Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Bush no es como él se pinta
Por Gustavo Berganza - Guatemala,27 de septiembre de 2005

Con Katrina se le cayó el peltre.

Esta vez, George W. Bush no perdió oportunidad para aparecer preocupado, expectante y sensible ante la amenaza que representaba el huracán Rita. Esta vez, el Presidente estadounidense evitó ser visto jugando golf o tocando la guitarra en su rancho de Texas mientras la costa del Golfo era sumergida por las lluvias. ¿Será suficiente para rehabilitar su imagen? Talvez no.

El fin de semana, por ejemplo, casi medio millón de personas se congregaron en Washington para protestar contra la presencia estadounidense en Irak. Los grupos a favor de la intervención militar no lograron reunir a más de 500 en su contra. Esto, sumado al creciente número que expresa su descontento por la manera como Bush ha manejado el tema de Irak hace pensar que, por fin, a los estadounidenses se les está cayendo el velo que les impedía ver la manera cómo los ha manipulado su Presidente.

En el tema de la expansión democrática en el Medio Oriente, en el que Irak fue considerado en un momento por algunos observadores (me incluyo entre los ilusos equivocados) como un posible foco que serviría de ejemplo a sus vecinos, los últimos días han traído noticias decepcionantes. La Constitución que negociada entre chiítas, kurdos y representantes no electos de los sunís promueve la implantación de un estado teocrático en donde las leyes islámicas privan a la hora de impartir justicia. Organizaciones de mujeres han denunciado alarmadas que esta entronización de la Sharia limita el derecho de las mujeres a divorciarse, a heredar y a obtener la custodia de sus hijos. Lo cual, por sorprendente que pueda parecer, representa un retroceso con respecto a los derechos reconocidos durante la dictadura de Saddam Hussein. Pero lo terrible del caso es el descaro con el que Bush y compañeros han defendido la Constitución aduciendo que ésta no amenaza sino consolida los derechos de las mujeres.

Por supuesto, ahora que se ha intensificado la insurgencia y el número de muertes civiles se sitúa ya entre 26 mil 92 y 29 mil 401 (ver The Iraq Body Count Project: www.iraqbodycount.net) y el de soldados estadounidenses se acerca a los 2 mil, ahora Bush quiere botar esa papa caliente.

El remedo de Constitución que cocinan los iraquíes, no será, según afirma el ex diplomático estadounidense Peter W. Galbraith, una herramienta para preservar la integridad del país y profundizar la democracia, sino un vehículo para facilitar la partición de una república kurda, una controlada por los sunís y otra chiíta. (The New York Review of Books, octubre 6).

Y por otra parte, ese súbito interés en los pobres, que se le “despertó” a Bush luego de que Katrina mostrara la exclusión en que viven los negros estadounidenses, no ha sido óbice para disminuir su afán de quitarles impuestos a los más ricos.

Ojalá lo que reflejan las encuestas no sólo sea un cambio temporal de ánimo en los estadounidenses, sino la constatación de que, por fin, se han dado cuenta que Bush no es como él se pinta.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.