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Efecto Wal Mart
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 30 de noviembre de 2004

Lo que la gente ahorra comprando en esta cadena lo termina pagando en deterioro de calidad de vida y desempleo.

Wal Mart es el mayor vendedor detallista del mundo y la corporación más grande del planeta. Su dimensión es más grande que la General Motors, General Electric y Exxon. ¿Cómo ha logrado este crecimiento? A base de ofrecer precios bastante más bajos que sus competidores.

Gracias al enorme número de tiendas que tiene en EE.UU. y el mundo, su volumen de ventas le permite mantener un margen de beneficio bajo. En los inventarios de Wal Mart hay productos en los que la ganancia apenas alcanza el 1 por ciento del valor de venta del producto.

Los consumidores, como es de esperar, están satisfechos. Reciben productos de una calidad estándar a un precio menor que el de otros sitios. Sin embargo, este beneficio se logra a costa de consecuencias negativas para el productor, el trabajador y la sociedad en general.

Primero que todo, por su tamaño Wal Mart puede imponer precios a sus proveedores. En el afán de acceder a un número de compradores que otras cadenas no son capaces de ofrecerles, consienten en reducir sus márgenes de utilidad. En la medida que Wal Mart les exige más, se tornan dependientes de esa firma y para poder seguir deben reducir drásticamente sus costos. Esto implica salarios bajos para sus empleados, pérdida de prestaciones y, cuando la situación no da para más, el traslado de operaciones a regiones o países en donde la mano de obra es más barata.

En esos países, como China, Vietnam, Guatemala o Indonesia, no hay protección para los trabajadores y el empresario elude fácilmente regulaciones ambientales. En países como el nuestro, con sobreoferta de mano de obra no calificada, fruto de las emigraciones del campo a la ciudad, las maquiladoras que suplen a Wal Mart ofrecen un ingreso, tal vez mayor que el de la agricultura, pero insuficiente para empujar a los trabajadores fuera de la pobreza.

En las localidades en las que Wal Mart se instala, invariablemente colapsan los pequeños comerciantes, y esta corporación se erige en el principal empleador del área. Lo malo es que los salarios que paga no superan el mínimo legal. Y ya no hablemos de seguro médico, vacaciones, suspensión por enfermedad. Una gran proporción de la fuerza laboral de Wal Mart está contratada a tiempo parcial y, en consecuencia, no tiene derecho a prestaciones.

La mayoría de quienes compran habitualmente en Wal Mart sólo ven el derecho de su nariz: solamente quieren un precio más bajo. Con tal de ahorrar en los jeans y la televisión nueva, pierden de vista que esos precios bajos se ofrecen a costa de mantener a decenas de miles de trabajadores, viviendo en la línea de pobreza, desprotegidos y sin esperanzas de mejorar. Tampoco alcanzan a entender que lo que ahorran comprando en Wal Mart lo paga el mundo en contaminación y depredación ambiental.

Cuánta razón tenían las abuelitas cuando nos decían: “Lo barato sale caro”. Wal Mart confirma con creces la veracidad de este adagio popular.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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