Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Ayer, hace 25 años
Por Walter Guillermo del Cid R. - Guatemala, 1 de febrero de 2005
walterdelcid@lahora.com.gt

"¿En dónde estabas hace 25 años?" Se preguntaban quienes organizaron un interesante foro para rescatar del olvido y traer a la actualidad, la bestial e injustificable maniobra estatal que derivó en lo que dio en llamarse nacional e internacionalmente como la "Masacre de la Embajada". Diecinueve de cada cien guatemaltecos y guatemaltecas no habían nacido para entonces. A ellas y ellos hay que informarles que alguna vez el Estado de Guatemala se ensañó contra lo mejor de sí mismo: su juventud, su esperanza, su anhelo, su futuro. Como bien apuntó Ruth del Valle en su conmovedora intervención: "No importa dónde estábamos en el fatídico año de 1980, toda vez no estuviéramos sirviendo a quienes se ensañaron contra el pueblo".

El cambio de gobierno se verificaba el uno de julio cada cuatro años. En 1978 había iniciado la administración encabezada por el general Fernando Romeo Lucas García, hoy exilado en Venezuela y con padecimientos de Alzheimer. El ministro de Gobernación, como ya se ha señalado hasta la saciedad, fue el mismo del régimen fraudulento anterior de Laugerud García, el temible Donaldo Álvarez Ruiz, hoy prófugo de la justicia española. En 1980 se cumplió el segundo año del temible gobierno. Este heredó de su antecesor un efervescente y contestatario movimiento popular y sindical que fue destruido bajo la modalidad de la persecución política, la intimidación, la desaparición forzada, el exilio y el asesinato de la dirigencia social y popular.

El Comité Nacional de Unidad Sindical -CNUS-, el Frente Democrático contra la Represión -FDCR-, el Comité de Unidad Campesina -CUC-, el Frente Nacional Magisterial -FNM-, el Comité de Entidades de Trabajadores del Estado -CETE-, entre otros, libraron importantes luchas y recogieron las principales demandas de la sociedad. Muchos de los dirigentes de estas y otras organizaciones aportaron con su valentía, coraje y su sangre al sueño de una Guatemala menos excluyente, más justa y en donde el bien común no sea sólo una frase acuñada en los discursos oficiales.

Las compañeras y los compañeros caídos en aquellas jornadas de sangre son muchos. Nuestros recuerdos son bombardeados por sentimientos de impotencia. Nuestra razón se obnubila ante el dolor de tanto derramamiento, de cada ametrallamiento, de cada detención-desaparición que conformó la larga lista de víctimas del Estado. Lo perpetrado en la Embajada de España en aquel fatídico 31 de enero de 1980, fue el inicio de un auténtico aquelarre de sangre, dolor y sufrimiento. Luego vendrían los asesinatos selectivos y las masacres en aldeas y caseríos. ¿Cuántos excluidos habrá habido hace 25 años, cuántos habrá ahora? ¿Qué tanto ha mejorado la distribución de la riqueza en nuestro país de aquel año para entonces? Pero estamos aquí, estamos vivos y de alguna u otra manera aún no nos rendimos. Podemos aportar nuestras ideas de cara a un mejor futuro. Sí, estamos presentes, no nos han podido destruir del todo. A pesar del autoritarismo y la alienación campante, seguimos soñando, seguimos vivos, estamos dispuestos a seguir presentes. Guatemala se lo merece.

Fuente: www.lahora.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.