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La pobreza del pobre
Por Walter Guillermo del Cid R. - Guatemala, 6 de octubre de 2004
walterdelcid@lahora.com.gt

GUATEMALA CON SUS 108 MIL 889 kilómetros cuadrados es un territorio lleno de tremendas contradicciones. La opulencia de unos pocos, el 2.5 por ciento de la población que viven, cuando viven en este país, haciéndolo en una especie de primer mundo, en "su" primer mundo con "calidad cinco estrellas". Un 78 % en la pobreza, con ingresos inferiores a los 1,800 dólares AL AÑO. El restante 19.5 % distribuidos en las varias gradaciones de la denominada "clase media". En este último segmento es en el que se "cocinan" las fantasías del poder adquisitivo y se estimula la alienación hacia un incremento en el consumo, pero también aquí se encuentra el mayor número de la población económicamente activa y con empleo. Desde los gerentes en sus diferentes definiciones hasta el más humilde dependiente. Si nuestro país es un país de grandes contradicciones.

Y SER POBRE EN UN PAÍS COMO EL NUESTRO acarrea múltiples desventajas. Además de la exclusión, se padece más hambre, el frío se siente más intensamente, la impotencia se acrecienta. Se tiene que mendigar por prácticamente todo servicio que se requiera. Se depende totalmente de otros. Los días pueden ser largos y extenuantes horas de desolación y mucha frustración. Los sueños se achican, pues la capacidad de soñar se pierde en el mar de las limitaciones. La opción que queda es que el conformismo se acentúe, el dolor es inmenso y paradójicamente el cuerpo, la mente y hasta el espíritu se acostumbran. Ser pobre en un país como el nuestro es padecer, desde el nacimiento una pesada condenación a las limitaciones, a la supresión de la posibilidad de demandar derechos. A la negación de la justicia y otras carencias.

LA GUATEMALA DE HOY, ES UNA GUATEMALA que ha sido la herencia de un manejo de tradición oligarquía que ha estado acostumbrada a que el Estado esté a su servicio y cuando deja de estarlo, le califica de inoperante, burocrático, corrupto, inepto e incompetente, entre otros muchos calificativos. Hablar, impulsar o propiciar un debate tendiente a la generación de condiciones para una mejor distribución de la riqueza por la vía del Presupuesto de la Nación, es un lenguaje susceptible de ser prohibitivo, sancionable. Lo común entonces es no hablar de ello y mucho menos impulsar en ese sentido iniciativa alguna.

POBREZA ES LIMITACIÓN, ES MARGINACIÓN, ES DOLOR. Pobreza es hambre, es frío, es soledad. Pobreza es agobio y una extraña solidaridad, entre pobres, para compartir entre sí lo poco que tienen, ellos los que casi no tienen nada. Si queremos ver, la pobreza nos rodea, pero generalmente tenemos otro tipo de limitaciones y preferimos contemplar el oropel, la fantasía del centro comercial, y hacernos ajenos al dolor de nuestros semejantes.

¿ EN DÓNDE ESTÁ LA SUBSIDIARIDAD DEL ESTADO? ¿A quién podemos demandar por los reiterados incumplimientos de las obligaciones del Estado contenidas en el artículo 119 constitucional? ¿En qué lugar se manifiesta el bien común y mediante qué formas se expresa este imperativo de nuestra Carta Magna? La pobreza del pobre es un triste y viciado círculo que hay romper mediante la generación de oportunidades de progreso y desarrollo para todos. La inminente discusión de la integración del Presupuesto de Ingresos y Egresos para el Ejercicio Fiscal 2005, con algo de visión, puede ser un modesto primer paso. Modesto, pero un paso al fin de cuentas. Nunca ha sido así, pero ahora pudiera ser. Casi que ocho de cada diez guatemaltecos lo necesitan.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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