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La despiadada carrera de los precios
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 20 de abril de 2007

Hace algunos años, el prestigiado economista Jorge González del Valle, ex presidente del Banco de Guatemala dijo que parecía haber consenso en que la forma más fácil de concebir la inflación consiste en definirla como un aumento rápido y persistente de los precios de los bienes y servicios que adquieren los consumidores, los productores y el sector público.

Alguien opinó esta semana en un programa radial, que no sólo los que propician la violencia delincuencial crean muertos en Guatemala. También hay otros que están matando de hambre al pueblo.

Los últimos aumentos a los combustibles, a las tortillas, al pan, a las medicinas, las verduras, las frutas y todos los productos que forman la llamada canasta básica, así como los incrementos encubiertos a las tarifas eléctricas, revelan con crudeza el drama que vive el pueblo de Guatemala en medio de esta despiadada carrera de precios.

Todos los sectores empresariales, comerciales, industriales y gubernamentales se "lavan las manos" de una forma u otra justificando éste o aquel aumento al precio de los servicios o productos básicos. Los únicos que no pueden hacer lo mismo son los integrantes de los sectores populares a quienes no les queda más remedio que pagar los nuevos ajustes o morirse de hambre.

Los salarios de las personas que pertenecen a estos sectores se mantienen estáticos y en los pocos casos en que han experimentado alguna mejora, ello no guarda relación con la desproporcionada carestía de la vida.

Es indiscutible que está fuera del control del Gobierno evitar que productos esenciales como la gasolina que es necesario importar, suban de precio en el extranjero. Pero hay factores internos como la especulación que se podría controlar si hubiera suficiente voluntad política. La especulación se ha generalizado al amparo de la cacareada libertad de mercado según la cual los comerciantes fijan los precios en forma antojadiza. Por ejemplo, hay estaciones de venta en donde el precio de la gasolina superior está en el orden de 27 quetzales por galón, mientras en otras es de menos de 25 quetzales.

La especulación es un mecanismo inmediato y directo que permite lograr mantener y elevar, inclusive, los niveles de ganancia establecidos previamente con y sin la crisis actual. En algunos de los supermercados es común apreciar como productos que son de existencias anteriores, se cobran en las cajas a precios más altos Esta es una maniobra burda que implica una actuación totalmente antisocial, pues se comercializa con las necesidades primarias de una población carente de recursos para adquirir los principales artículos de consumo.

Fuente: www.lahora.com.gt - 180407


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