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La Orden del Quetzal para estudioso de la psiquiatría maya
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 1 de septiembre de 2004

Hay que honrar a nuestros valores, pero mejor si se hace cuando las personas están con vida. Los homenajes póstumos son importantes, pero ya no transmiten el mismo significado.

Guatemala tiene la dicha de contar con hijos ilustres que llevan su nombre por el mundo no sólo con satisfacción sino que la engrandecen con sus aportes en los diferentes campos del conocimiento humano.

La historia nacional está llena de páginas con nombres de grandes figuras como Enrique Gómez Carrillo, Miguel Ángel Asturias, Juan José Arévalo Bermejo, Rafael Arévalo Martínez, Rigoberta Menchú, Manuel Colom Argueta, Alberto Fuentes Mohr, Mario Monteforte Toledo, Marco Antonio Flores, Carlos Guzmán Böckler y otros que con su ejemplo han abonado el camino para la construcción de un futuro mejor.

Desafortunadamente muchos de los excelsos valores de nuestro país tuvieron que emigrar a otras regiones del mundo por razones especialmente políticas y económicas.

Uno de los ejemplos emblemáticos es el del cantautor Ricardo Arjona, quien encontró mayor apoyo a sus inquietudes artísticas en México y en otros países y hoy es una de las celebridades más cotizadas a nivel internacional en el terreno del arte.

En el mundo de la ciencia y la investigación, Guatemala cuenta con extraordinarios personajes que han alcanzado importantes logros para curar o aliviar el dolor de los enfermos como es el caso del cardiólogo de niños Aldo Castañeda, quien con su entrega y devoción profesional ha cumplido con creces el juramento Hipocrático.

Otro profesional que también ha descollado es el doctor Oswaldo Luis Mazariegos Solís, uno de los médicos de mayor reputación en Europa, actualmente residente en Luxemburgo y a quien el Gobierno de Guatemala debería otorgar la Orden del Quetzal por sus altos méritos como estudioso e investigador de la Psiquiatría Maya.

El doctor Mazariegos, ex presidente de la AEU, es egresado de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos, quien luego estudió la especialidad de Psiquiatría en Francia, en donde ejerció su profesión con éxito durante muchos años siendo incluso el médico personal del Premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias.

Durante las últimas décadas, ha impulsado novedosas líneas de investigación para indagar en el ámbito de la psiquiatría maya, tema sobre el cual versó su tesis de graduación en París, la Ciudad Luz.
Pero igualmente ha profundizado en la investigación de otras áreas, como el sexo análisis, un método que se ocupa de los aspectos conscientes e inconscientes, que son la base de los problemas sexuales.

Hace un par de años, tuvimos el honor de entrevistar al doctor Mazariegos con motivo de su brillante participación en el XXII Congreso Latinoamericano de Psiquiatría que se realizó en Guatemala y en donde abordó esos temas con mucha amplitud evidenciando un profundo dominio científico y una gran autoridad académica.

En esa ocasión, dijo que el ser humano, no importa cuál sea su sexo biológico, es decir que haya nacido con órgano sexual masculino o femenino, es ante todo una mujer.

Puntualizó que la impregnación de feminidad se produce a través de los intercambios corporo-afectivos y mediante la identificación con la madre. O sea, "todos al principio somos entes femeninos".

Los principios básicos del sexo análisis son la existencia de un inconsciente sexual, el principio de la protofeminidad-feminidad primaria- la identidad de género, la relación fusional y la antifusional.
En marzo del año 2003, el doctor Mazariegos fue uno de los principales conferencistas en el Congreso Mundial de Sexología que tuvo como sede la ciudad de La Habana, capital de la república de Cuba.

Allí desarrolló el tema: "Lo femenino, lo masculino y la sexualidad en la civilización maya". Su trabajo fue muy bien comentado por muchos de los asistentes procedentes de diversos países del mundo.

Explicó que su trabajo era una tentativa de elucidar los misterios existentes entre el hombre y la mujer dentro de la civilización maya.

Entre sus hallazgos más sobresalientes, destacó la existencia de la diosa Ixtab, un caso verdaderamente excepcional dentro de la cultura y la psiquiatría maya. Único en la historia de la humanidad en general, es la presencia de una diosa consagrada a los suicidas. No existe en ninguna otra cultura en el mundo de ayer ni en el contemporáneo que dé un lugar preponderante a las personas que optan por suicidarse.

El suicidio ha sido condenado por gran parte de las religiones, especialmente aquellas de corte judeo cristiano. La mayoría de sociedades actuales, lo rechaza por considerarlo algo antinatural.

En los últimos meses, el doctor Oswaldo Mazariegos además de atender con profunda dedicación a sus pacientes, ha estado trabajando en una investigación acerca del sexo análisis en las culturas latinoamericanas, en la cual profundiza en torno al fenómeno del machismo.

Ojalá que el ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, nuestro buen amigo el licenciado Jorge Briz Abularach, acoja con entusiasmo e interés la sugerencia que hemos plasmado en esta columna para proponer al Presidente de la República el nombre del doctor Oswaldo Mazariegos, como un candidato fuerte para ser distinguido con la Orden del Quetzal en reconocimiento a su contribución profesional en el campo de la medicina, particularmente por sus trabajos de investigación en el apasionante mundo de la psiquiatría maya.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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