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Comunistas rechazan el proceso electoral
Por Eduardo Villatoro - Guatemala, 20 de diciembre de 2006

Antes de todo, debo advertir que formalmente, y tal como lo dio a conocer en su columna del miércoles anterior Ricardo Rosales Román, el Partido Guatemalteco del Trabajo se disolvió en 1997, para integrarse a la URNG, aunque esto no lo especifica el último secretario general del PGT; pero desde el año pasado ha resurgido un movimiento político que lleva el mismo nombre y que se mantiene en la clandestinidad, aparentemente por voluntad propia.

Como fuere, el caso es que recibí un mensaje electrónico que contiene la declaración del nuevo PGT de cara a las elecciones venideras, las que, según su perspectiva, "constituyen un ritual por medio del cual las elites económicas, políticas y mafiosas se relevan o se mantienen en el ejercicio del gobierno", además de "buscar su legitimidad y representación ".

Agrega que no existen las condiciones económicas, sociales y culturales para que participen las grandes mayorías en este proceso electoral, calificadas de "negocio y parte del mercado capitalista, porque constituyen una actividad comercial y poseen gran rentabilidad económica para la venta de espacios en los medios de comunicación".

Las elecciones precisa el PGT- "son parte de la hegemonía lograda por la burguesía", mientras que el pueblo y las expresiones de izquierda "se han dejado envolver y se han convertido en obedientes y consentidores de la enajenación y desgracia popular".

Después de aseverar que las elecciones conllevan la existencia de partidos y liderazgos políticos que "reproducen el individualismo, el caudillismo, la compra y acarreo de votos, la coacción y la amenaza", la severa crítica de los marxistas integrados en el neoPGT puntualiza que "Todos los partidos en contienda son diferentes en su forma, pero iguales en esencia", en vista de que "sus dirigentes y candidatos tienen la característica de ser oligarcas, burgueses y nuevos burgueses venidos a esta condición por medio de la explotación y expoliación de nuestro pueblo".

El documento alude sin mencionarlos por sus nombres a varios partidos políticos que pretenden convencernos con promesas fascistas de mano dura, con promesas populistas de viejas esperanzas, con promesas de ganar con sus megaproyectos y off shores, con promesas unionistas de caciques criollos, con promesas divinas de ríos de sangre, con promesas de rudeza comandantil, con promesas de encuentros financiados por Campero, con falsos paraísos extraterrestres cargados de fanatismo y con promesas oenegeras financiadas por el capital y la mal llamada cooperación.

Salvo dos de los grupos aludidos, puedo inferir que el PGT se refiere a los partidos políticos identificados con los líderes o precandidatos Otto Pérez Molina, Álvaro Colom, Alejandro Giammattei, Frizt García-Gallont, Efraín Ríos Montt, Pablo Monsanto, Nineth Montenegro y Harold Caballeros.

Luego de enumerar una serie de factores que impiden o dificultan la participación política popular y las posibilidades de un proyecto revolucionario, los dirigentes comunistas dejan abierta una posibilidad de entrar en el juego de "las elecciones burguesas"; pero para ello sería necesario un conjunto de cualidades y capacidades que deben ser construidas seriamente y comprometidas ideológica y estratégicamente, y que requiere de un programa de lucha transformadora que posteriormente se plasme en un programa de gobierno de combate a la explotación y a favor de la justicia social, la democracia radical, la independencia nacional, la reforma agraria, el salario digno, la educación gratuita, entre otros elementos esenciales.

También sería necesario que la izquierda marxista contara con una fuerza política que tuviese capacidad organizativa, con independencia ideológica y económica, con un trabajo previo que represente avances en la construcción ideológica y política que le permita competir para disputar el poder y no solamente jugar el juego del electoralismo y del parlamentarismo, que lo único que logra es legitimar el relevo de las elites de poder.

Pero en las actuales condiciones y limitaciones, el PGT ve lejana la probabilidad de participar, porque en el actual contexto significaría un acto de sumisión y legitimación del sistema y del Estado construido para garantizar el salvajismo empresarial, y la dependencia hacia los organismos financieros internacionales y del imperio norteamericano.

La dirigencia marxista saluda el esfuerzo del Movimiento Amplio de Izquierda (MAIZ), aunque no comparte su constitución que gira en torno al proceso electoral. Asegura que los caminos del MAIZ y del PGT son distintos en este aspecto, pero posiblemente coincidentes en la lucha popular, que eventualmente podría derivar en un frente político progresista.

(Romualdo se reúne con dirigentes de tres partidos políticos distintos: Uno de ellos, de la UNE, comenta: -Cuando mi mujer estaba embarazada leyó Los dos hermanos, y tuvo gemelos. El segundo, del FRG, trae a colación que una hermana suya leía Los tres cochinitos antes de dar a luz, y le nacieron trillizos. El tercero, de la GANA, interrumpe al anunciar: -Voy corriendo a avisarle a mi mujer que deje de estar leyendo Alí Baba y los 40 ladrones, por aquello de las dudas).

Fuente: www.lahora.com.gt


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