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Los aumentos disfrazados y la crisis social
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 16 de febrero de 2005

A trece meses de distancia de su toma de posesión no es aventurado señalar que el gobierno ultraderechista del presidente Óscar Berger empezó por el lado equivocado.

Y es que no podía ser para menos. Fue tal la sorpresa que se llevaron al ganar que no se acordaron de diseñar un plan mínimo de trabajo y al llegar a la Casa Presidencial se encontraron dando sus primeros palos de ciego. En casi todas las dependencias se observa una completa improvisación, falta de coordinación por una dirección sin coherencia y ausencia de lineamientos básicos.

Entre tanto, la incertidumbre se agudiza cada día más entre el pueblo ante el incontrolable torrente de asaltos y actos de delincuencia en general. Tan sólo el lunes pasado, el procurador de los Derechos Humanos, doctor Sergio Morales Alvarado, expresaba su preocupación por el nuevo repunte de la violencia en Guatemala con los casos de secuestros que están recrudeciendo a nivel nacional, entre ellos los de varias mujeres y niños.

Uno de los hechos que más ha conmovido a la opinión pública es el secuestro de la niña Lesbia Melisa Estrada Vásquez, de 4 años de edad, hija del alcalde de Jutiapa, Jaime Estrada García.

Según las versiones de prensa, este caso se produjo el lunes de esta semana cuando la nenita Estrada fue raptada por hombres armados en el momento en que un chofer del Alcalde la fue a dejar a un colegio, situado a sólo cien metros de la sede local de la Policía Nacional Civil.

También se lamenta la desaparición de la joven Tatiana Morales, suceso que ocurrió el martes de la semana anterior cuando se dirigía a un centro educativo de Jutiapa. El sábado recién pasado fue secuestrada en Coatepeque, departamento de Quetzaltenango, la estudiante universitaria Violeta Ileana Barrios Durán, quien el domingo murió de varios balazos. Al día siguiente sus restos fueron sepultados en el cementerio de la localidad.

Por otra parte, los continuos incrementos de los precios de los artículos en general, así como la incesante especulación frente a una alarmante pérdida del poder adquisitivo de nuestra moneda, el quetzal, están fomentando un enorme descontento no sólo entre los habitantes de las áreas urbanas, sino particularmente, entre los trabajadores campesinos.

El ambiente está cargado de tanta tensión por la crisis política y social, así como por el aumento de la violencia, al extremo que existe la percepción entre algunos sectores de que el terror de los escuadrones de la muerte de los tiempos del general Lucas García podría estar renaciendo.

Todo indica que puede estar en marcha una política de limpieza social, pues como señaló hace varios días el licenciado Oscar Clemente Marroquín en su muy leída columna del diario LA HORA, ya nadie se traga el cuento de que tanto muerto que está apareciendo sea el resultado de un "ajuste de cuentas" entre pandillas, como dicen las versiones oficiales.

En los diferentes círculos de la sociedad también ha provocado desencanto la doble moral de algunos de los funcionarios del actual gobierno de la GANA, que según publicaciones periodísticas, se han aumentando el sueldo en forma encubierta, como es el caso del secretario de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia de la República, el banquero Eduardo González, quien decidió cobrar para su beneficio un bono de complemento personal por cuatro mil quetzales mensuales que era opcional, más otro bono también por una cantidad semejante, con el nombre de bono monetario.

En total son 8 mil quetzales mensuales de aumento disfrazado, lo que en otras palabras significa que continúa el saqueo de los fondos públicos, pero ahora "en forma elegante" y con el adorno de una supuesta legalidad.

El diputado de la UNE, Ángel Mario Salazar dijo sobre el tema que "No estoy seguro de que (el pago de uno los bonos) sea ilegal, pero a toda costa es inmoral."(Diario Siglo Veintiuno, 10 febrero 2005). Y nosotros agregamos que una conducta de este tipo es más reprochable en momentos en que el pueblo de Guatemala se debate en condiciones de profunda pobreza.

Lástima que el banquero González no haya dado el ejemplo de la tan "cacareada" austeridad, que tanto menciona el Presidente de la República, pero que al final sólo es un conjunto de palabras vacías pues los hechos demuestran lo contrario. Hay que recordar que el gobernante se ha destacado porque siempre habla mucho, pero sin mayor substancia.

Tan sólo hace pocos días, el Ejecutivo otorgó un aumento de más de ocho mil quetzales mensuales para los gobernadores de los departamentos de la República, con la payasada que no era un incremento sino una reclasificación de puestos.

Mientras tanto, los jubilados del Estado siguen recibiendo pensiones de hambre sin que el actual gobierno tenga alguna intención para mejorar sus asignaciones, pues se trata de personas de la tercera edad que están viviendo en condiciones muy difíciles.

Llora sangre que los que sí merecen un estímulo económico, no lo reciben; y en cambio, los grandes millonarios del sector privado, que ahora están ocupando posiciones al frente del poder del Estado, ni lerdos ni perezosos dilapidan los fondos de los contribuyentes para su beneficio personal a través de los aumentos disfrazados ya sea con el nombre de bonos o de reclasificación de puestos.

Fuente: Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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