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Oportunidad para conocer el CAFTA
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 8 de marzo de 2005

Una consulta popular sería lo más sano para ventilar las diferencias.

La eventual aprobación del Tratado de Libre Comercio de Centro América con Estados Unidos (CAFTA, por sus iniciales en inglés), ha generado uno de los más intensos debates, creo yo, desde la consulta popular de 2000.

La izquierda guatemalteca, que ha ido cimentando una buena capacidad de movilización, ha puesto, literalmente, contra las cuerdas al Congreso de la República. La manifestación realizada el pasado viernes frente al Palacio Legislativo mostró una buena coordinación entre organizaciones sindicales magisteriales, grupos campesinos y la Iglesia Católica, todos ellos participantes en la Mesa Global.

Pero lo que es aún más interesante de este debate es la ingeniosa propuesta de la Mesa Global de someter la aprobación del CAFTA a una consulta popular.

Esto ha hecho que antañonas instituciones de nuestra sociedad, que suelen ser celosas defensoras del principio de participación democrática y de la transparencia en los actos de gobierno, digan que no conviene su realización, por el costo que esto implicaría y luego porque no hay garantía de que la opinión emitida sea la que representa a la totalidad de los guatemaltecos.

Sin embargo, a pesar de que esto ocasionaría una demora, pienso que como ejercicio democrático, una consulta popular sería lo más sano para ventilar las diferencias y tratar de establecer hasta qué punto el CAFTA puede perjudicar o beneficiar a las mayorías.

Es muy probable que en la primera etapa de su aplicación, la entrada de miles de productos libres de impuestos ocasione el cierre de decenas de empresas manufactureras guatemaltecas que no podrán competir con las economías de escala que tienen las corporaciones estadounidenses. Esto, obviamente incidirá en pérdida de puestos de trabajo, porque, como ha dicho el propio viceministro Lacs (Prensa Libre, 7/2/05), “la falta de preparación y capacitación” de muchos guatemaltecos los “dejaría fuera de empleos mejor remunerados”.

Y luego está el efecto que esto puede tener en el sector agrícola, en donde si bien es cierto se ha protegido la producción de maíz, es muy posible que sectores terminarán cediendo su cuota de mercado al gigante estadounidense.

Entonces, si hay guatemaltecos que van a ser afectados, ¿por qué no permitirles expresar su desacuerdo con el CAFTA? Por otra parte, este tratado ha sido fruto de extensas discusiones en cenáculos a los que el ciudadano de a pie no tiene acceso. Los sectores que están a favor y en contra del CAFTA podrían hacernos el favor durante la campaña previa a la consulta popular de explicarnos en qué basan sus posturas.

Ésta, creo yo, sería una salida que fortalecería la participación y divulgaría los alcances de un tratado que sólo conocen las élites empresariales y gubernamentales que lo negociaron. Y, sobre todo, de ser ratificado popularmente, ganaría esa legitimidad de la que hasta ahora carece.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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