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Hacia una dictadura con fachada de democracia
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 20 de abril de 2005

Sin hacer mayor ruido, el Gobierno de Guatemala ha iniciado el camino hacia una dictadura, pero con la fachada de democracia para complacer la actitud hipócrita de la comunidad internacional y de algunos grupos que en el ámbito local están empeñados en hacer creer que en el país impera un sistema de legalidad y de respeto a los derechos humanos.

La apariencia de estar viviendo bajo un estado de Derecho cada vez se desdibuja más con los diferentes hechos de corrupción en distintas dependencias del Estado y con los impresionantes casos de cadáveres que con el tiro de gracia y evidencias de haber sido torturados aparecen frecuentemente en diversos puntos del territorio nacional, lo que hace pensar en la existencia de una estrategia de "limpieza social" para eliminar a los delincuentes ante la falta de eficiencia del sector justicia y sus auxiliares como la policía y el Ministerio Público.

La sola idea de que podrían haber sido resucitados los "escuadrones de la muerte" llena de terror la mente de los guatemaltecos, especialmente de quienes durante el conflicto armado de más de 30 años que sumió al país en una vorágine de sangre, luto y dolor, fueron víctimas del autoritarismo de los gobiernos militares y de quienes estaban detrás de ellos, curiosamente los miembros de la misma clase social que hoy gobierna al país.

Pues bien, así como antes esa clase social convirtió a los militares en los guardianes de sus intereses avalando las más espeluznantes atrocidades con el saldo de miles de muertos y desaparecidos, ahora sus intenciones son seguir usufructuando el poder público perpetuándose en los puestos claves de los tres organismos del Estado a través de las elecciones al estilo capitalista que no son sino una mascarada de democracia, en las cuales los únicos que tienen posibilidad real de "ganar" son los candidatos de los ricos.

El proyecto de dominación involucra el control de los medios de comunicación, que en su mayor parte ya son propiedad de la oligarquía nacional y extranjera o son manipulados por ella a través de las pautas publicitarias. Allí en nombre de la libertad de expresión del pensamiento, sólo abren sus espacios para echarle incienso al gobierno de la clase poderosa y a sus organizaciones afines, pero los cierran para los sindicatos, los grupos profesionales, campesinos, estudiantes y organizaciones populares en general.

El plan es tan siniestro que contempla muchas aristas desde el campo económico hasta el político y social. El pasado lunes, en su leída columna del diario LA HORA, el licenciado Oscar Clemente Marroquín criticaba con justificada razón la intención del gobierno de Óscar Berger de aprobar contra viento y marea la Ley de Concesiones, por todas las consecuencias negativas que la misma conlleva para el pueblo en general.

Según su análisis, la percepción pública apunta a que el propósito es entregar florecientes negocios con los servicios públicos a los empresarios identificados con este gobierno. Todos ya sabemos las implicaciones de una acción de este tipo, pues aún están frescos los magros resultados para el pueblo de la privatización o piñatización de las principales empresas del Estado como la de telecomunicaciones y luz eléctrica, cuyos servicios ahora no sólo son caros sino totalmente deficientes.

Ya en artículos anteriores hemos señalado que por estas maniobras y el jugoso aumento de sueldo de más de 100 mil quetzales mensuales que se recetó el Primer Empresario de la Nación (como mi buen amigo Eduardo Villatoro identifica con ironía al presidente Óscar Berger), cada vez estamos más convencidos que los funcionarios del actual Gobierno de Guatemala no roban, sino "solo hacen negocios", pero negocios para beneficiar a las empresas de su grupo social y todavía así presumen de transparentes.

Además, el régimen de la GANA quiere acabar con la música de la democracia, tal como el presidente Vinicio Cerezo bautizó a las protestas y manifestaciones de los sectores populares en las calles de la capital y los departamentos. La intención de este gobierno de penalizar los desórdenes durante las manifestaciones no es más que una maniobra para enterrar la libertad de expresión y con ella cualquier posibilidad de oposición.

De esta manera, el gobierno de los empresarios tendría vía libre para facilitar la apropiación de las riquezas de la Nación mediante el esquema de las concesiones, de la explotación minera y el control de la mente de los guatemaltecos a través de medios de comunicación domesticados.

Muchos dicen que entre los principales consejeros del presidente Óscar Berger se encuentra el Alcalde de la capital y ex Presidente de la República de muy triste recordación, el prepotente Álvaro Arzú.
Los rumores son tan intensos que algunos se preguntan ¿Quien gobierna en Guatemala? ¿Berger o Álvaro Arzú ?

Muchos de los pasos del actual gobierno son semejantes a los que identifican al mismo equipo político que por veinte años ha mantenido el control de la Municipalidad capitalina, sin resolver los principales problemas de la población, entre ellos el del transporte público que cada vez es más deficiente y peligroso.

El grupo político que está enquistado en la comuna ha pisoteado las leyes del país como ocurrió con el reciente aumento encubierto del IUSI en franco desacato a una sentencia de la Corte de Constitucionalidad, que claramente dejó establecido que las autoridades municipales no pueden incrementar los impuestos, ya que ello es facultad exclusiva del Congreso de la República.

El régimen de Óscar Berger tiene que recapacitar porque eso de imitar al gobierno municipal de Álvaro Arzú o querer copiar el esquema del partido Arena en El Salvador que ya lleva varios períodos en el gobierno, son acciones impopulares con graves consecuencias políticas que fácilmente se pueden convertir en el caldo de cultivo para más protestas como le está ocurriendo al presidente Lucio Gutiérrez, de Ecuador, en donde un alto porcentaje de la población exige su renuncia. El primer gran triunfo de la oposición ecuatoriana ha sido lograr la destitución de la Corte Suprema de Justicia.

Fuente: www.lahora.com.gt


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