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Sin esperanzas de cambio
Por Félix Loarca Guzmán - Guatemala, 30 de agosto de 2007

Si algo ha quedado claro en la actual campaña electoral dentro de la comedia de democracia que existe en Guatemala, es que la tecnología de la manipulación, tal como ocurrió en la Alemania nazi, es uno de los instrumentos más eficaces para concretar la dominación, haciendo creer a los ciudadanos que las elecciones tienen un poder mágico para cambiar el rumbo de la Nación.

El destacado escritor sudamericano Eduardo Galeano señaló hace algún tiempo, citando a Sigmund Freíd, que las ideas pueden ser implantadas por hipnotismo en la mente humana. Ha pasado bastante tiempo y mucho se ha desarrollado desde entonces en el campo de la manipulación. La manipulación es una máquina colosal, del tamaño del planeta, que nos manda repetir los mensajes que nos mete adentro. Es la máquina de traicionar palabras.

Por regla general las palabras de los que tienen el poder no expresan sus actos, sino los disfrazan para introducir sus ideas en la mente de los destinatarios, quienes ingenuamente las hacen suyas soñando con que viven en democracia y en un marco de libertad, sin darse cuenta que la tal democracia es una utopía, y que tienen libertad pero para morirse de hambre como lo demuestra el hecho que alrededor del 53% de la población vive en condiciones de pobreza y aproximadamente el 20% en la pobreza extrema.

A lo largo de los últimos meses, hemos planteado en este espacio que las elecciones en Guatemala son un circo carnavalesco, en las cuales termina triunfando el candidato con mayores recursos millonarios, pues ello le permite hipnotizar a los electores mediante la máquina de la manipulación que ahora pomposamente se llama el marketing que no es más que la propaganda a través de la cual se hacen promesas vacías, pero que alegran los corazones de los guatemaltecos ansiosos de seguridad, de oportunidades de empleo, de adecuados servicios de salud y educación.

Cada cuatro años, el pueblo sufre la frustración al comprobar que todas las "bellezas" que dibujaba la propaganda demagógica de los políticos, chocan con la grosera realidad de miseria de la mayoría mientras unas cuantas familias viven en la opulencia. Nosotros estamos convencidos que no hay opciones viables, pues triunfe el que triunfe, no habrá mayores cambios en el país. El sociólogo guatemalteco Francisco Sandoval ha señalado con profundo acierto que ninguna palabra ha recibido tanto incienso ni ha sido tan utilizada como la democracia, pero al final lo único tangible de la misma son los procesos electorales y estos son como un volcán al que se va subiendo en emoción durante la etapa de campaña y después, ya con el gobierno instalado, se desciende hasta el desencanto.

Fuente: www.lahora.com.gt - 290807


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