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Bueno para los Paiz, ¿y para el país?
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 7 de octubre de 2005

A ver si no lamentamos la llegada de Wal Mart.

En 1953, durante los interrogatorios que Charles Wilson, presidente de General Motors, tuvo que enfrentar antes de ser confirmado como Secretario de Defensa de los Estados Unidos, un senador le preguntó si en su nuevo cargo sería capaz de tomar decisiones que afectaran a esa corporación. Wilson, muy cándidamente, respondió que sí, porque él estaba convencido de que “lo que es bueno para la General Motors es bueno para Estados Unidos”.

Ahora que la familia Paiz, junto a sus socios costarricenses, los Uribe, han decidido uncirse a esa aplanadora llamada Wal Mart, vale la pena preguntarse si lo que es bueno para los Paiz es también bueno para Guatemala.

La Fragua, empresa holding de los Paiz, es propietaria de 209 tiendas que hacen de esta familia el grupo dominante en ventas de abarrotes en Centroamérica. La Fragua tenía hasta agosto 120 tiendas en Guatemala, 57 en El Salvador y 32 en Honduras. Una de las virtudes de esta empresa, desde que el finado Carlos Paiz Ayala abrió su primer almacén en 1926, ha sido la fidelidad que le tienen sus empleados, fruto de políticas laborales que en Guatemala son relativamente benignas para los trabajadores. La Fragua ha sido hábil para crecer sin afrontar conflictos laborales serios.

La Fragua es hoy para el productor local el equivalente de Wal Mart: son pocos los que pueden darse el lujo de no venderles. Las condiciones, por supuesto, no son necesariamente las mejores para los proveedores, que tiene que dar sus mercaderías en consignación, suministrar docenas de 14 unidades y otorgarles crédito por un período que con frecuencia no baja de 3 meses. La ansiedad de colocar su producción en los anaqueles de Paiz, por lo que ello representa en términos de acreditación de marca y posibilidades de venta, hace que estas draconianas condiciones no sean cuestionadas.

El trato que La Fragua da a sus proveedores no dista mucho del que utiliza Wal Mart. Y en cuanto a precios, no es que haya mucha diferencia con lo que ofrecen las tiendas de Unisuper (La Torre y Econosuper), la única empresa que todavía se atreve a competir con ellos. La gran ventaja de Paiz es el extenso inventario que ofrece, la omnipresencia de sus tiendas y la inmensa inversión que hacen en publicidad.

El problema vendrá en el momento en que Wal Mart tome las riendas, sature el país con sus megamercados y elimine la competencia. Si La Fragua, alias Wal Mart, se niega a comprar, ¿qué perspectivas de supervivencia tiene el productor rechazado? Y luego, algo que ya Édgar Balsells mencionó: el negativo efecto que tendrá la importación de las mezquinas prácticas laborales de Wal Mart.

Independientemente de que la familia Paiz mantenga o no el control de La Fragua, han hecho un excelente negocio. Lo cual no quiere decir que lo que ha sido beneficioso para ellos sea necesariamente positivo para Guatemala.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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