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Contravía
¡Ladrones, paguen por sus crímenes!
Por Factor Méndez Doninelli - Guatemala, 3 de junio de 2016

En referencia a la corrupción, J. Nye la define así:

“Una conducta que se aparta de los deberes formales de un cargo público en busca de beneficios pecuniarios o de posición (camarilla, personal, familiar, privada) que conciernen al interés privado; o que viola las normas que coartan ciertos tipos de conductas tendientes al interés privado”.

En Guatemala, gobernantes, militares y clase política desconocen la ética, son inmorales. Los corruptos siguen robando millones de Quetzales, esta conducta delictiva paraliza la reducción de la pobreza, el combate de la desnutrición infantil, construcción de hospitales, aumento de la cobertura educativa o seguridad social a sectores desprotegidos de población. También, daña el prestigio de Nación, pues la corrupción en el sector público, espanta y aleja la inversión privada extranjera.

Aquí, un país donde la mitad de la niñez padece desnutrición crónica, abunda la corrupción, los corruptos y los corruptores hacen de las suyas, en especial, con el dinero que saquean del Estado, con razón no hay presupuesto que alcance, debido a que una buena parte va a parar al bolsillo de los criminales y ladrones, quienes derrochan el pisto para su propio beneficio y satisfacción de intereses particulares.

La corrupción está presente en todas partes, no obstante, es más notoria en los poderes públicos. Está demostrado, que existen redes de corrupción en los Organismos Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Precisamente, el descubrimiento de plazas fantasmas, tráfico de influencias, racismo, discriminación, abuso de autoridad, peculado y otros delitos punibles, afectan directamente a diputados del Congreso de la República. Por tales hechos, siete legisladores están sujetos a antejuicio, dos de ellos, los ex diputados, Selvin García, del partido CREO y Julio López Villatoro, de la UNE, renunciaron a su curul para someterse a la Justicia y evitar interferencias durante el proceso de antejuicio.

Al mismo tiempo, la Contraloría General de Cuentas CGC, denunció que en el Organismo Legislativo hay nepotismo, ya que se han descubierto clanes familiares que ocupan más de sesenta plazas con altos salarios. Los diputados corruptos, están otra vez en el ojo del huracán y en la mira de la ciudadanía indignada.

Cuando la corrupción se produce en cargos públicos, surgen sorpresivas fortunas privadas por el enriquecimiento ilícito de funcionarios. Lo he señalado en reiteradas ocasiones, la corrupción viola normas, pero fundamentalmente es un problema de trasgresión de valores, por tanto, es ilegal, inmoral e ilegítima. La corrupción, está presente en los niveles público y privado; es corrupto el político que se apropia de los dineros públicos y el empresario que no paga impuestos.

Entonces, se trata de un problema ético-social, que por sus dimensiones viola Derechos Humanos DDHH. Si un funcionario público es corrupto, incurre en un ilícito penal, pero también viola DDHH. La apropiación indebida de fondos públicos, impide que el Estado ejecute programas y proyectos sociales a favor del bien común, lo cual también tiene que ver con detener el desarrollo de la sociedad. Por ejemplo, en Centro América, Guatemala ocupa el último lugar en Índice de Desarrollo Humano IDH.

El Ministerio Público MP y la Comisión Internacional contra la Impunidad CICIG, siguen sorprendiendo con el resultado de su trabajo, acaban de descubrir otra red criminal que también encabezaba el ex gobernante Pérez, quien junto a otros, recibió comisiones millonarias para financiar campañas políticas del partido patriota. ¡Ladrones, paguen por sus crímenes!

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