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El desastre, para reinventarse
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 18 de octubre de 2005

¿Aprovecharán esta oportunidad los políticos?

Este gobierno no ha sido todo lo eficaz que se esperaba. Y la popularidad del Presidente ha descendido a niveles tales que solamente el 16 por ciento de los guatemaltecos considera que hace bien su trabajo (CID-Gallup). Otro tanto de lo mismo sucede con el Congreso, que desafortunadamente para nuestro sistema político, continúa siendo el organismo que más rabia y frustración despierta.

Pero hoy, gracias a la emergencia ocasionada por el huracán Stan, se abre una oportunidad para que nuestros principales dirigentes políticos puedan enmendar algunos de los yerros cometidos en lo que va del presente período y recuperen así un poco del aprecio y la simpatía de los guatemaltecos.

No sería la primera vez que una tragedia rehabilita a un régimen. Recordemos cómo el terremoto de 1976 le permitió reinventarse al gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud. Durante los meses restantes de 1976 y gran parte de 1977, la respuesta tan acertada del gobierno permitió que el país pudiera sobreponerse a la debacle ocasionada por los sismos. Un gobierno que había ascendido gracias a un escandaloso fraude pudo legitimarse a ojos de la mayoría de guatemaltecos. El encanto duró hasta que ocurrió la masacre de Panzós y, casi simultáneamente, se intensificaba la segunda ola de insurgencia guerrillera.

Luego de su infortunada declaración afirmando que la cauda de pérdidas humanas y materiales “no era para tanto” como para declarar el estado de emergencia en las zonas afectadas, el Presidente ha trabajado arduamente para mostrar el interés que tiene su gobierno en afrontar la calamidad. Gracias a su facilidad para comunicarse con la gente de a pie, el Presidente ha sabido transmitir simpatía y solidaridad. En estos días, los guatemaltecos han podido notar que tienen un mandatario que se conmueve y no permanece impávido ante el dolor de sus conciudadanos. Sus mensajes por cadena nacional, especialmente el que presentó acompañado de la primera dama, han impactado positivamente en la ciudadanía. El lenguaje utilizado y la actitud con que los ha leído ha sido la apropiada para el momento que vivimos.

No ha pasado lo mismo con el Presidente del Congreso, quien seguramente está más concentrado en asegurar los votos para su reelección y maquillar los informes financieros del Legislativo. Y otro tanto de lo mismo sucede con el Organismo Judicial, totalmente ausente, con los magistrados tan embebidos en pelearse la presidencia que seguramente ni se enteraron de la coyuntura tan difícil por la que atraviesan decenas de miles de guatemaltecos.

Resta ver cómo reaccionarán los partidos políticos ante la convocatoria que hizo el Presidente para hoy martes. Esta reunión es clave, como bien dice el editorial de Prensa Libre, para mostrar cuán interesados están los dirigentes partidarios en hacer de lado, momentáneamente, sus diferencias y unir esfuerzos para reconstruir al país.

Ojalá de esa reunión en la Casa Presidencial salga algo positivo. Ojalá los líderes nacionales no desaprovechen la oportunidad para reinventarse y empezar a trabajar en pro de Guatemala.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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