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¿Qué hay de nuevo, viejo?
Por Gabriel Mazzarovich* - Guatemala, 26 de noviembre de 2004

"La Casa Blanca pretende reforzar los nexos con Latinoamérica en los próximos cuatro años", dijo en Miami el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, al presidir el cambio de mando en el Comando Sur.

''El Presidente entiende la necesidad de reforzar los lazos con América Latina, porque tanto ésta como el Caribe son importantes en nuestros objetivos comunes'', afirmó Rumsfeld.

El alto funcionario de la administración del presidente George W. Bush recordó que ''mientras muchos en el mundo se enfocan hacia el Medio Oriente, en Latinoamérica también se combate el terrorismo'' y ``como en décadas pasadas dio un paso al frente y abrió las puertas de la democracia, ahora lo mismo sucede en Irak''.

''Tenemos un enemigo común y las mismas tareas, como preservar la democracia, la alianza contra el terrorismo y ampliar las oportunidades de libertad para nuestros pueblos'', dijo el secretario de Defensa ante una audiencia que incluyó a altos funcionarios, oficiales militares, embajadores y cónsules de la mayoría de los países de la región.


Lo que antecede es parte de la crónica del Miami Herald del cambio de mando efectuado en el Comando Sur, la semana pasada, que fue presidido por el secretario de Defensa del gobierno de George W. Bush, Donald Rumsfeld, uno de los halcones de la guerra.

El Comando Sur abarca Latinoamérica y el Caribe, con excepción de Cuba, y su sede se encuentra ahora en Miami.

Para los que alientan expectativas de un cambio de política de Bush hacia América Latina en estos cuatro años de segundo mandato, la decisión de que sea Rumsfeld el primer funcionario de jerarquía que se dirija a la región luego de la reelección es todo un símbolo.

Además no lo hizo desde cualquier lado, lo hizo desde la sede del Comando Sur, tristemente recordado en América Latina, por ser junto a la CIA, promotor de todos los golpes de Estado del continente, haber planificado y ejecutado todas las invasiones y agresiones militares de Estados Unidos en la región y también, haber entrenado a todos los represores y torturadores que asolaron nuestro continente desde la Escuela de las Américas.

Rumsfeld no dejó dudas, las prioridades serán el combate al terrorismo, el control fronterizo y el sometimiento militar a la dirección de Estados Unidos.

Rumsfeld salió de Miami hacia El Salvador y Nicaragua, condecoró a militares salvadoreños que sirvieron en Irak, por cierto del mismo batallón que protagonizó las masacres y violaciones a los Derechos Humanos durante la guerra.

El discurso fue siempre el mismo, combate al terrorismo y el planteo rayanó en la paranoia de la existencia de células terroristas operativas en América Latina.

¿Pruebas? Ninguna, pero no es de extrañar en un gobierno que invadió un país y desató una guerra que lleva miles de muertos con el argumento de que existían armas de destrucción masiva que nunca encontraron, es más nunca existieron.

Pero lo que ocurrió en Miami en el Comando Sur, no terminó en Rusmfeld, también fue muy revelador lo que dijeron dos generales, el que dejaba el mando y el que lo tomaba.

El general James T. Hill entregó la dirección del Comando Sur al general Bantz J. Craddock, quien hasta ahora se desempeñó como asesor de Rumsfeld, en especial en lo referido a las invasiones a Irak y Afganistán.

Hill, el general que deja el mando dijo, "emocionado" según las crónicas, que estaba impresionado por ''la devoción'' de los militares latinoamericanos a su trabajo".

¿Se referiría a los más de 300 mil desaparecidos que hay en el continente?, ¿Habrá leído el informe sobre la tortura que recibió recientemente el presidente chileno Ricardo Lagos, con 35 mil testimonios? ¿Acaso será en referencia a los escándalos de corrupción que sacuden a varias cúpulas castrenses del continente cuando cae el velo de los gastos ocultos tras la cortina del secreto por seguridad nacional?, ¿Devoción hacia quién?

Seguramente, en nada de eso estaba pensando el general Hill, que fue calificado por Rumsfeld como un ``verdadero héroe americano".
Para abundar aun más, es muy interesante el perfil del nuevo jefe del Comando Sur, el responsable de la relación de Estados Unidos con los militares latinoamericanos.

El general James Craddock es graduado del Colegio de Guerra del Ejército, participó en la primera guerra del Golfo en 1991, en la operación de entrada en Kosovo, fue comandante de la 7a. Unidad de entrenamiento en Europa, y en septiembre del año 2000 asumió el mando de la Primera División Mecanizada de Infantería.

Todo un portento de currículum para la paz y la colaboración entre naciones.

Según el Miami Herald, medio insospechado de tendencias izquierdistas o populistas, como se le dice ahora, el nuevo jefe del Comando Sur fue nominado en junio pasado por el presidente Bush.
De acuerdo al diario, no fue un proceso exento de tropiezos.

"En mayo -dice el rotativo- fuentes castrenses admitieron a El Nuevo Herald que la idea inicial de Rumsfeld era enviar a Miami al entonces jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general Ricardo S. Sánchez, quien al contrario de Craddock, habla español y tiene experiencia en Latinoamérica.

Sin embargo, el escándalo del abuso de los derechos humanos de los presos iraquíes perpetrados por soldados y oficiales del ejército estadounidense en las cárceles de Bagdad, obligó a una profunda investigación interna que culminó en el encausamiento de algunos de los responsables, y enfrió el nombramiento de Sánchez al puesto en Miami".
Es decir la intención primaria de Bush, fue poner al mando de la relación con los militares latinoamericanos al general Sánchez, que mostró en Abu Graib, en qué es especialista.

Como era demasiado, colocó a quién diseñó desde Washington, lo que ejecutó Sánchez en los campos y prisiones de Irak.

Adicionalmente debe preocupar mucho, esa frase de Rumsfeld en la que señala que "América Latina dio un paso al frente como en décadas pasadas", ¿Qué es lo que reivindica el halcón de Bush?

Conviene detenerse en estos datos de la realidad, ¿eso es el cambio de política de Bush?

Según los que así piensan, el cambio sustancial, es que ahora Bush se preocupa y ocupa de América Latina.

Es verdad que se preocupa, pero con las mismas prioridades de siempre, con una visión militarista y sin ninguna variante a lo que hasta ahora conocíamos.

Para completar el panorama, también vino a Latinoamérica Colin Powel, el Secretario de Estado de Bush. Más precisamente fue a México y se reunió con el gobierno de ese país a tratar "temas de mutuo interés".

Lo de "mutuo" rápidamente fue olvidado, ni siquiera estuvo en la agenda el tema de los migrantes, asunto clave para los mexicanos. Terrorismo y libre comercio fue la agenda impuesta.

Un día después, se conoció que Estados Unidos aumentó el control de la frontera y endureció las penas para quienes ingresen ilegalmente. Todo un mensaje de buenas intenciones.

Hay quienes a pesar de todo esto siguen empeñados en buscar señales de una "nueva actitud" de Bush hacia América Latina. Noble y abnegada tarea, de ignotos resultados.

Pero la porfiada realidad nos muestra otra cosa, sólo podemos esperar más de lo mismo.

Para muestra basta un botón: todavía se contaban los votos y los aviones, tanques y misiles estadounidenses iniciaban la masacre en Faluya.

De nuevo nada, todo sigue, lamentablemente, igual.

(*) Periodista, uruguayo; reside en Guatemala.

Fuente: www.lahora.com.gt


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