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Vielmann, el ministro de Teflón
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 8 de noviembre de 2005

El forcejeo se resolvió a favor de los grandes grupos económicos.

Diecinueve de los más peligrosos delincuentes se escapan de una prisión de alta seguridad y el Presidente, en lugar de reprender al Ministro responsable, el de Gobernación, despide al de Defensa.

Interesante, ¿verdad?, porque confirma dos cosas: la primera, la pérdida de importancia del Ejército como centro de poder y el peso de los grandes grupos económicos dentro de este gobierno.

Durante la administración del defenestrado general Carlos Aldana, se había generado un movimiento desde el Ejército, con la colaboración de diputados afines, para reconstruir las fronteras que marcaban su autonomía con respecto del resto de instituciones del Estado. Los proyectos de Ley Penal Militar, Ley Procesal Penal Militar, Ley de la Penitenciaría Militar y la Ley de Organización y Funcionamiento de la Jurisdicción Militar, apadrinados por el diputado Baudilio Hichos y apoyados por el Partido Patriota, de haber sido aprobados, hubieran puesto fuera del alcance de la justicia común a los militares que delinquen. Aparte de ello, Aldana, en connivencia con la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua), logró disminuir la autoridad del Presidente sobre las Fuerzas Armadas cuando Berger dio marcha atrás en la decisión de abrir el Centro Médico Militar a la Policía.

Durante la emergencia ocasionada por el huracán Stan, el Ejército volvió a asumir un papel protagónico, colaborando en las tareas de rescate, transporte y habilitación de infraestructura. Labores que, dicho sea de paso, son las que la Constitución le asigna (Artículo 249) y que han sido refrendadas en los Acuerdos de Paz.
O sea, durante el breve paso de Aldana al frente del Ministerio de la Defensa, el Ejército recuperó momentáneamente algo del espacio y relevancia que este régimen le había quitado.

En el lado civil de la seguridad tenemos a un Ministro que no ha logrado cumplir con las tres promesas que hizo al tomar posesión: desarticular al crimen organizado, investigar y resolver los asesinatos de mujeres y combatir los asaltos al transporte público. Durante el tiempo que Carlos Vielmann y su equipo han administrado el Ministerio del Interior, tanto las estadísticas como las encuestas muestran que el clima de seguridad no mejora. Y luego, la fuga de el Infiernito hace ver que los reclusorios continúan fuera del control de las autoridades.

Sin embargo, ante la crisis, el Presidente despide a Aldana y se hace de la vista gorda con Vielmann. Como dijo ayer Dina Fernández, una razón para mantenerlo es la carencia de sustitutos para el puesto. Pero aparte de eso, la permanencia de Vielmann muestra el gran peso que tiene, dentro de este gobierno, el sector que respalda al Ministro: los grandes grupos económicos. Este forcejeo, en el que el Ejército ha sido arrinconado, forma parte del afán de los grandes grupos económicos por neutralizar a quienes pueden o ansían disputarles el control del Estado. En tanto estos grupos dominen el gobierno, Vielmann puede estar tranquilo en su puesto.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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