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Los bancos y la hambruna
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 23 de diciembre de 2005

La vergüenza de limosnear para ayudar a los damnificados del Stan se evitaría con 98 centavos.

Con poco más de un mes de diferencia, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha vuelto a insistir sobre la hambruna que se avizora para el año próximo. A diferencia de la movilización que se generó en 2001, durante el gobierno de Portillo, en esta oportunidad nadie de quienes movilizaron la opinión pública durante la sequía de hace cuatro años ha movido un dedo para procurar que 285 mil guatemaltecos tengan algo que llevarse a la boca durante el próximo año.

Evidentemente, los donativos reunidos luego del paso destructor del huracán Stan no fueron suficientes para aliviar las necesidades de los damnificados. Al parecer, según se colige de la llamada de auxilio del PMA, la movilización de esfuerzos privados, tan intensa en los días subsiguientes al meteoro, ha cesado totalmente y hoy las comunidades afectadas se encuentran nuevamente relegadas al olvido.

Según el alarmante informe presentado el pasado miércoles por el representante del PMA, “se necesitan unos US$14.1 millones para garantizar la asistencia alimenticia de 300 mil guatemaltecos durante los próximos seis meses”. En quetzales, al tipo de cambio vigente, esto representa Q107 millones. Una bicoca, cuando se compara con las utilidades con las que espera cerrar el año el más grande grupo bancario del país.

Lo terrible del caso es que ese gasto deba ser financiado con donaciones de países amigos, porque el Gobierno simplemente no logra recaudar lo suficiente en impuestos como para poder incluirlo en el presupuesto de gastos del año próximo.

Los apologistas de los grandes grupos económicos suelen quejarse de la injerencia de otros gobiernos y de organismos internacionales en los asuntos que nos conciernen a los guatemaltecos. Por ejemplo, les molesta que el Banco Mundial, el FMI y las distintas dependencias de la ONU nos recuerden constantemente que en Guatemala no se tributa lo suficiente para que el gobierno disponga de recursos para el gasto social. Ahora que el PMA ha dado un estimado de lo que se necesita para garantizar algún nivel de seguridad alimentaria para esos compatriotas en situación de extrema necesidad, ¿no sería este el momento para que los panegiristas del gran capital estimulen a los grandes consorcios para que asuman esa cifra que, de otra manera, habremos de limosnear en el exterior?

Al fin y al cabo, ¿qué son Q107 millones comparados con los Q1,046 millones de utilidades que los bancos privados tendrán en 2005?

En dos platos, solamente con que cada accionista donara 98 centavos por cada Q10 de utilidad bastaría para evitarnos la vergüenza de tener que pedir limosna en el exterior para afrontar un problema que es muy nuestro.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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