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“Capuanito”
Por Eduardo Antonio Velásquez Carrera - Guatemala, 14 de mayo de 2008

Hace una semana falleció en la Ciudad de México el apreciado licenciado Ernesto Capuano del Vecchio (1917-2008). Quiso el destino que al ser designado Presidente del Comité Organizador del XXIII Congreso Latinoamericano de Sociología que fuera auspiciado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) y que se celebrara en la Antigua Guatemala en octubre de 2001, tuviéramos que elegir a un guatemalteco destacado que hubiese luchado por las mejoras sociales en nuestro país y que su labor tuviese repercusiones continentales. Después de varias consultas, la mayoría del comité organizador se pronunció para que el homenaje fuera para don Neto.

Por ello, tuve que ir acompañado del Lic. Aroldo Camposeco Montejo a la Ciudad de México a invitarlo personalmente y garantizarle que la Usac se encargaría de su seguridad y sus gastos personales. Gracias a las gestiones del sociólogo guatemalteco Carlos Figueroa Ibarra desayunamos cerca de su apartamento de Bucarelli, en las entrañas del centro histórico del otrora Tenochtitlán. Conocí para entonces a ese hombre de edad avanzada, que hablaba pausadamente y con gestos y expresiones de un gentil hombre, que no lo hurtaba, sino lo heredaba, como supe después. Vino al congreso, en donde fue recibido calurosamente, no solo por los guatemaltecos sino también por los científicos sociales latinoamericanos que sabían de sus bondades y ejecutorias en México a favor de los emigrantes y de los exiliados de todas las patrias hispanoamericanas. El Centro de Convenciones de la Casa Santo Domingo, en el que se le hizo el homenaje, fue insuficiente para recibir a tantas personas que querían saludarlo y felicitarlo. Desde el entonces rector, ingeniero Efraín Medina, hasta el escritor Mario Monteforte Toledo. Como ha escrito Figueroa Ibarra, a don Neto este tipo de actos y reconocimientos no lo mareaban. De su Guatemala que había dejado hacía 47 años faltaba lo mejor.

La economista y socióloga guatemalteca Silvia Contreras, residente en Brasil, fue la encargada de acompañarlo en su visita a su tierra natal, Quetzaltenango. Desde su llegada a la vieja Xelajú, se hospedó en la Pensión Bonifaz, a donde llegó a buscarlo el Consejo Municipal de la Ciudad de la Estrella para saludarlo y para comunicarle que el día siguiente le sería entregado el titulo de ciudadano distinguido de esa ciudad, en un acto solemne en el salón mayor de la municipalidad altense. De este acto, don Neto me relató el gusto que le causó oír la marimba municipal que tocaba música de su infancia y de su adolescencia.

Cuando fue el momento de retornar a la capital, don Ernesto le pidió al piloto universitario que tomase la carretera “de la costa”, y le fue indicando parar en las fincas que sus familiares tenían en la boca costa quezalteca y de San Felipe Retalulheu. Pasó por Zunil y los baños de las aguas amargas hasta El Túnel que fuera construido para el paso del Ferrocarril de Los Altos. Lo vi emocionado cuando me contó que había retornado a los lugares de su dichosa infancia y adolescencia y que algunos de sus familiares que vio lo recibieron con alegría. Este hombre culto y bondadoso, sencillo y humilde como pudieron constatar muchos paisanos, fue excepcional. Ellos le decían Capuanito. Ahora nos queda su recuerdo y su ejemplo de lucha hasta cuando los tiempos se declaren vencidos.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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