañar las reacciones descalificadoras de los ultraconservadores chapines hacia el socialismo del siglo XXI en Venezuela. Ante la incapacidad manifiesta de construir un argumentario racional y analítico, lo que proliferan son las falsedades, la magnificación de los problemas de aquel país y las cada vez más descaradas genuflexiones hacia el imperialismo norteamericano.

Y es que, tal como ocurrió en esa etapa histórica mencionada, la «nueva estrategia» de la derecha guatemalteca no es sino una nueva edición de la receta utilizada para estimular el odio y justificar las acciones gringas contra Guatemala, en 1954; Chile, en 1973, y Cuba, de 1959 a la fecha. «El socialismo crea pobreza»; «Venezuela se está muriendo de hambre» o «Guatemala corre el peligro de ser otra Venezuela».

Con tan deplorable pobreza conceptual, es imposible que alguna vez se mencione las realidades que oculta CNN, como la inversión social de 74.1 % en el 2018, los dos millones de familias que han adquirido vivienda y los más de siete millones de estudiantes matriculados. Y jamás dirán que Venezuela es uno de los cinco países de la región con las cifras más bajas de desnutrición infantil en menores de cinco años.

Sin embargo, lo impresionante no es que la élite de la derecha desempolve sus viejos fantasmas. Tampoco es novedoso que la mayoría de medios de comunicación nacionales –ante la evidente falta de recursos intelectuales– se suban a ese barco a repetir cerrilmente el mismo discursillo, como lo hicieron también durante la guerra interna. Así se trate de Prensa Libre, elPeriódico, República Gt o Guatevisión, la monótona, superficial e irreflexiva pieza se repite ad nauseam, para recalar en la psiquis de las masas urbanas iletradas como verdades incuestionables.

Precisamente, elPeriódico –un diario que se ha decantado sin rubor hacia el neoliberalismo– publicó hace unos días, por quinta o sexta vez, una gema editorial titulada Guatemala se salvó del chavismo, la cual ilustra la estulticia de sus autores, porque en dicha pieza no se encuentra argumento alguno que respalde tan peregrina hipótesis.

Como es sabido, el editorial recoge la posición oficial del medio frente a un determinado tema o problema. En este caso, el editorialista (probablemente Mario Fuentes Destarac) señala con peculiar extravagancia que «el chavismo pretendió implantarse en Guatemala bajo el régimen de Álvaro Colom (2008-12), de corte populista autoritario (¿?) (…) intentó, con ahínco, incorporar a nuestro país al programa Petrocaribe, que es la alianza petrolera con el Bolivarianismo Venezolano (sic)».

elPeriódico omite que jamás se impuso la condición de que Guatemala formara parte del ALBA. Petrocaribe era una ayuda social del régimen de Chávez. Parece que también se ha olvidado la crisis económica mundial del 2008, que en Guatemala empezó a manifestarse con un alza desmedida de precios de los combustibles, debido a que el barril de crudo rebasó los USD 150 y ello condujo a pensar en Petrocaribe.

No obstante, tal ayuda no fue necesaria, porque esta solo entraba en vigor en caso de que los precios internacionales mantuvieran su conducta alcista, lo cual finalmente no ocurrió. ¿Dónde, entonces, el «peligro» del chavismo?

Ante lo flojo del planteamiento, al editorialista no le quedó sino hacer una lista de temas intrascendentes o manipulados, que supuestamente «explicarían» las intenciones socializantes del gobierno de Colom, siendo algunas de estas:

«Se duplicó el endeudamiento público»

La oligarquía alegó la caída de ingresos a causa de la mencionada crisis del 2008, como argumento para negarse a pagar tributos y fue necesario equilibrar las finanzas públicas.

«Se despilfarró a manos llenas en “clientelismo político”»

Esta opinión revela el carácter clasista del autor. Sería imposible esperar que señalase, por ejemplo, cuántas personas lograron ir a la escuela, gracias a la ayuda directa del Estado y cuántas más salvaron la vida, gracias a la intensa acción en salud. Y quizá si el hambre de los sectores urbano marginales –a causa de la inflación que se venía–, les hubiese orillado a saquear comercios como ha ocurrido en otros países, se tendría una justa valoración de las políticas de protección social… aunque lo más seguro es que jamás lo reconocerían.

«Se cooptó el Poder Judicial»

Curiosamente, en la misma pieza se contradice el editorialista cuando afirma: «Colom pretendió perpetuarse en el ejercicio del poder público, al igual que el chavismo en Venezuela, a través de la postulación como presidenciable oficialista de su entonces esposa, Sandra Torres (…). No obstante, la “estrategia chavista” en Guatemala fue frustrada por la decisión mayoritaria de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia y de la Quinta Magistratura de la Corte de Constitucionalidad». Huelgan comentarios.

«Se reprimió brutal y cobardemente a la prensa independiente»

En ese período se estrenó la Ley de Acceso a la Información, que facilitó la labor de la prensa. Además, no se recuerda otra época de la historia (excepto la actual, de Jimmy Morales) en que los medios hayan utilizado sus espacios con más amplitud para investigar y fiscalizar, pero también para insultar y difamar hasta la ignominia a las autoridades de entonces.

«Se recurrió a las “turbas clientelares” como mecanismo de terror de Estado»

La realidad es que los beneficiarios de los programas sociales salieron a las calles en actitud pacífica como respuesta al Plan Rosemberg. Fueron los «camisas blancas» quienes provocaron y ofendieron de manera grosera a los representantes de dichos sectores.

«Se atacó mediante intimidación y violencia a críticos, disidentes y opositores»

Parece que el editorialista se confundió de etapa histórica. Esto ocurría en tiempos de Lucas García. Exponerlos como representantes de intereses oscuros y oligárquicos, de ninguna manera califica como «intimidación o violencia».

«Se echó mano del “terrorismo fiscal” para debilitar la resistencia contra la opresión»

Vaya una falacia ad misericordiam. Se refiere a la exigencia de la SAT para que elPeriódico pagase ciertas declaraciones fiscales omitidas o poco transparentes.

Obviamente, nada de lo anterior tiene relación alguna con el socialismo del siglo XXI. No obstante, José Rubén Zamora y Dionisio Gutiérrez han adoptado dicho discurso como pretexto para desahogar el odio visceral hacia la UNE, un partido que, por cierto, nada en absoluto tiene de socialista ni de izquierda chavista.

Prueba de lo anterior es que los programas sociales instalados en ese período, recibieron apoyo técnico del neoliberal colombiano Álvaro Uribe –incluso, mucho más que de Lula da Silva, de Brasil– en virtud de los resultados exitosos que el programa «Familias en Acción» –equivalente a Mi Familia Progresa– había alcanzado en Colombia.

Conclusión: si con sandeces tan miserables esos medios de comunicación pretenden erigirse en voceros de la ultraderecha, ello explica la pobreza del debate que existe en el país en torno al caso de Venezuela. No cabe duda que la Glow, Méndez Ruíz o Polo Polo tienen razones abundantes para sentirse tuertos en este país de ciegos, donde el pavor al chavismo alcanza niveles de ridiculez imperdonable.

Fuente: http://gazeta.gt


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