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Doble moral
Por Walter Guillermo del Cid R. - Guatemala, 7 de junio de 2005
walterdelcid@lahora.com.gt

EL RÉGIMEN PROCLAMADO A SÍ MISMO COMO el defensor de la democracia en el mundo contemporáneo ha recibido duros reveses recientemente en virtud de que no se puede, ni se debe argumentarse a favor de la democracia, si ello no va de la mano con la plena vigencia de los derechos humanos. El senador Joseph Biden, miembro del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara ha pedido formalmente al gobierno encabezado por George W. Bush el cierre de la prisión en la base naval de Guantánamo, Cuba. Por su parte la OEA, ha dicho un no rotundo a la pretensión norteamericana de constituir el ente hemisférico en una puerta de entrada para intervenir en los países del continente.

ES INTERESANTE HACER NOTAR CÓMO LOS políticos de la potencia hegemónica, al igual que casi cualquier político de un país infrasubdesarrollado (permítaseme el término), son idénticos en el manejo de un discurso de doble moral. Allá ese manoseo y ambivalente manejo antojadizo de los valores rectores de la civilización occidental, produce, al igual que en los países empobrecidos, la posibilidad de segar miles de vidas por el simple hecho de referirse en sus declaraciones en un sentido, cuando en realidad lo que se implementa son actos en un extremo opuesto a los valores y principios que se dicen defender.

LAS ATROCIDADES COMETIDAS EN CONTRA DE 500 prisioneros, la mayoría procedentes de Afganistán, que han sido sindicados de terroristas, son un primer ejemplo de cuán aberrante puede llegar a ser la arrogancia del poder ilimitado. Guantánamo es la evidencia de lo oprobioso que puede llegar a ser un sistema en nombre, vaya paradoja, de la libertad y la democracia. Ser más abusivo, grosero y despiadado que a quien se acusa de tales actos, no hace sino evidenciar que la justicia y el respeto a la dignidad humana también son grandes ausentes dentro de un conjunto de instancias que igual irrespetan la institucionalidad de los valores humanos como los principales rectores de la convivencia social.

Y EN EL PLANO POLÍTICO INTERNACIONAL, el régimen del Tío Sam, también ha recibido un rechazo absoluto a su pretendida intención de generar un ente interventor que, acorde con sus peculiares intereses, le extendiera un cheque en blanco para hacer literalmente lo que le viniera en gana en cualquier país del hemisferio, con la descarnada excusa de defender la democracia y la libertad. Pero el revés no se queda ahí. Es posible que este día en FORT LAUDERDALE, Florida, en el marco de la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos, se produzca un gesto auténtico de respeto al derecho internacional. Es posible que se apruebe una resolución en contra del terrorismo que deje de lado esa doble moral que ha caracterizado al régimen de la Casa Blanca respecto del caso del terrorista Posada Carriles.

ÉSTAS SON PEQUEÑAS ESCARAMUZAS QUE NOS alientan a suponer que no todo en el plano de la política, de aquí, de allá o de dónde sea, es un mero juego de valores y de ambivalentes posiciones alrededor de una doble o triple moral. Es igualmente alentador suponer que cuando se producen debates en foros en donde también se privilegia la igualdad de derechos (más allá de las concesiones dadas por la chequera que posean los interlocutores) se pone de relieve la auténtica defensa de la dignidad de los pueblos. Ojalá pudiéramos tener una dosis local de políticos de prestancia, altura y decoro para debatir de los problemas del país, desde otras alturas.

Fuente: www.lahora.com.gt


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