Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

El Vaticano: refugio de delincuentes
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 12 de abril de 2005

Quien sea electo para encabezar la Iglesia católica romana deberá asumir la poco grata tarea de limpiar su sede de delincuentes.

En otros tiempos, en los que no había tanta pompa y esplendor, no habría sido difícil que el Pontífice católico tomara un látigo, a imagen y semejanza de lo que hizo Jesús en el templo, y expulsase a chicotazo limpio a tanto defraudador, alcahuete y pedófilo que se aprovecha de su sotana para delinquir. En tiempos recientes no ocurrió asi. Talvez el siglo XXI trae el cambio…

Con el primero que habría que arremeter es contra el octogenario sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado, el fundador de los Legionarios de Cristo, una de las congregaciones favoritas del finado Juan Pablo II. Nueve adultos ya maduros han enderezado contra Maciel un proceso por abusos sexuales de los que habrían sido víctimas en seminarios de Italia y España, ¡cuando tenían entre 10 y 16 años! El proceso, iniciado en 1997, y apegado al derecho canónico, fue empantanado por la jerarquía romana durante 8 años y no ha sido sino hasta las postrimerías del reinado del papa Wojtyla que se ha aceptado oír las acusaciones. Maciel era tan cercano a Juan Pablo II que en noviembre del año pasado, cuando el mexicano cumplió 60 años de ser sacerdote, el Pontífice lo elogió por “un intenso, generoso y fructífero ministerio” (The Hartford Courant, 3/1/05, p A1).

Al otro al que habría que chicotear por alcahuete es al ex arzobispo de Boston, el cardenal Bernard Law. Law se preocupó más por apañar a los curas pedófilos de su diócesis que en afrontar los daños que estos causaron y por eso fue forzado a renunciar a su cargo. Los investigadores de los casos de abuso sexual descubrieron documentos que confirmaban el afán de Law por proteger a los religiosos abusadores de niños. A pesar de las evidencias, Law fue acogido en el Vaticano y nombrado arcipreste de la basílica de Santa María la Mayor. Para mayor inri, este alcahuete, por ser todavía cardenal, será uno de los que participará en la elección del nuevo Papa.

Y por último, el arzobispo Paul Marcinkus, ex presidente del Banco Vaticano entre 1981 y 1989, cuando tuvo que renunciar luego de que estallaran una serie de escándalos financieros que lo implicaban. Juan Pablo II se negó a entregarlo a la justicia italiana, que lo tenía como sospechoso en una amplia variedad de delitos, incluyendo asesinatos, contrabando de armas y tráfico ilegal de divisas. Marcinkus vive actualmente en Sun City, Arizona, amparado con un pasaporte diplomático del Vaticano que lo resguarda de ser capturado.

Algunos apuestan a que talvez un cardenal latinoamericano, joven, como el arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Rodríguez Maradiaga podría promover un cambio. Yo tengo mis dudas. En los días en los que estalló el escándalo de los curas pedófilos, Rodríguez declaró que la cobertura que se le había dado a los casos había sido realizada con “una furia tal que me recuerda por momentos a Dioclesiano y Nerón y más recientemente a Stalin y Hitler. La Iglesia no debería estar sujeta a este tipo de tratamiento” (Baltimore Sun, 8/4/05, p.19A).

A ver si el nuevo Papa se anima a limpiar la Santa Sede.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.