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Crisis en sistema de salud
Por Factor Méndez Doninelli - Guatemala, 8 de febrero de 2013

La evidente crisis en salud, también puede ser artificial, provocada por tradicionales intereses y poderes ocultos, por los oligarcas y políticos neoliberales que ajenos a las necesidades de la población, quisieran justificar que los deficientes servicios, se deben privatizar, para controlar la atención médica, la hospitalización y la red hospitalaria nacional formada por los Centros tipo B, los CENAPA, los CAP y los CAIMI, cubriendo casi todo el territorio nacional. Lo mismo, quieren hacer con el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.

La crítica y precaria situación que prevalece en el sistema y los servicios de salud pública, es conocida por la población, es una problemática añeja, se viene presentando hace tiempo, pasan los diferentes gobiernos, se turnan distintos funcionarios en el despacho ministerial, Ministros de Salud van y vienen, abundan las falsas promesas, se repite hasta la saciedad la retórica política, pero nadie cambia nada, todo sigue igual, no hay voluntad política de los gobernantes, ni de los Ministros encargados del despacho para encontrar la solución al problema. Hospitales a punto de colapsar, advertencias y reclamos del personal y profesionales de la salud (Médicos, practicantes, enfermeras, auxiliares), escasez de equipo, de insumos quirúrgicos, de materiales y medicamentos, de recursos económicos, de infraestructura y proyección social, en suma, deficientes servicios de salud pública.

Para nadie es un secreto que en materia de salud, el país anda muy mal, arrastra indicadores internacionales vergonzosos, solo para citar algunos ejemplos lacerantes, ¿Sabe Ud. qué?, en relación al Índice de Desarrollo Humano, Guatemala ocupa el último lugar en la región centro americana, prevalece en niñas y niños, sobre todo del área rural, la desnutrición crónica infantil, cada vez nacen más infantes con el cerebro más pequeño, que tenemos alto índice de mortalidad materna, para el 2007 las estadísticas vitales del país, calcularon el sub registro de mortalidad materna estableciendo que corresponde al 39.7%, un incremento de 2.1% con relación al año 2000. El perfil de la mujer guatemalteca mayormente afectada es el de la mujer indígena, el promedio de edad de las fallecidas se estimó en 29 años. Esto como consecuencia de que la población marginada y excluida históricamente, tiene deficiente acceso a la atención y servicios básicos de salud, a los medicamentos y la seguridad social, significa que el Estado y Gobierno no cumplen con la obligación constitucional de promover el “bien común”.

¡Ah pero eso sí!, abunda la corrupción, robo de medicinas, comisiones millonarias por las concesiones para compra de medicamentos, obras sobrevaloradas, plazas fantasmas, tráfico de influencias y otro sin fin de barrabasadas que explican el descalabro en el Ministerio encargado de brindar los servicios de salud a la población y cumplir con la obligación de ofrecerlos gratuitos y de calidad. Esas condiciones, violan los derechos humanos e indican la responsabilidad del Estado por no actuar para superarlas. A ese paso, Guatemala no podrá cumplir en 2015 con los compromisos establecidos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Según un matutino local, el doctor Carlos Mejía, Jefe del Departamento de Medicina Interna del Hospital Rooselvelt, reconoció durante una entrevista: “Hay épocas en que no hay guantes, no hay jeringas adecuadas; ha habido un desabastecimiento crónico intermitente”, El mismo médico, afirmó: “El abastecimiento (de medicinas) es un espejismo. El faltante son medicamentos trazadores, que si hacen falta, comprometen la vida del paciente y se debe improvisar con los tratamientos.” También defendió la atención pública al sostener: “Lo privado no siempre significa que sea de mayor calidad que lo público,… la atención pública es mejor en atención a niños con cáncer y personas con SIDA, pero porque tienen fuentes de financiamiento externo”. (Fin de cita).

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