Balance 2006/Horizonte 2007
Por Fundadesc - Guatemala, 18 de diciembre de 2006
Los indicadores de 2006 dejan un país francamente dual. La economía creció un importante 4.6% pero, a la vez, la población en situación de pobreza aumentó un 5%. Las expectativas de 2007 son todavía mejores en la economía general (5.1%) pero no transmiten la misma energía sobre el empleo ni el ingreso para dos tercios de la población. Los gastos privados en seguridad son ya 50% mayores que el presupuesto público en ese mismo campo, mientras la tasa de homicidios y las muertes violentas contra mujeres subió a niveles alarmantes.
El aparato estatal continúa un ritmo irremediable de deterioro, y sobre el fisco siguen recayendo los costos de quiebras bancarias a las que este año se sumarían 1,600 millones de quetzales. Pero la gobernabilidad se ha mantenido gracias sobre todo a un Congreso que ha apoyado las principales iniciativas del Ejecutivo, y en particular por la estabilidad que le ofrece a la administración Berger el frg, partido que teóricamente era su contrario acérrimo.
Sin embargo esa gobernabilidad no está garantizada en 2007, cuando se desatará abiertamente la campaña electoral que deberá culminar en las elecciones del 9 de septiembre. De hecho ya hay dos partidos en puja abierta, e independientemente guerras corporativas que se han salido de los canales establecidos. A ese cuadro podría sumarse una perceptible impaciencia social y manifestaciones de radicalidad de algunos movimientos populares que tratan de salir de una larga etapa de reflujo. La inquietante violencia que ha acompañado la antesala electoral y las visibles dificultades internas del Tribunal Supremo Electoral para administrar un proceso con reglas mucho más complejas que en el pasado permiten por ahora hablar acerca del próximo año como el de unas elecciones inseguras.
Más precariedad, que administración de la crisis
Hace poco más de quince meses Informe Guatemala (número 26, del 1 de septiembre 2005) propuso un conjunto de escenarios de gobernabilidad para 2006 y 2007. Se resumían en tres: 1) Precarización, 2) Administración de la crisis y 3) Eventos de baja probabilidad pero alto impacto, como los desastres naturales. Un mes más tarde, el 1 de octubre de 2005, la tormenta Stan asoló parte del territorio guatemalteco cobrando 1,500 vidas y dejando pérdidas superiores a los 3,000 millones de dólares. Había ocurrido un evento imprevisible y ante el cual, como se señaló en el escenario hipotético, el Gobierno ha tenido muy mal desempeño.
Al revisar cada una de las condiciones del escenario de precarización, parece que éste se ha venido asentando: pérdida de apoyo popular (el nivel de aceptación del Gobierno tiene un techo de 25% desde hace dos años); inseguridad y postración del estado de derecho; malestar en la economía y empaño internacional (el nuevo Gobierno mexicano de Felipe Calderón anunció el 14 de diciembre la intención de “sellar” la frontera dados los altos riesgos de seguridad) y disputas de poder exacerbadas (particularmente, se ve ahora, entre corporaciones bancarias, aunque también podrían desencadenarse otras en el campo de los importadores).
Los factores de amortiguación que incluimos entonces han operado de manera eficiente, en particular las remesas familiares y la buena demanda y precios de productos primarios de exportación dado, hasta ahora, el alto ritmo de crecimiento de la economía internacional, en particular de eeuu (cuya secuencia ya no está asegurada por la crisis inmobiliaria). También han seguido floreciendo las economías “cuenta propia” (informal) y del delito, que sirven como muletas del sistema. Y la neutralización o crisis del movimiento popular ha dado respiros vitales al Gobierno.
La cercanía del evento electoral de 2007 permite, por otro lado, procesar conflictos trasladando una expectativa de tratamiento efectivo en la arena democrática. La comunidad internacional ha contribuido también a esa gobernabilidad, así como algunas iniciativas de acuerdos intersectoriales, aunque no tengan seguimiento. Pero sin duda el gran factor de gobernabilidad democrática resultó ser, paradójicamente, el Congreso, y de manera señalada la oposición leal del frg, en condiciones en que el Gobierno siguió perdiendo fuerza legislativa propia por el rompimiento final este año de la alianza gana.
Alteraciones del mapa de poder
El mapa de poder, organizado desde los centros de influencia en el Ejecutivo, mantuvo su estabilidad aparente en las estructuras básicas, no obstante la salida del canciller Jorge Briz (líder del partido Movimiento Reformador, ex integrante de gana) a mediados de año, y la renuncia accidentada del candidato favorito oficial, Eduardo González.
El espacio de poder de González ha ido siendo llenado de manera discreta por el ministro de la Defensa, Francisco Bermúdez, a través de una hábil estrategia, que él ha impulsado, de reposicionamiento del Ejército, el cual había prácticamente desaparecido del mapa de poder en 2004 y 2005.
Pero la estabilidad es sólo aparente. La fragmentación, en febrero pasado, del grupo de “las seis familias” más influyentes del mundo empresarial ha tenido progresivamente repercusiones en el campo de la política electoral, no obstante que las cámaras empresariales y los hombres de negocios más prominentes siguen respaldando al gobierno de Berger. Es decir, los grandes empresarios aparecen en la foto y conceden el apoyo nominal al Gobierno, pero su consistencia ya no es la misma. Y la razón es que no ven futuro en el Gobierno y buscan otros horizontes. Es justamente en medio de esa búsqueda que prenden las relaciones ríspidas, más los conflictos de negocios provocados por la dinámica de la globalización económica.
En el campo de los operadores se aprecia un notable desgaste. Por parte de los cercanos al cartel del azúcar, tanto Miguel Fernández como Richard Aitkenhead, ambos comisionados presidenciales, están siendo vistos con creciente recelo en esferas empresariales porque, supuestamente, tomaron ventajas en los negocios públicos. En el grupo de operadores del presidente Berger, su gerente Roberto González, su ministro Eduardo Castillo y su familia han sido denunciados por supuesto tráfico de influencias y conflictos de interés en las concesiones de licencias mineras, entre otras (la revista Inforpress Centroamericana ha documentado extensamente varios casos); es más, una empresa extranjera los ha sindicado en una demanda millonaria por supuesto incumplimiento de un contrato de explotación petrolera, y una información, aún no corroborada, indica que los hijos del presidente viviendo ahora en el extranjero habrían sido “blindados” ante esas demandas con cargos diplomáticos consulares.
También el operador de seguridad, el ministro Carlos Vielman, ha tenido un severo desgaste por su fracaso de reforma en la policía y la inteligencia civil, pero también por los señalamientos de limpieza social sistemática. Es más, una interpretación sobre la no retroactividad del reciente acuerdo de creación de una Comisión internacional contra la impunidad en Guatemala (el nuevo nombre de la ciciacs), suscrito por el vicepresidente Eduardo Stein y un representante de las Naciones Unidas, sería extender una suerte de amnistía a estas autoridades. El ministro Vielman, quien podría postularse como candidato a diputado en las próximas elecciones, se ha ocupado personalmente en los últimos días de desmentir tales acusaciones ante el cuerpo diplomático.
La figura siguiente ilustra los principales movimientos en las esferas de poder en 2006:
Perspectivas electorales
En un siguiente Informe Guatemala (número 27, 16 septiembre 2006) analizamos tres escenarios electorales: 1) Escenario de la inercia, 2) Escenario de la recomposición y relevo administrado y 3) Escenario de la irrupción.
La inercia electoral tiene este significado: el candidato que peleó la segunda ronda electoral surge como el más favorecido en la intención de voto posterior. Ocurrió con Jorge Carpio en 1991 (pero no ganó); con Alfonso Portillo en 1999 y con Óscar Berger en 2003 (ambos llegaron a la Presidencia). Ahora ocurre con Álvaro Colom, quien ha encabezado las encuestas de intención de voto durante los dos últimos años.
Por el momento este es el escenario más probable porque la población progresivamente va endureciendo su voto en esa línea. Sin embargo, a diferencia de 2003 y 1999, este es un escenario con un campo que se construye con una fragilidad considerable. En términos convencionales Colom sería el seguro próximo presidente de Guatemala, pero en términos de estado anímico popular se ha abierto un campo de desequilibrio que hasta ahora es sólo potencial, pues ningún candidato lo ha explotado.
Otto Pérez ha logrado colocarse en segundo lugar en las encuestas de intención de voto mediante una estrategia convencional de campaña: identificación de un lema, un rostro y un símbolo. Pero hay dudas de su crecimiento progresivo. Los estudios cualitativos de opinión siguen mostrando a un electorado escéptico a los políticos y sus promesas de campaña y deseosos de un mensaje de ruptura, quizá proveniente del campo extra político; aunque debe advertirse que en esos estudios ciertas voces señalan los riesgos de la improvisación y, también, de la traición de los “no políticos”.
Eso lleva a considerar un escenario de irrupción antes que un escenario de recomposición y relevo, que se ha visto más complicado por el fracaso de las primarias de la gana y su escaso poder de articulación de alianzas con otros partidos.
Al final de 2006 el proceso electoral tenía dos rutas que distorsionan las mediciones: una de competencia abierta entre la une y el Partido Patriota, que estaba, real o artificialmente, atravesada por las guerras empresariales (por ahora entre bancos) y de disputas de financiamiento. Y otra de contención, centralmente el frg y la gana. El primero ocupado en evitar la extradición de su líder, el general Ríos Montt, solicitada por los tribunales españoles ante denuncias de violaciones graves de los derechos humanos durante el conflicto armado interno. El segundo, queriendo asegurar que partidos de oposición en el Congreso no le impusiesen un presupuesto restrictivo, objetivo en el que le apoyó decididamente el frg.
Esa dinámica se representa en estas dos figuras:
Fuente: www.fundadesc.org - Número 57 - 161203 |