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Un país soleado para gente turbia
Por Gustavo Berganza - Guatemala, 29 de marzo de 2006

El gobierno de la Gana con récord de homicidios.

La frase no es originalmente mía. Más bien, es la traducción del lema que trae una camiseta playera, a la venta en una de cadena de tiendas de ropa juvenil del país. En la parte central de la prenda se lee “Guatemala: a sunny country for shady people”.

Es el tipo de eslóganes que jamás adoptaría el Inguat para promover al país en el exterior y dudo que GuateÁmala le daría el espaldarazo empleándolo en esa campaña en la que están empeñados para aumentar nuestra autoestima colectiva. Esta camiseta, no obstante, sale a la venta en un momento muy oportuno, cuando se han escrito decenas de comentarios y análisis tratando de encontrarle sentido y solución a la corrupción endémica que agobia al sistema de seguridad y justicia. Es un momento, también, en el que la Cámara de Industria sale a defender la prevalencia que para sus socios tiene el derecho a la propiedad por encima del derecho a la vida.

Como bien dijo la Cámara de Industria en el comunicado que publicó en defensa del Ministro de Gobernación, han disminuido los delitos contra la propiedad. Durante 2006, hubo menos robos de automóviles, menos robos a turistas (reportados), menos asaltos a autobuses y disminuyó el número de asaltos contra agencias bancarias. Con estadísticas así, uno pensaría que el lema de la playera es incorrecto, porque Guatemala es un país soleado en el que la gente está dejando de ser turbia.

Lamentablemente, esta visión tan positiva se nubla al saber que durante 2006 hubo 5885 muertes violentas, un 10.3 por ciento más de las que lamentamos en 2005. Y cuando este dato lo comparamos con lo acontecido durante el gobierno del FRG, las cifras son aún más desalentadoras: en los tres años transcurridos del gobierno de Óscar Berger se han producido más homicidios que el período de Alfonso Portillo: 15 mil 828 homicidios en 36 meses contra 14 mil 001 ocurridos en los cuatro años del gobierno anterior. No es un desempeño como para sacar el pecho por los responsables de la seguridad ciudadana.

Luego de ver las atrocidades de las que se acusa a la Policía, en cuyo seno, ya lo sabemos, se cobijan escuadrones de la muerte, uno no puede evitar la tentación de relacionar el menor número de delitos contra la propiedad –la Cámara de Industria menciona también el descenso de casos de secuestros y extorsiones– con el aumento en el número de homicidios. Es decir, en la medida en que se incrementan los homicidios disminuyen los asaltos a bancos, robos a turistas, robos de vehículos, asaltos en autobuses, extorsiones y secuestros. De acuerdo con este razonamiento, de alguna manera implícito en el comunicado que publicó la Cámara de Industria la semana pasada, no debiéramos preocuparnos por los homicidios porque esto puede tener implícito una disminución en el número de ladrones.

Admito que mi lógica es retorcida, pero también lo es la del infame campo pagado de la Cámara de Industria, para cuyos integrantes salvaguardar la propiedad es más importante que proteger la vida de los guatemaltecos. Una valoración así confirma que esa camiseta no miente: Hay mucha gente turbia en este país tan soleado.

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 270307


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