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Myrna Mack a 14 años de su asesinato
Por Hugo Madrigal - Guatemala, 11 de septiembre de 2004

El 11 de septiembre de 1990 el ejército asesinó a Myrna Mack. Han pasado 14 años y aún no se hace justicia.

Transcurría el martes 11 de septiembre del año 1990 cuando un comando especial del Estado Mayor Presidencial asesinó a la antropóloga de 27 puñaladas.

Myrna había realizado estudios de posgrado en el área de Antropología Social en la Universidad de Manchester, Inglaterra, y luego había seguido su preparación académica en la Universidad de Durham y a su retorno a Guatemala en 1982 se incorporó al equipo de Inforpress Centroamericana, donde fundó cuatro años después la Asociación para el Avance de las Ciencias Sociales -Avancso--.

Durante los años 1987 y 1989 trabajó con la población desplazada por la guerra que se vivía entre los mismos guatemaltecos.

Frecuentemente la población indígena era la más afectada, ya que fueron asesinados miles de guatemaltecos por las fuerzas represivas de los gobiernos y militares de ese entonces --guerra que duro 36 años--.

Myrna al igual que Monseñor Gerardi fueron asesinados por su lucha en busca de que la justicia imperara en este país. Myrna publicó el libro Política institucional hacia el desplazado interno de Guatemala en enero de 1990 y Monseñor Gerardi fue el coordinador del informe Nunca Más, por lo cual ambos fueron brutalmente ultimados, la antropóloga a cuchilladas y el Obispo con un bloc de cemento en la cabeza. La forma y saña en que fueron perpetrados los asesinatos dan cuenta que son asesinos movilizados por la misma línea que los dirige y que luego hace uso de la publicidad diciendo que son crímenes pasionales.

Este libro de Myrna debiera de tener una nueva edición en homenaje a ella. Nosotros lo obtuvimos gracias a don Enrique Recinos, a quien le trasladamos esta inquietud. A varias personas les hemos prestado las fotocopias del libro. Pero creemos que sería algo muy positivo en memoria de la antropóloga que la fundación sacara una nueva edición.

Helen, hermana de la antropóloga, ha sido una mujer que con su lucha ha logrado que se empiece a realizar justicia, esta lucha ardua se ha visto "empantanada" por la impunidad.

En su camino por lograr encontrar a los asesinos intelectuales de su hermana, en una lucha de varios años, se logró la captura de tres militares. A dos la justicia los favoreció en un caso en que se esperaba una condena en prisión y quedaron libres ante la protesta de muchas instituciones de Derechos Humanos y de la sociedad civil. El otro logró escapar en un caso de lo más sucio que puede haber para la seguridad del país.

Como homenaje a Myrna Mack quiero publicar algunas notas de Beatriz Manz, de la universidad de Berkeley, California, que circularon por todo el planeta, en la que hace referencia a Myrna, dice así:

" Toda sociedad necesita de intelectuales sobresalientes que tengan no sólo la capacidad de comunicarse claramente, sino también posean esa escasa cualidad de que sus estudios e ideas estén al servicio de la sociedad en general. Estos intelectuales muchas veces adquieren una voz pública y sin compromisos. Hacer lo contrario no es fácil. Myrna Mack fue la intelectual de su generación que adquirió esa voz pública con compromiso.

A finales de los 80, Myrna reconfiguró los confines de la investigación social, cuestionando el modelo clásico e integrando sus estudios dentro del intenso contexto político que vivía el país. Vivía y sentía el sufrimiento y la injusticia del drama humano que observaba y enfrentaba. Esa profunda sensibilidad la llevó a sentir como compromiso y deber el tener que comunicar ese sufrimiento, pues para ella no hubiese tenido sentido descubrir injusticias y ser indiferente, o aun peor, ocultarlas.

Su compromiso era natural. Para ella, por definición, el ser humano tenía un deber moral de actuar ante la injusticia, por eso no toleraba cuando veía apatía y acomodo, cuando no asumíamos un compromiso ante la tragedia. Myrna era astuta, nunca ingenua. Es para mí una colega irremplazable, una amiga fiel y de un humor contagioso, quien siempre mantuvo la puerta de su casa abierta.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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