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La voz alta del presidente Kirchner
Por Eduardo Villatoro - Guatemala, 10 de noviembre de 2005

Muy poca difusión tuvieron en Guatemala las palabras inaugurales de la IV Cumbre de las Américas que pronunció el presidente argentino Néstor Kirchner, que no fueron matizadas con el acostumbrado lenguaje diplomático propio de cualquier tipo de reuniones políticas de ese rango.

Las tradicionales agencias internacionales de noticias omitieron las declaraciones tajantes expresadas por el mandatario anfitrión; pero afortunadamente yo cuento con el servicio de Visiones Alternativas, que ofrece gratuitamente por medio de la Internet, informaciones y análisis que de otra manera no podría enterarme.
De todos los mensajes que recibí antes, durante y después del fracaso de la citada cumbre continental, para compartir con ustedes, mediante apretado resumen, escogí el despacho relativo al discurso que dio el presidente Kirchner en la inauguración de la asamblea panamericana celebrada en Mar del Plata.

"Las teorías neoliberales contenidas en el Consenso de Washington fracasaron trágicamente", aseguró el mandatario argentino, quien precisó que "hoy existe evidencia empírica respecto al fracaso de esas teorías. Nuestro continente en general y nuestro país en particular son prueba trágica del fracaso de la teoría del derrame", al citar al ensayista Néstor Gorojovsky, para quien la teoría del derrame consiste en que para que los pobres vivieran bien "hacía falta que los ricos vivieran mucho mejor. De ese modo se irían derramando luego los beneficios empresariales hacia el pobrerío".

El Consenso de Washington contempla la aplicación de los 10 instrumentos de política económica neoliberal, en función de la construcción de un sistema capitalista mundial basado en la libertad de mercado, y concebido por medio de la vigencia de las leyes de la competencia y de conflicto, según lo explica Visiones Alternativas.

El presidente de Argentina señaló que las consecuencias nefastas de las políticas de ajuste estructural y el endeudamiento externo "recorren trágicamente el mapa de la inestabilidad latinoamericana".
Advirtió que no se trata de ideología, ni siquiera de política, sino de hechos y de resultados, puesto que son los hechos los que indican que el mercado por sí solo no reduce los niveles de pobreza.

Sin ambages, Kirchner dijo enfáticamente que Estados Unidos tiene la responsabilidad "ineludible e inexcusable" de considerar que las políticas que se aplican en América Latina, no sólo provocan miseria, pobreza y una gran tragedia social, sino también causan inestabilidad y la caída de gobiernos democráticamente elegidos.

Agregó que "nuestros pobres, nuestros excluidos, nuestros países, nuestras democracias ya no soportan que sigamos hablando en voz baja. Es fundamental -subrayó- hablar con mucho respeto y en voz alta, para construir un sistema que ubique a todos en un marco de igualdad y devuelva la esperanza y la posibilidad de construir obviamente un mundo distinto".

El gobernante del país austral invitó a los organismos internacionales que contribuyeron, alentaron y favorecieron el crecimiento de la deuda externa, ergo FMI y Banco Mundial, a que asuman su cuota de responsabilidad, tal como deben asumirla los mandatarios que adoptaron las políticas neoliberales, precisó, mientras el presidente norteamericano George W. Bush se hacía el disimulado y sufría internamente porque se topó con un gobernante latinoamericano que no le pide limosnas, sino que, al contrario, lo encara directamente y con franqueza.

Kirchner subrayó que la experiencia regional, y no las teorías burocráticas de los organismos multilaterales, demuestran que la política recomendable es dejar que, en el marco de la racionalidad, cada país pueda elegir su mejor camino para el desarrollo con inclusión social, y aseguró que ha llegado el tiempo de generar una nueva estrategia de desarrollo de crecimiento sustentable, con equidad, calidad institucional, ejercicio de la representación y control de la participación ciudadana.

Por su parte, el sumiso presidente de México, Vicente Fox, en sus pobres intervenciones, no hizo más que dar muestras de su vasallaje a Washington, echando por la borda toda una histórica tradición mexicana de abanderar las causas de América Latina. ¡Qué vergüenza para sus compatriotas! José Carlos Marroquín lo retrató de cuerpo entero en su artículo de ayer.

(Cierto gobernante latinoamericano súbdito del presidente Bush escucha a su asistente Romualdo anunciarle: -Hay tres personajes en la antesala. Se trata del nuncio apostólico, del embajador de Estados Unidos y del enviado del FMI. ¿A quién hago pasar primero? El sumiso mandatario ordena: -Al nuncio, porque a él sólo tengo que besarle el anillo).

Fuente: www.lahora.com.gt -


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