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Sin opciones para América Latina
Por Fernando Solís - Guatemala, 31 de octubre de 2004

Las elecciones en EE.UU. no cambiarán en nada las economías subdesarrolladas.

¿Quién es preferible para Latinoamérica y Centroamérica que gane la Presidencia de Estados Unidos? La verdad es que nos tienen acostumbrados a la polaridad que supuestamente existiría entre los demócratas y los republicanos, y los enfoques distintos en las respectivas gestiones presidenciales de uno y de otro, en tanto que lo que los distingue son matices.

Un primer ejemplo es que si Kerry gana la Presidencia de EE.UU., no va a eliminar la guerra en Irak que Bush ha mantenido sobre la base de la ocupación, el genocidio y la supuesta lucha contra el terrorismo.

Por el contrario, Bush ha endurecido su discurso respecto a la guerra y la ocupación de Irak.

Kerry aplicaría una estrategia de negociación y de posible distensión momentánea, porque esta guerra y los intereses políticos y económicos que encubre son estratégicos para la potencia estadounidense y los grupos transnacionales que la apoyan.

Una muestra es que el principal tema de campaña ha sido “la lucha contra el terrorismo” y los enfrentamientos verbales entre ambos, pero sin desestimar Kerry, que terminaría con la guerra.

Por el contrario, bajo su presidencia EE.UU. seguiría jugando el papel de juez y parte en este conflicto. Y qué decir del conflicto en oriente medio.

La política de Bush ha sido favorecer las posiciones duras de la extrema derecha israelí en su ocupación de los territorios palestinos, pero Kerry no desestimaría de retirarse del conflicto y continuaría desde EE.UU. apoyo de “baja distensión y negociación”.

Con Kerry habría una política de suavizamiento hacia temas como el de Venezuela, con un apoyo menos beligerante hacia la oposición venezolana.

El régimen chavista es una espina en el zapato de EE.UU., independientemente quien gobierne. No digamos el mayor endurecimiento que existiría si Bush es reelecto.

Kerry no va a dar marcha atrás con el bloqueo hacia Cuba que EE.UU. ha mantenido durante más de 40 años, puesto que la isla continúa siendo un bastión antiimperialista.

Tampoco va a cesar sus intentos de hegemonizar todas las discusiones del Área de Libre Comercio de las Américas, en su competencia con Brasil y Argentina, aunque el candidato demócrata haya dicho que revisaría, por ejemplo, el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica.

Los TLC y el Plan Puebla Panamá, son mecanismos de dominio, que favorecen el libre mercado y expansionismo de la hegemonía de EE.UU.

Resalta que los temas domésticos como los grupos hispanos y el mejoramiento de la situación de los inmigrantes latinos no ha sido tema primordial de la campaña, aunque estos grupos ya no sean minorías en EE.UU. sino mayorías. Un tema primordial para las economías latinoamericanas y centroamericanas.

Este fenómeno de las elecciones en EE.UU. no cambiará en nada nuestra situación de economías subdesarrolladas ni configurarán un nuevo mapa político mundial. Más bien ha sido una campaña electoral embadurnada y adornada con discursos fogosos y el marketing publicitario que hacen de la política una parodia.

Tomado www.prensalibre.com


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