Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Y arranca la mina de Sipacapa
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 25 de octubre de 2005

El 1 de noviembre inicia su producción comercial.

Glamis Gold Ltd, la corporación canadiense-estadounidense propietaria de la mina Marlin en Sipacapa, San Marcos, ha anunciado su expectativa de que esta operación inicie la producción comercial de oro y plata el primero de noviembre próximo.

Las protestas de enero, los bloqueos locales ni la consulta popular en Sipacapa lograron impedir que la compañía cumpliera con su programa de construcción de las instalaciones. Eso implica que las expectativas de producción han sido elevadas, de 10 mil onzas programadas para lo que resta de 2005 a una nueva meta que oscila entre 25 y 35 mil onzas de oro.

El problema es que con los métodos que utilizará Montana Mining Co., la subsidiaria local de Glamis, implica que para lograr esas metas serán removidas entre 750 y 1 millón 50 mil toneladas de tierra. Porque para producir una onza de oro, utilizando el método de filtración de cianuro, el más socorrido en la minería de cielo abierto, deben procesarse 30 toneladas de material en bruto. Para fines de 2006, Glamis estima que la mina de Sipacapa producirá 250 mil onzas de oro y 3.5 millones de onzas de plata. Imagínense el impacto que esto tendrá en términos de piedras y tierra removidas. Sipacapa está en camino de convertirse, a ese ritmo, en un verdadero desastre ecológico.

No obstante, la compañía argumenta que su presencia contribuirá a mejorar la economía de la zona. Sin ir muy lejos, según reporta el Wall Street Journal, los dueños de terrenos en los que la mina opera han recibido ya, hasta el 17 de agosto, más de US$11 millones. En un boletín de prensa emitido el pasado abril, Glamis aseguraba que el valor de la planilla de Montana durante 2004 fue de US$4 millones, de los cuales el 84 por ciento fue destinado a trabajadores guatemaltecos. Según Glamis, más de la mitad, US$2.4 millones pagó los salarios de trabajadores indígenas de San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa. Durante el tiempo que dure la excavación esperan mantener 400 plazas de trabajo, las cuales, según dijo Tim Miller, vicepresidente de operaciones de Glamis para América Central, al Wall Street Journal (19-8) esperan rotar una parte para que se beneficie el mayor número de familias posible.

Es probable que en la medida en que los trabajos se roten y más gente de las comunidades aledañas tenga acceso a los dólares de Glamis, mejore el nivel de vida de la gente. Estas comunidades son, de acuerdo al Mapa de Pobreza de Segeplan (2001), de las más pobres en Guatemala en un departamento en donde la mayoría de la población debe subsistir con menos de US$2 al día. Pero también es cierto que el movimiento de tierras, el uso intensivo de cianuro y la exposición de materiales rocosos expuestos por vez primera al aire libre, hagan que los sulfidos en las rocas, al entrar en contacto con el oxígeno de la atmósfera, reaccionen para formar ácido sulfúrico (NY Times, 24-10).

Esperemos que el aumento en el nivel de ingreso de los lugareños les permita acumular suficiente capital como para escapar del terrible desastre ambiental que se les vendrá encima, cuando de esas montañas no queden más que inmensos páramos estériles, contaminados y, además, contaminantes. Es decir, que el daño al hábitat se compense, al menos con una mejora permanente en las condiciones económicas de la gente de Ixtahuacán y Sipacapa.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.