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Filantropía transnacional
Por Eduardo Villatoro - Guatemala, 27 de enero de 2005

Durante mi ya larga, introvertida y vivaracha existencia, pocas veces había leído revelaciones que me partieran el alma como cuando leí declaraciones que se atribuyeron a altos personeros de Comunicaciones Celulares, respecto al escándalo de los cheques librados por esa empresa a favor de un alto funcionario del gobierno eferregista y de allegados al ex presidente Alfonso Portillo.

Como ustedes seguramente están enterados, hace un par de semanas salió a luz pública otro escándalo alrededor del ex gobernante zacapaneco, puesto que se presume que los cheques emitidos a nombre de quien fuera su secretario privado, el imperturbable Julio Girón, fueron a parar a los bolsillos del ex mandatario o se quedaron en cuentas de su hombre de confianza, si nos atenemos a la experimentada opinión del diputado Arístides Crespo, secretario general adjunto del FRG, quien rechazó la lejana posibilidad de que los millones de quetzales egresados de los fondos de COMCEL hubiesen servido para financiar la campaña electoral de ese partido, hace ya más de cuatro años.

Pero esa no es la versión del señor Ricardo González, gerente general de COMCEL, quien ante las evidencias documentales publicadas por los diarios impresos y los señalamientos del Ministerio Público, admitió que efectivamente la empresa que representa erogó millonarias cantidades para "apoyar la campaña" del FRG. Sin embargo, me conmovió su franqueza al asegurar que ese financiamiento "no significa que COMCEL recibiera algún favor", a manera de trueque.

Imagínese usted cuánta nobleza. Prácticamente regalar alrededor de Q 26 millones, sin esperar nada a cambio, dice mucho del altruismo de una empresa que cualquiera pensaría que su principal objetivo es el lucro; pero resulta que no, que ciertamente persigue obtener ganancias, pero las comparte, y qué mejor forma de hacerlo con funcionarios y amigos del enmudecido Portillo.

El hecho de que COMCEL se haya beneficiado con la decisión del gobierno eferregista de reducir a un millón de quetzales el pago de Q 42 millones anuales al Estado, por el uso de la banda "B", no significa, de ninguna manera, que la empresa estuviera recibiendo favores como resultado de su altruismo, y sin el ánimo de ganar influencias, como podrían elucubrar algunos mal pensados, pese a que el primero de los cheques fue emitido antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales de 1999, y otros cuatro cheques más cuando el FRG ya había ganado esa inicial vuelta.

Posteriormente, el vicepresidente ejecutivo de Millicom International Cellular, casa matriz de COMCEL, señor David Kimche, quien se dejó venir a Guatemala como canchinflín navideño cuando afloró la escandalosa noticia, al ser entrevistado por Prensa Libre aseveró que el apoyo financiero a la campaña electoral del añorado Alfonso Portillo obedeció a que el gobierno del PAN, que entonces respaldaba la candidatura del actual presidente Óscar Berger, había promulgado una ley que era injusta con COMCEL. Tamaña ingratitud contra tan pródiga transnacional es casi inconcebible.

Por su lado, el vicepresidente para Centroamérica de Millicom, señor Mario Zanotti, dando muestra de una sinceridad rayana en el sacrificio personal, aseguró que no hubo ninguna ilegalidad en la emisión de los cheques, en vista de que "como cualquier empresa en cualquier lugar del mundo" COMCEL tenía la libertad de financiar al candidato de su preferencia. Pero, eso sí, advirtió tajantemente, para que no quedara ninguna duda de la magnanimidad de esa empresa, "no hemos financiado a ningún partido; dimos dinero a una campaña electoral".

Tan claro y contundente razonamiento aristotélico es fácil de sostener y comprender, puesto que lo que COMCEL hizo fue financiar la campaña electoral del entonces candidato Portillo, y el hecho de que este amado ex mandatario hubiera sido postulado por el FRG, que es un partido político, a menos que alguien demuestre lo contrario, es pura y extraordinaria coincidencia.

El señor Kimche, para ser más claro, reveló que recibió una llamada desde Suecia, la sede principal de Millicom, para preguntarle si dicha empresa estaba haciendo "negocios sucios" en Guatemala, a lo que el susodicho vicepresidente ejecutivo de la transnacional respondió con un categórico ¡no! Sólo gente malvada podría imaginar tan perversa intención.

De todo esto resulta que la caritativa empresa transnacional tiene todo el derecho del mundo de meter sus narices financieras en la actividad política y electoral de Guatemala, por pura filantropía, y de emitir cheques a funcionarios y allegados a Portillo, sin que tal dádiva implique compromisos de alguna naturaleza, menos lograr privilegios del Estado de Guatemala.

Total, no hay nada ilegal en el financiamiento a la campaña electoral de Portillo, de lo que se deduce que los periodistas y fiscales del MP sólo están haciendo una tormenta en un vaso de agua.

Hasta agradecidos deberíamos estar los guatemaltecos por contar con el apoyo de transnacionales que vienen a ayudar a resolver nuestros asuntos políticos e inyectarle liquidez a las campañas electorales, sin asomo de que tanto derroche implique el menor indicio de corrupción.

(Un ex funcionario eferregista, usuario de COMCEL, primo de Romualdo e íntimo de Portillo, al llegar a cierto banco con cinco cajas de preservativos le dijo al cajero: Vengo a que me condonen mi deuda).

Fuente: www.lahora.com.gt


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