Cambios en el imperio
Por
Frank La Rue - Guatemala, 13 de junio de 2008
Dos hechos nos han planteado mensajes nuevos desde Estados Unidos que cambian el curso de su historia y su mensaje hacia el mundo: el primero es la crisis económica que los lleva al abismo de una recesión. Este hecho lo provocó el haber permitido la especulación con un mercado hipotecario inflado en los bienes raíces.
Lo extraño es que este fenómeno se dio unido a la facilitación de los trámites de obtención de crédito para quienes deseaban comprar casa y a un bajo interés. Por la facilidad de dichos créditos, muchos se animaron a comprar aún con precios altos, pero hoy se encuentran sin contar con la solvencia para cumplir con los términos de los mismos, y las empresas financieras se encuentran con propiedades embargadas y sobrevaluadas que no logran revender.
Lo irónico es que en esta crisis, además de la irresponsabilidad de las financieras hipotecarias, se atribuye también la culpa a la banca central (Federal Reserve Board), a quien responsabilizan de no haber detectado y corregido esta especulación.
Hoy resulta que el país de la economía más liberal en el mundo, se lamenta de no haber tenido mayor control por parte del Estado. Este hecho nos confirma que, aun con una economía sólida en un país democrático, se necesita de controles estatales para regularla y para mantener cierto orden y equidad en las actividades económicas. Lo cual demuestra la falacia de que el mercado se regula a sí mismo espontáneamente.
Lo segundo es el desenlace de las primarias del Partido Demócrata. Una mujer y un afronorteamericano han desafiado los patrones tradicionales de la política estadounidense.
Sin embargo, la dicotomía de dos candidatos novedosos y fuertes dividió profundamente al partido. Este dilema se resuelve en la aceptación que hace Hillary Clinton de la victoria de Barack Obama, y su mensaje de aceptación de la derrota se convierte en el mejor discurso de su campaña. En éste apela a los valores que ambos desean reivindicar y al desafío que los dos provocaron en los cánones y estereotipos políticos de su país.
Hillary Clinton concluye su mensaje pidiendo a quienes la apoyaron que mantengan su entusiasmo y actividad, garantizando la victoria del senador Obama en las próximas elecciones ante el desafío de los republicanos. Esto es un verdadero ejemplo de visión de Estado, es una lección de madurez política y de unidad partidaria.
En Guatemala, cada vez que un partido político ha practicado elecciones primarias terminó debilitado o fraccionado en múltiples candidaturas, y cuando un partido termina un período de gobierno se divide o debilita, volviéndose insignificante.
Los políticos guatemaltecos deben empezar a pensar en el país con visión de futuro y de estadistas, antes de ver sus ambiciones personales o al partido como a una simple máquina electoral. Al final, lo que los electores esperamos es que los partidos políticos sean serios en su fundamento ideológico, que tengan propuesta, que crean en ella y que defiendan los principios que la inspiran, porque consideran que es lo mejor para el país.
Un partido político no es una máquina electoral de interés particular, sino un espacio de propuesta para el país, con visión de un futuro mejor.
Fuente: www.prensalibre.com - 120608 |