Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

La CICIG hoy; ¿y mañana qué ?
Por Gustavo Porras Castejón - Guatemala, 8 de agosto de 2007
gupocas@hotmail.com

El tema de la seguridad se vuelve global, y es extremadamente sensible para EE.UU.

Hay una tierra de nadie en las fronteras, combinada con la autarquía en varios municipios.

La instauración de la CICIG pone una vez más al desnudo la profunda debilidad del Estado guatemalteco en cuanto a uno de los dos componentes esenciales del ejercicio del poder, como lo es la capacidad de imponer la ley. Según Francis Fukuyama, el otro componente es la capacidad de programar y elaborar políticas, terreno en el cual se ha avanzado a pesar de las limitaciones presupuestarias. Pero el agujero que significa lo primero (es decir, la impunidad), amenaza con tragárselo todo.

Al mismo tiempo, el tema de la seguridad se vuelve global, y muy en particular es extremadamente sensible para Estados Unidos, y más que el narcotráfico lo que se percibe como una amenaza estratégica son las maras. Esto bajo la convicción de que las maras centroamericanas están vinculadas con maras en Estados Unidos, y que las pandillas pueden convertirse eventualmente en formidables ejércitos mercenarios al servicio del terrorismo. Además, la corrupción y la criminalidad entrelazadas más la reducción del ejército, han hecho absolutamente porosas nuestras fronteras, con todo lo que ello implica.

Más allá de si la CICIG es constitucional o no, el fondo del asunto es que de todas maneras significa una confesión de impotencia del Estado en el cumplimiento de una de sus funciones esenciales, como lo es la seguridad. Una problemática de seguridad que viene de fuera (del consumo de drogas de los países ricos), y que por eso mismo cuenta con recursos gigantescos frente a los muy escasos del Estado. Pero también esto se agudiza en un Estado raquítico donde no ha habido la fuerza o la voluntad política para imponer un doble proceso: la reforma del Estado y un régimen tributario concomitante.

Hoy la impunidad no deja otra salida que la CICIG, ¿y mañana? ¿Será suficiente para resolver el problema de gran dimensión que es la impunidad? ¿Existe una perspectiva realista de que las instituciones del Estado guatemalteco se desarrollen a tono con el desafío? En otras palabras, ¿la CICIG es un complemento en un proceso integral de desarrollo de la institucionalidad del Estado, o es el primer paso para que el tema seguridad en Guatemala pase a ser función internacional?

Está, como ya se mencionó, la cuestión de las fronteras, que no se reduce sólo al contrabando y a tráficos de toda índole, sino también se ha ido formando una especie de tierra de nadie en las áreas limítrofes, donde se combina una autarquía de hecho de determinados municipios. Además, en Petén se ha establecido una relación perversa entre los criminales, y la destrucción ambiental y el saqueo arqueológico, entre otros. A lo dicho habría que agregar lo de las maras, que no se reduce a un problema de criminalidad, sino que es un fenómeno social de gran envergadura y complejidad, y por ello demanda de un esfuerzo integral y sostenido.

De manera que ojalá la CICIG obtenga logros en contra de la impunidad, pero también hay que tener presente que es una clara señal de que si no hay cambios de fondo vamos en el camino del Estado fallido. Noam Chomsky señala que uno de los rasgos de estos estados “es la falta de capacidad o voluntad para proteger a sus ciudadanos de la violencia”, de manera que se necesita la intervención internacional. Esto puede ocurrir a pesar de avances en la administración, en las finanzas, en obras y servicios, como es el caso de Guatemala, y en un contexto de progreso económico y social. ¡Ojalá que la CICIG funcionae como un sistema de alarma, aunque no sea tan temprana!

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.