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El “Dream Team” y los imperios
Por Fernando Carrera - Guatemala, 9 de febrero de 2005

Los imperios nunca son eternos, ¿no es cierto, Magic?

En los Juegos Olímpicos de Barcelona (1992) todo mundo quedó deslumbrado con el talento del llamado Dream Team (Equipo soñado), la selección de baloncesto de Estados Unidos. El Dream Team era el primer equipo olímpico integrado enteramente por jugadores profesionales que jugaban en la NBA, la legendaria federación estadounidense de baloncesto que en los años 70 y 80 convirtió dicho juego en uno de los grandes negocios del mundo deportivo, solamente superado por el béisbol y el fútbol profesionales.

En una de las muchas entrevistas a los jugadores del Dream Team, su capitán, Earvin MagicJohnson, le confesó a un periodista su absoluta convicción de que el mundo se encontraba años luz de la calidad de juego de la NBA. Más aún, cuando el periodista preguntó a MagicJohnson cuándo creía que el mundo alcanzaría a la NBA, su respuesta fue tajante: “Nunca”.

Magic Johnson fue un jugador legendario, pero sin duda alguna no será recordado como un gran profeta. En el campeonato mundial de baloncesto del año 2002, los grandes jugadores de la NBA no lograron colocar a EE.UU. ni siquiera en semifinales. Derrotados por Yugoslavia en los cuartos de final –y por Argentina en los octavos–, el Dream Team terminó su reinado legendario. Al mundo le tomó diez años para lograr la hazaña que Magic Johnson pensó que nunca sucedería. Las últimas Olimpiadas de Atenas confirmaron una vez más la caída de la Selección estadounidense, pues tampoco lograron pasar a semifinales.

Los imperios son así de efímeros, incluso los más espectaculares. En la cúspide de su gloria, todos sueñan con un presente continuo, con un poder eterno que se prolongará por los siglos de los siglos. Pero su destino mortal y finito los espera a la vuelta de la esquina. La implacable rueda de la Historia continúa su camino, y del poder pasado queda, con suerte, la memoria. Y a veces ni siquiera eso.

Hoy vivimos con la idea de que el imperio estadounidense será algo eterno y que todos debemos aceptar ese destino divino. Pero, ¿cuánto tiempo le tomará al mundo construir un poder capaz de empequeñecer al hoy imbatible EE.UU.? ¿Cuándo alcanzará el mundo a EE.UU.? ¿Será China quien se consolide como la nueva potencia hegemónica a fines del siglo XXI? ¿O será la Unión Europea, alargada en torno al Mediterráneo y el Mar Negro?

No estoy seguro de la respuesta a esas interrogantes. Pero de algo sí estoy seguro: algún día el mundo alcanzará a Estados Unidos, y nuestro futuro como país pequeño debe tomar esto en cuenta. De no hacerlo, podemos diseñar una política exterior errada, basada en el supuesto de que los imperios son eternos. Y, sin duda alguna, los imperios “nunca” son eternos. ¿No es cierto, Magic?

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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