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¡Ahogan de hambre al pueblo!
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 21 de julio de 2004

No solo la violencia armada crea muertos en Guatemala. Hay grupos organizados de delincuentes para secuestrar y asesinar a sus víctimas, especialmente mujeres y, también otros que están matando de hambre al pueblo como algunas empresas de tarjetas de crédito que cobran leoninos intereses y ni siquiera entregan facturas por ese concepto a sus clientes ante la mirada complaciente de las autoridades de la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT.

Los últimos aumentos en el cobro de los servicios eléctricos, el canon de agua, las abultadas facturas que la empresa TELGUA envía mensualmente a los usuarios y los constantes incrementos a los precios de los combustibles, revelan con crudeza el drama que vive el pueblo de Guatemala en medio de la despiadada carrera de precios la cual se inició al instalarse el gobierno presidido por el acaudalado finquero don Óscar Berger, representante del poder oligárquico de este empobrecido país del tercer mundo.

Todos los sectores empresariales, comerciales, industriales, gubernamentales y municipales se "lavan las manos" de una u otra forma justificando éste o aquel aumento al valor de los servicios o productos básicos.

La falta de moral de algunos sectores empresariales ha sido de tal magnitud que en la principal compañía de supermercados que hay en el país, no entregan los vueltos cabales a los compradores.

Lo mismo ocurre en una conocida organización de farmacias que como "gancho" ofrece otorgar el descuento del 20 por ciento en compras al contado y del 15 por ciento con tarjeta de crédito.

Lo censurable es que todos los días se "apropian" de cientos de quetzales de los consumidores, al no entregarles el cambio como corresponde. Se quedan con los quetzales de los consumidores, al no entregarles el vuelto en forma correcta. Siempre hurtan a los clientes dos, tres o cinco centavos sin darles ninguna explicación.

Una anomalía semejante se produce cotidianamente en una poderosa cadena de restaurantes de pollo en donde uno de los principales propietarios es un acaudalado hombre de negocios que conduce un programa de televisión desde el cual todas las semanas ataca a los ex funcionarios corruptos y a los que en las dependencias del Estado hacen un mal uso de los fondos públicos.

En el Crédito Hipotecario Nacional, CHN, único banco estatal de carácter comercial, siguen descontando a los depositantes la suma de diez quetzales al mes cuando las cuentas de menos de cien quetzales no tengan movimiento por más de un trimestre.

En otras palabras, el CHN despoja impunemente a sus clientes el dinero que ellos le confiaron para su custodia.

El Presidente del Crédito Hipotecario, señor Fredy Muñoz también se lava las manos diciendo que esos descuentos son para cubrir los costos de operaciones. Sin embargo, a los ojos de los guatemaltecos, es una acción de hurto y una clara violación a los derechos humanos económicos y sociales.

La Dirección de Atención al Consumidor, DIACO, que durante el régimen de Alfonso Portillo tuvo un alto nivel de eficiencia ahora es completamente inoperante desde que a principios del gobierno de la GANA está a cargo de un ex funcionario de la Cámara de Comercio.
Pues bien, todos se lavan las manos. Los únicos que no pueden hacer lo mismo son los sectores populares, a los que no les queda otro camino que pagar los nuevos precios o morirse de hambre.

Y mientras el Presidente Óscar Berger se recetó un aumento en su sueldo de cien mil quetzales mensuales, los salarios de las personas pobres o de las capas medias se mantienen estáticos y en los pocos casos en que han experimentado una mejora como el sector de los jubilados del programa IVS del Seguro Social, a quienes les otorgaron un incremento de 40 quetzales mensuales en sus pensiones, el mismo no guarda relación con la desproporcionada y asfixiante alza de precios o la disminución del tamaño de los productos como el pan popular que cada vez es más pequeño.

El Presidente Portillo tenía un sueldo de 43 mil quetzales al mes y el presidente Oscar Berger ahora devenga la cantidad de 143 mil quetzales y esto llora sangre.

A la intranquilidad y descontento general del pueblo con el gobierno de los ricos hay que sumar el recrudecimiento de los actos de violencia que tienen aterrorizados a los habitantes sin diferencias por el color de la piel, profesión o clase social.

En Guatemala existe una particular estructura que descansa en un sistema de relaciones sociales que ha sido condicionado por el sistema económico imperante y por el proceso histórico del país.

La sociedad guatemalteca es un modelo vergonzoso caracterizado por la tremenda desigualdad y los beneficios sociales.

Por eso no es extraño que en términos de desarrollo humano somos los últimos en Centro América, tal como lo revela el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.

De los 177 países evaluados, Guatemala se encuentra en el puesto 121 del índice de desarrollo humano el cual mide los logros en términos de esperanza de vida, educación e ingresos reales. Costa Rica se encuentra en el lugar número 45 y Cuba en el número 52.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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