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El GULAG estadounidense
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 7 de junio de 2005

El último informe de AI levantó roncha en el gobierno de EE.UU.

La palabra GULAG es el acrónimo ruso que se refiere a lo que en español sería la Dirección General de Campos de Trabajo Correccional, una dependencia de la desaparecida Policía Secreta Soviética. Durante el régimen de Stalin, los campos de esta entidad encerraron a un porcentaje significativo de la población de la URSS, de los cuales al menos 20 millones murieron a causa de las duras condiciones prevalecientes en los reclusorios.

El último informe de Amnesty Internacional sobre el estado de los derechos humanos en el mundo levantó roncha en el gobierno estadounidense, debido a que el reporte califica la situación global de los campos de detenidos que controla Estados Unidos en Guantánamo, Irak y Afganistán como un “GULAG americano”.

Entre los argumentos que dio Irene Kahn, secretaria general de Amnesty Internacional, para utilizar este duro calificativo en el informe de marras, menciona la obcecación del gobierno de Bush de mantener presos, sin someterlos a juicio ni formularles cargos, a centenares de presuntos militantes terroristas en Guantánamo. Ha habido casos ampliamente documentados de reclusos a los que se les ha, prácticamente, secuestrado en otros países simple y sencillamente porque el hecho de ser devotos del Islam ya los hace peligrosos a los ojos estadounidenses. Pero aparte , Kahn mencionó los abusos a los que los militares estadounidenses someten sistemáticamente a los prisioneros iraquíes y afganos que tienen a su cargo.

Puede ser, como dijo en su oportunidad el Washington Post,que el calificativo sea excesivo, porque, al fin y al cabo, Stalin no permitió nunca que la Cruz Roja Internacional verificara las condiciones de los penales en Siberia, como sí ha sucedido en el caso norteamericano. O que haya habido algunos casos -contados con los dedos de la mano- que han sido llevados a la Corte Suprema estadounidense. Eso hubiera sido inaudito en la Rusia soviética.

Sin embargo, las denuncias que traslada Amnesty y que fundamenta ampliamente con ejemplos, dan una visión sumamente preocupante de la manera como Estados Unidos retuerce el concepto de derechos humanos y se pasa las convenciones internacionales por la cruz de los pantalones. ¿Cómo es posible que el país que se llena la boca poniéndose como ejemplo de libertad y democracia detenga a quien le parece sospechoso y lo remita a Uzbekistán, Siria o Egipto para someterlo a torturas? ¿Cómo queda, entonces, la condena promovida contra Cuba en Ginebra porque realiza procesos sumarísimos para justificar el encarcelamiento de los opositores de Castro? Acaso Bush no mantiene a miles de presuntos terroristas detenidos, sin formularles cargos ni someterlos a juicio?

Independientemente de si la conducta de EE.UU. amerita o no calificarla de GULAG americano, es evidente que con Bush ese país ha socavado sensiblemente el liderazgo que alguna vez tuvo como defensor de los derechos humanos.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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