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Breve panorama de la literatura centroamericana
Por Francisco Alejandro Méndez - Guatemala, 12 de octubre de 2005
francisco@clickdiario.com

Seguramente hay más, pero ellos solamente son una muestra de lo que se escribe en el área y de lo que conozco.

Si borramos a Rubén Darío y a Miguel Ángel Asturias del mapa literario centroamericano la región aparecería prácticamente invisible, con honrosas excepciones, frente a la del resto de América y, no se diga, estaría excluida del canon de la literatura universal. Esta situación no solamente depende de la calidad y cantidad de obras publicadas, sino en gran medida de las políticas editoriales, de la circulación de libros y la escasa producción crítica, especialmente la centroamericana, que en pasadas décadas
se dio a la tarea de estudiar obras y autores, preferiblemente de otras regiones.

Muchos autores centroamericanos han sido "acusados" por la crítica local de copiar modelos europeos y norteamericanos.

La producción literaria centroamericana del siglo XIX es un claro ejemplo para comprender cómo ha sido estudiada nuestra literatura, pues pese a que las historiografías de cada uno de los países que forman el área han realizado esfuerzos individuales, las obras escritas y publicadas en ese siglo continúan sin ser analizadas a profundidad.

Ese siglo marcó la consolidación de la nación y la búsqueda de la identidad en los países centroamericanos; el romanticismo (esa corriente en que privilegia a la pasión, a los amores inconclusos y trágicos, a lo popular y lo folclórico, entre otros) cubrió casi la totalidad del siglo y bajo su influencia se publicaron extraordinarias novelas como El cristiano errante, de Antonio José de Irisarri; La hija del Adelantado, de José Milla; El problema, de Máximo Soto Hall; Misterio, de Manuel Argüello Mora; Adriana y Margarita, de Lucila Gamero de Medina; Amor y Constancia, de José Dolores Gámez, y La Virtud Triunfante, de Gil Colunje.


Como señalé la semana pasada, el siglo XIX fue clave para la configuración de las literaturas centroamericanas. Diré también que la novela comenzó a escribirse en ese siglo (tardíamente, pues las la Corona española prohibió por varios siglos la circulación de novelas en América), tal es el caso de que la primera que se publicó en América fue El Periquillo Sarniento, del escritor mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi, en 1816.

Fue en nuestro país, en donde surgieron importantes escritores (Irisarri, Milla, Salazar, de la Parra, García Granados, Montúfar, etc.), que marcarían posteriormente a los autores del siglo XX. En Honduras, la literatura la inicia Lucila Gamero; en Panamá, Gil Colunga; en Costa Rica, Rafael Argüello Mora, en Nicaragua, Dolores Gámez y en El Salvador (no se publicaron novelas en el siglo XX), Francisco Gavidia.

El modernismo y el posmodernismo se apoderan de la literatura de la región, pero muchos autores escriben al tenor de las vanguardias. En Guatemala, el primero es Rafael Arévalo Martínez, quien con la publicación de su libro El hombre que parecía un caballo, 1915, en la ciudad de Quetzaltenango, Guatemala, en la imprenta Tipográfica Arte Nuevo, se inserta en la literatura hispanoamericana como un autor precursor de la narrativa vanguardista en América Central. Con ese texto, Arévalo Martínez se adelanta a lo establecido por el canon, que constantemente señala que las vanguardias arrancan a finales de la década de 1920 en América Central, pues al producir una obra que ofrece rasgos innovadores como la falta de lógica, la atemporalidad, el buceo en el subconsciente y el psicozoomorfismo, inaugura una narrativa, que años más tarde será retomada por otros escritores. Otro autor centroamericano vanguardista es Rogelio Sinán, a quien crítica lo bautiza como El Mago, El Brujo, El Poeta, El Maestro, El Padre de la
literatura panameña. Sinán publicó en Roma en 1929 su primer poemario, Onda, del cual el escritor y crítico panameño Rodrigo Miró, expresó que con esa publicación iniciaba la renovación poética panameña.  Según la crítica Gloria Guardia la vanguardia ingresó a Panamá por la vía del correo, ya que Sinán envió su poemario desde Europa en carta hacia su país.


Otro de los importantes autores de principios de siglo es indiscutiblemente Luis Cardoza y Aragón. Quizá fue el surrealismo, el que le dio a nuestro paisano suficientes herramientas para marcarlo de por vida en su creación literaria.  Obras como Luna Park, Poema instantánea del siglo XX, (París, 1924) y Maëlstrom. Filmes telescopiados. (París, 1926); Pequeña Sinfonía del Nuevo Mundo (1948) y Dibujos de ciego (1969), han sido ubicadas por la crítica como vanguardistas, además, produce, ensayos y estudios de autores surrealistas como André Breton atisbando sin la mesa parlante (1982), Signos. Picasso, Breton y Artaud (1982) y algunos textos incluidos en Círculos concéntricos (1967). Cardoza reconoce la influencia y huella que ejerció en él: "Debo al surrealismo de los primeros años y al fantasma que recorre Europa, haber transitado por tierras antes apenas holladas".  Quizá sea Pequeña Sinfonía del Nuevo Mundo, la obra vanguardista por excelencia.

Recordemos que estos "ismos" pretendieron destruir las jerarquías de las disciplinas y de acabar con las fronteras entre las diferentes artes, en los que, por ejemplo en la literatura, surgieron "ritmos coloreados", poemas-diseño, sinfonías visuales y collages literarios. Otro importante autor es el costarricense Max Jiménez, nacido en San José en 1900 y considerado por la crítica como un vanguardista, pero no solamente en la poesía o en la prosa, sino también en la pintura y escultura. Su controversial forma de vivir, su holgada posición económica, su producción artística, su incomprensión por parte de muchos de sus paisanos, son constantes marcas que han hecho los estudiosos de su obra y vida.  Su obra más representativa es El domador de pulgas (1936), percibida como texto de ruptura.  Jiménez saca a luz temas como el aborto, las drogas, la homosexualidad, el incesto, que habían sido también excluidos de la producción literaria de aquel entonces.


Los anteriores autores que mencioné en las pasadas columnas: algunos con fundadores, otros, clave para innovar con su obra, son solamente una muestra de lo que América Central ha ofrecido en su literatura. No podría realizar una lista porque son muchísimos y de alto vuelo.

Lo que sí haré es un breve recorrido de escritores vivos del istmo que en la actualidad su obra está siendo leída en varias partes del planeta. De Guatemala, sin lugar a dudas, Rodrigo Rey Rosa y Dante Liano, en narrativa.

Ambos son Premio Nacional de Literatura Miguel Angel Asturias. Rey Rosa posee una buena cantidad de novelas y cuentos traducidos a varios idiomas; a mi gusto, su mejor novela Lo que soñó Sebastián, ha sida llevada al cine. De Liano, recientemente editaron dos novelas en España; una de ellas El hijo de casa está por llegar a la pantalla grande. En la poesía, Humberto A'kabal.

De El Salvador, definitivamente que Horacio Castellanos Moya es el autor más publicado y traducido en la actualidad. Me parecen de importante su trilogía El arma en el hombre, La diabla en el espejo y Baile con serpientes. De Honduras, Roberto Quesada es editado en Estados Unidos. Una de sus últimas novelas Nunca entres por Miami ha tenido buena aceptación por muchos lectores latinos allá en el norte. De Nicaragua, Sergio Ramírez, quien con importantes premios internacionales y su excelente capacidad para narrar, es el más reconocido; también Gioconda Belli, una novelista de mucha categoría.

En la poesía. Qué difícil, pues como dice Ramírez, es el país en el que hay más poetas por km2, creo que es Ernesto Cardenal. Luego Costa Rica. Me parece que el más editado es José León Sánchez. A él le siguen Alfonso Chase, Carmen Naranjo, Cristina Rossi y Carlos Cortes. De Panamá, Enrique Jaramillo Levi es uno de los escritores que más suenan fuera del área.

Seguramente hay más, pero ellos solamente son una muestra de lo que se escribe en el área y de lo que conozco.

www.albedrio.org - Publicado también en los fines de semana previos a la presente fecha por Siglo XXI en Magazin 21 en cuatro entregas - www.sigloxxi.com

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