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Veinte años ha...
A la memoria de Édgar Fernando García
Por Walter Guillermo del Cid R. - Febrero 2004
walterdelcid@lahora.com.gt

EL PASADO DIECIOCHO de febrero se cumplieron veinte años de la detención-desaparición de Édgar Fernando García. Son más de SIETE MIL TRESCIENTOS días de angustia, dolor e incertidumbre sufridos por su señora madre, doña María Emilia García, de quien fuera su esposa, la siempre combativa, luchadora y hoy diputada al Congreso de la República, Nineth Montenegro C., y también de la hija concebida en medio de las intensas jornadas de lucha y sobrevivencia. Son una familia dentro de las más de once mil quinientas familias que fueran las víctimas directas de la aplicación de una "política de Estado" enmarcada por la persecución, la represión, la detención y el asesinato discriminado en contra de quienes no pensábamos como los gobernantes de turno.

CON FERNANDO GARCÍA, nos unieron lazos de compañerismo desde mediados de la década de los setenta. Coincidimos como estudiantes en el Instituto Normal Mixto "Rafael Aqueche". Yo de la promoción 73-75 y él en la 74-76. Por lo que estaría por cumplir cuarenta y seis años de vida. Nuestra promoción de cincuenta y siete estudiantes de magisterio fue un grupo interactivo y de hecho logramos hacer muchas amistades entre la nuestra, la que nos sucedía y la siguiente, la 75-77. Nuestra promoción también aportó sus víctimas a ese festival de sangre promovido por el capital oscurantista, sus gorilas chafarotes de turno y los políticos títeres de aquel entonces.

RECUERDO CON ENTRAÑABLE nostalgia a mi compañero de promoción Danilo Chinchilla y a su compañera sentimental Marylin Sosa, de la misma promoción que la de Fernando. Ellos también fueron detenidos-desaparecidos. A Fernando como estudiante de magisterio, sus compañeros le apodaban "cinturita", ya que por aquellos años estuvieron de moda los pantalones de cintura baja tanto en hombres como en mujeres, que él solía usar. El grupo inmediato de Fernando, para los trabajos de estudio, estaba integrado por dos compañeras de las que sólo recuerdo sus nombres. Luky y Eva. Así, Fernando solía bromear cuando se le preguntaba por su grupo de trabajo y se limitaba a decir: "Luky, Eva y yo".

AL GRADUARME Y dejar el instituto, dejé de frecuentarle, pues otras actividades me alejaron de la ciudad con ocasión del terremoto del 76. Años más tarde el Movimiento Estudiantil Universitario nos volvería a encontrar. Yo, inicialmente estudiante del profesorado, en la Facultad de Humanidades y él en la Facultad de Ingeniería, ambos obviamente, de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Y cada quien desde su ámbito universitario nos incorporamos al Grupo Democrático Frente.

LA REPRESIÓN ESTABA en su momento más sanguinario. La persecución y asesinato en contra de académicos, estudiantes, sindicalistas, campesinos, catequistas y cuanto sector de la población oliera a "comunista", según el pensamiento oscurantista prevaleciente. Como integrantes de la misma generación en Frente, nos tocó asumir la conducción de la Asociación de Estudiantes Universitarios, AEU. El año anterior habían asesinado salvajemente a Oliverio Castañeda de León. Para salvaguardar en alguna medida la vida, el grupo que asumimos la AEU, lo hicimos bajo la figura de Coordinadora y no de Secretariado. Entre las vicisitudes padecidas me tocó a mí albergar a Fernando y a Nineth, ya empezaban a ser compañeros sentimentales y les refugié por unas horas en la casa de mis padres. Mi mamá por ser enfermera, recuerdo, les inyectó una solución equivalente al neurobión de nuestros días para estabilizarles los nervios.

DE NUESTRO GRUPO en la Coordinadora de AEU, además de Fernando recuerdo con especial aprecio a Ruth del Valle y a Gilberto Robledo (creo que es el apellido). Nos escapamos en más de una ocasión de ser asesinados. La memoria me falla y no logro recordar más nombres, más compañeros.

CON LOS VEINTE años de la detención-desaparición de Fernando García, también se conmemora el surgimiento del Grupo de Apoyo Mutuo, GAM, y con él un solidario y arduo esfuerzo por esclarecer el paradero de las más de 45,000 víctimas. El pensamiento oscurantista ahora es menos beligerante, pero sigue siendo latente. Tal y como lo propone el GAM una Comisión Nacional de Búsqueda y Localización de Personas Detenidas Ilegalmente y Desaparecidas por Razones Políticas, es más que un imperativo, una obligación moral de los actuales gobernantes por su obvia herencia de la gestión del capital represivo. Además, un Programa Nacional de Resarcimiento también debe impulsarse, tanto como uno de Dignificación a su memoria. Quizás ahora más que antes tales iniciativas se puedan impulsar.

CON EL TRIUNFO de la Revolución Sandinista, aquí los ánimos se encendieron, de uno y otro lado del conflicto armado interno. Recuerdo una frase de la canción que compusiera Mejía Godoy, que decía más o menos "... cuando estábamos en la cárcel, vino un guardia nacional y nos dijo que Amador había muerto, nosotros le respondimos Amador es de los hombres que nunca mueren", ahora, en este momento, al escribir las presentes líneas y perdón por lo extenso, la memoria me falla aun más y un vacío se presenta dentro de mí, no puedo continuar, tan sólo repetiré que "Un pueblo con hambre, es un pueblo sin paz". Hasta siempre compañeros.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt

 


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