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Los mismos al poder
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 23 de agosto de 2007

Conforme se acerca la fecha prevista para las elecciones generales el próximo 9 de septiembre, crece el desencanto y la frustración de los ciudadanos al comprobar que los mismos de ayer y de hoy son los que nos quieren gobernar.

Si se hiciera un cuidadoso repaso de la historia política de Guatemala saldrían a flote muchos hechos que son desconocidos para las nuevas generaciones, como por ejemplo que la Revolución del 20 de Octubre de 1944 ha sido el único experimento democrático serio que ha habido en el país, pero sus dirigentes incurrieron en el error de no haber introducido los cambios necesarios en la estructura del poder oligárquico que existía en el tiempo de la dictadura de Jorge Ubico ni al interior de las fuerzas armadas.

De esta manera el poder económico y militar siguió intacto y por eso se convirtió en uno de los factores determinantes para el derrocamiento del segundo gobierno de la primavera democrática de diez años que hubo en Guatemala.

Desde el ocaso de la gesta revolucionaria como consecuencia de la intervención armada que se produjo en 1954 con el patrocinio de los Estados Unidos, los grupos que antes habían perdido el poder lo recuperan de nuevo y capturan el control del Estado mediante la democracia de las armas y la guerra sucia con torturas, asesinatos y desaparición de los adversarios políticos.

Desde 1954, no solo se inició la persecución y el exterminio de los hombres y mujeres a quienes se estigmatizaba y se acusaba de comunistas, sino se consolidó el sistema de exclusión política, que según el informe Guatemala Memoria del Silencio de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, fue una de las principales causas del conflicto armado. Mediante esa exclusión que alcanzó matices impresionantes a partir de 1963 durante el Gobierno Militar del coronel Enrique Peralta Azurdia, sólo se permitía la organización y funcionamiento de partidos políticos anticomunistas.

Desde la etapa de transición hacia la democracia la exclusión ya no es tan burda y tan cruel. Ahora se le coloca un nuevo ropaje de formalidad electoral y de supuesto respeto al Estado de Derecho. Sin embargo, ahora la exclusión está determinada por el poder del dinero que es factor fundamental de las campañas políticas. Los partidos sin mayores recursos económicos quedan relegados a los últimos lugares. Detrás de los partidos con más dinero, están los mismos grupos que desde 1954 han gobernado al país como si fuera su finca particular. Son los mismos los que quieren continuar en el poder, sin que haya la menor esperanza de transformaciones para beneficio del pueblo.

Fuente: www.lahora.com.gt - 220807


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