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Feliz y complacido 70 % de chapines
Por Eduardo Villatoro - Guatemala, 22 de enero de 2013

No es la primera vez ni será la última en que me equivoque rotundamente en mis apreciaciones en torno a la popularidad del Presidente y de la imagen pública que se desprende de su desempeño, porque sin ser su adversario ni simpatizante político estaba convencido de que la mayoría de los guatemaltecos, incluso muchos de los que votaron por él en las elecciones pasadas, se encontraban frustrados por los resultados de su actuación durante el primer año de su mandato.

Pero resulta que no es así, si nos atenemos a la investigación demoscópica patrocinada por Prensa Libre que arroja saldos altamente satisfactorios para el gobernante, toda vez que el 70 % de los guatemaltecos consultados aprueba su gestión administrativa, es decir 7 de cada 10 compatriotas entrevistados lo apoya, un porcentaje más elevado en comparación con el número de sufragios que obtuvo en los comicios.

Para mi alivio, no soy el único desacertado, al menos entre mis amigos, vecinos de colonia, conocidos y otras personas de mi entorno familiar, social y laboral, la mayoría de las clases media y popular. Tomo como ejemplo el caso de don Meme, el propietario del expendio de gas que nos suministra ese combustible desde hace muchos años, quien se caracteriza por su locuacidad, porque le encanta el palique, de modo que cuando le reportamos que ya es tiempo de cambiar de cilindro y me encuentra desprevenido, de inmediato entabla anecdótica conversación conmigo que a menudo me veo en la necesidad de suspender diplomáticamente, no sin que antes nuestro proveedor descargue su verborrea en contra del Gobierno y el propio presidente Pérez Molina, acusándolos de todos los infortunios de su modesta economía familiar y achacándoles irresponsabilidad por no frenar la ola de delincuencia que azota a su vecindario.

Cada vez que la señorita que nos prepara los alimentos en la casa que vivimos retorna del mercado, viene refunfuñando porque el dinero que se le proporciona no le alcanza a causa del constante incremento de precios de productos de la canasta básica, culpando de esos aumentos a las autoridades gubernamentales, incluyendo al mandatario, por supuesto.

El mensajero de una fundación de beneficencia con la que colaboramos mensualmente con un minúsculo donativo, en más de una ocasión ha sido asaltado por delincuentes, al grado que en oportunidad anterior lo despojaron de su motocicleta, y como era previsible descargó su ira contra funcionarios encargados de los cuerpos de seguridad pública, sin omitir alusiones peyorativas al señor Presidente.

Mi amigo Roberto, al referirse a los resultados de la encuesta, se sorprendió por el porcentaje incuestionable que respalda al gobernante, y aprovechó para jurar que nunca más en su vida volverá a votar, porque se siente defraudado por el actual régimen. Y así por el estilo, podría mencionar al propietario de la lavandería, a mi vecina doña Ely, a despachadores de gasolina, a mi paisano Antulio, a profesionales universitarios y otros más que no integran ese optimista 70 por ciento.

(En la tienda de una barriada, el encuestador Romualdo Tishudo lee este letrero: -Se necesitan clientes).

Fuente: www.lahora.com.gt


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