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Los Mayas
Por Hugo Madrigal - Guatemala, 21 de junio de 2005

Los Antiguos Mayas del Período Clásico
La cultura maya es orgullo de los guatemaltecos que a través de los años hemos venido conociendo como fue su desarrollo y forma de vida. Gracias a los estudios arqueológicos hemos podido conocer gran parte de esta civilización.

Howard La fay dice que su origen se encuentra en las profundidades del misterio y también en el misterio permanece la caída de su singular y esplendorosa cultura. Durante cerca de quince siglos florecieron en agrestes e inhospitables zonas de Mesoamérica.

Desde el año 250 aproximadamente al 900 le dieron forma a su civilización, nacieron las bellas ciudades con pirámides enormes tal como se observa en Tikal -por ser el lugar más conocido de esta civilización para los guatemaltecos-

Fueron unos grandes sabios, practicaban la astronomía por lo que tenían gran conocimiento de los planetas. Valiéndose de sus conocimientos sabía como emplear el calendario en situaciones como eclipses solares y de luna.

Escribieron sus conocimientos en importantes glifos y el Códice de Dresden es uno de los escritos que se conservan de tan esplendorosa civilización. Lo mismo fueron los glifos que tallaron en piedras y que se han logrado descifrar, lo cual es un gran paso para conocer más de esta misteriosa civilización que desapareció y que teorías dicen que Tikal por ejemplo, fue abandonada por falta de agua, otras que por las guerras y existe otra que a muchos les parece hasta ridícula y es que los Mayas emigraron a otros planetas.

Tomamos tópicos de un ensayo del doctor Juan Antonio Valdez de la universidad de París, titulado Lo Maya: los mayas y la identidad. En este ensayo, Valdez dice que Hunahpú e Ixbalanqué, los héroes mitológicos del libro sagrado El Popol Vuh si existieron siglos antes de que se diera a conocer este libro.

Dice así:
Las evidencias arqueológicas demuestran con claridad que desde el año 600 a.C. se puede considerar que la cultura maya estaba plenamente establecida y homogenizada, compartiendo similitudes cerámicas, arquitectónicas, tradiciones funerarias y sistemas ideológicos, que condujeron a un singular desarrollo cultural en los siglos venideros (Valdés 1995; Hansen 2000).

La evolución cultural conllevó el incremento poblacional y el surgimiento de poblados por doquier. Para el año 450 a.C nuevos sitios aparecieron desde Cuello en Belice, hasta Altar de Sacrificios en la margen del Usumacinta, mientras que Kaminal Juyú se había convertido en el centro rector del altiplano guatemalteco, con un desarrollo urbanístico y obras de ingeniería pioneras en Mesoamérica, como el manejo hidráulico para agricultura intensiva, empleando canales de irrigación con esclusas (Valdés 1998).

Por su parte, las ciudades del Norte de Petén, como Nakbe y Tikal, se empeñaban en ostentosas obras arquitectónicas que iban desde 30 hasta 70 m. De alto, así como ganarle la lucha a las adversidades de la selva, construyendo redes de calzadas, en los bajos pantanosos que unen las ciudades de El Mirador, Tintal y Nakbe (Hansen 2000).

Las investigaciones paleobotánicas, cerámicas, iconográficas y arquitectónicas, demuestran sustancialmente que para el inicio del Preclásico Tardío (250 a.C ), se dio un cambio gradual en la sociedad, dirigido a la obtención de un nuevo orden social, acompañado de arquitectura pública masiva con grandes mascarones en las fachadas, especialización económica, cambios en el sistema de asentamiento, aparecimiento de escondites dedicatorios y entierros conteniendo bienes de prestigio llegados de regiones lejanas, incluyendo jade, objetos marinos y la obsidiana.

Uno de los principales acontecimientos del Preclásico Tardío fue la designación del poder incuestionable centralizado en una sola persona, dando lugar al nacimiento de un gobernante con derechos y poderes divinizados, superiores a cualquier ser humano, que debían aplicarse con fines militares, administrativos y religiosos (Valdés 1986, 1992; Schele y Miller 1986; Schele y Friedel 1900; Hansen 2000).

Arqueológicamente esto se comprueba por la utilización de conjuntos asociados con la élite en el poder. La inicial construcción de tres edificios (patrón triádico) asociados simbólicamente con los dioses de la creación, dio paso a una mayor complejidad en las acrópolis. En estos lugares se plasmó la institución de un espacio sagrado relacionado con la creación del mundo, fusionando el origen de la humanidad con la fundación del linaje real.

Esto permitió un paso en firme para la implementación del nuevo orden social, ligado estrechamente con el control ideológico y religioso. Sin duda, la función del arte como expresión material y cultural, se constituyó en un medio adecuado para documentar porciones de las civilizaciones antiguas.

Una característica común de tales sociedades, es la construcción de analogías entre el orden social y el mundo natural, expresado en creencias y prácticas religiosas (Fields 1989:5). Así, tenemos la presencia de un estilo único de arte monumental en las Tierras Bajas, con mascarones volumétricos modelados en estuco y pintados de múltiples colores, que fueron colocados particularmente en las fachadas de los edificios de las Acrópolis.

Con esto se preparó un espacio escénico en que se conjugaba el paisaje natural, la arquitectura monumental, la escultura arquitectónica y la policromía de todo el conjunto. El gran escenario estaba listo y preparado, sólo faltaba el actor principal de la obra: el soberano divinizado y con plenos poderes sobre sus súbditos.

Para ello se recurrió a plasmar las grandes deidades protectoras en las fachadas de los edificios, lugar que pasaría a ocupar posteriormente el gobernante, al reclamar ser protegido de sus dioses y por lo tanto tener un origen superior al resto de los humanos. Escenas míticas relacionadas con la creación del mundo muestran las imágenes de Hunahpú e Ixbalanqué en la Estela 1 de Nakbe y el friso del palacio H-sub 3 de Uaxactún, lo cual es muy interesante pues demuestra que el mito de los héroes gemelos que se relata en el libro del Popol Vuh tiene una antigüedad mucho mayor de lo que se imaginaron los mayistas de hace tan sólo 30 años.

Mucho tiempo se consideró que se trataba de un mito de los maya-quiché del período Posclásico, pero descubrimientos en Copán y Palenque demuestran claramente también, que éste se remonta muchos siglos atrás, desde por lo menos el año 200 a.C. y que estaba siendo utilizado por los gobernantes para justificar su origen.

Con la presencia de los héroes gemelos en el arte, se explica ahora claramente la aparición de patios de juego de pelota desde tiempos muy remotos. Estos han sido encontrados, desde el más antiguo en Paso de la Amada, Chiapas (1,100 a.C.) siguiendo un proceso de rápida expansión hacia Abaj Takalik, las Verapaces y sitios de las Tierras Bajas, incluyendo Cerros en Belice y Nakbe en Petén.

El mito de los héroes gemelos, su asociación con el juego de pelota y la creación del universo, fue por tanto, transmitido oralmente de generación a generación durante centurias y milenios, mostrando otra de las facetas vitales que aún hoy día conserva la cultura maya: la tradición oral de padres e hijos.

A partir de aquí emprendió una nueva época de florecimiento y esplendor, que dio lugar al Período Clásico, cuando los poderosos gobernantes decidieron valerse de los artistas para representar sus retratos en sustitución de los dioses que se mostraban en los mascarones de antaño.

Para esto se empleó la escultura en piedra, el estuco modelado y la pintura policroma, como se muestra en estelas, dinteles de madera y las elevadas cresterías de los templos. La escritura se popularizó entre los nobles, así como en objetos portátiles, códices y vasijas pintadas.

La lectura de textos de Quiriguá y Palenque revelaron la historia de la creación del cosmos en el año 3,114 a. C, fecha en que supuestamente nació el Primer Padre, Hun Nal Ye (shele y Freidel,1990). Él dividió el mundo en ocho partes siguiendo los cuatro puntos cardinales y en el centro levantó el árbol sagrado o árbol cósmico, llamado Wakah Chan, que se exige desde el inframundo hacia la superficie de la tierra, llegando hasta el cielo, por lo que sirve de vínculo para los tres niveles del universo ( Friedel et.al 1993; Florescano, 1996).

Según el mito, Hun Nal Ye fue el creador del cosmos, el que transportó los primeros granos de maíz a la superficie de la tierra para ser sembrados en la montaña sagrada y fue el protector de las primeras dinastías mayas. Uno de los mayores logros fue transformar el mito de la creación del cosmos en un argumento religioso para legitimar el poder de los soberanos, considerando que el linaje de los gobernantes mayas era sagrado y eterno, por ser descendientes directos del dios del Maíz, del dios Sol y los dioses creadores del universo.

Además de ser identificado con el dios del Maíz, en su ciclo de muerte y resurrección, los gobernantes también fueron estrechamente asociados con el dios Sol, el astro principal de nuestro sistema solar. La importancia de controlar el tiempo y el calendario también se basó en el movimiento solar, ya que el viaje del sol al cielo e inframundo definió el día.

La medición de tiempo fue muy importante ya que regulaba todas las actividades, especialmente las de tipo ceremonial y agrícola. Por lo tanto, el cambio de poder entre los gobernantes debió interpretarse como el movimiento del sol, ya que al morir un dirigente su alma se internaba en el inframundo y el nuevo soberano surgía con gran poder, al igual que sucede con el ciclo diario, dando paso la noche al nuevo amanecer de cada día. Tiempo y espacio fueron entonces, y han sido considerados como concepto vital entre los mayas del Altiplano y las Tierras Bajas, para regir su vida cotidiana y sagrada.

Para esto las evidencias arquitectónicas demuestran el uso de observatorios o "complejos astronómicos" utilizados para medir el movimiento solar a través del año, identificados desde el Preclásico Medio y Tardío en Uaxactún, Tikal, Nakbe, Kaminal Juyú y sitios de la depresión central de Chiapas. Esta obsesión por el tiempo, empleando un arreglo arquitectónico con edificios al Este y al Oeste para marcar el nacimiento y el ocaso del sol, se expandió durante el período Clásico por toda Mesoamérica (Valdés 1992,1996; Fahmel 1995).

Indudablemente, uno de los mejores indicadores para reconocer la complejidad social, es la arquitectura pública, incluidas sus dimensiones y su volumen. Es muy probable que en tiempos antiguos, las construcciones públicas se realizaron para ayudar a reforzar la solidaridad comunal, junto con un contenido ideológico, ya que estos edificios identificaron el espacio sagrado dentro del paisaje y de ese modo legitimaron los derechos de la comunidad de la tierra.

Es importante mencionar asimismo que, gracias a comparaciones arqueológicas y etnográficas es posible conocer, en algunos casos, la función que desempeñaron ciertos edificios. Un ejemplo de ello puede citarse en el pequeño recinto H-Sub 10 de Uaxactún, que fue identificado como una versión temprana de "Popol Nah" o Casa del Consejo (Valdés 1996).

Se sabe que para la época de la conquista española estas casas eran grandes residencias techadas pero sin paredes, que servían para reuniones de los caciques, lugar de enseñanza, espacios para realizar danzas rituales y como residencia temporal para hombres y jóvenes durante las fiestas. Freidel y Sabloff (1984) identificaron una Casa Consejo del período Posclásico en la Isla de Cozumel, mientras que para el Clásico Tardío se han propuesto también para Tikal y Copán (Harrison 1970; Fash 1990) en construcciones más complejas con múltiples cuartos y edificios abovedados.

El final de esta época de esplendor se conoce como el colapso maya clásico. Muchas hipótesis han sido propuestas para resolver este fenómeno, sin embargo, los resultados de estudios de química dietética, osteológicos y paleoecológicos en los restos óseos de la zona suroeste de las Tierras Bajas, efectuadas en la zona de Petexbatún (Wright 1994), contradicen las interpretaciones relacionadas con la degradación ambiental, la desnutrición y la enfermedad como causas principales del colapso maya.

Los resultados sugieren que las interpretaciones de este fenómeno deben enfocarse más a factores sociales que ambientales (Escobedo 1996: 161) , por lo que actualmente es más aceptable proponer como causa del colapso a una inapropiada política de gobierno, ya minado por la proliferación de minorías selectas y las constantes guerras entre ciudades vecinas (Demarest y Valdés 1995; Fojas 1996).

La escritura maya:
El doctor Goerge E. Stuart dice que la escritura maya nos parece rara porque la vemos a través de un gran vacío de tiempo y cultura. Y tiene razón, el poco conocimiento que tenemos de los mayas ha servido en gran parte a ello, es rara la persona que conoce el Códice de Dresde por ejemplo, y sobre el estudio de los glifos en los dinteles de piedra casi no nos enteramos sino es por los estudios que se han preocupado por darlos a conocer a través de magníficos estudios en revistas especializadas sobre arqueología.

Sus elementos dice Stuart, aparecen generalmente en lo que los epígrafos-expertos en escritura llaman "bloques glíficos" -aprendiendo a leer mensajes en Piedra-. Estos son los elementos cuadrados o rectangulares que componen las unidades separadas de cada inscripción.

Los bloques individuales de glifos contienen los verdaderos elementos de escritura. Más adelante dice que en general, cada glifo contiene un "signo principal" dominante que ocupa la mayor parte del bloque. Algunos signos muchas veces tienen dos formas; una es abstracta y geométrica y la otra es una cabeza humana, de animal o de pájaro, que supuestamente representa a un dios o a un personaje mitológico. Hasta los números, generalmente designados en combinaciones de barras (representando cinco), puntos (representando unos) y conchas (ceros tienen diferentes formas de cabezas.) Los números casi siempre se refieren a asuntos del calendario, finaliza diciendo Stuart.

Con respecto al famoso Códice de Dresde se llama así por estar en la ciudad alemana de Dresde, fue escrito en la época independiente de los mayas, -siglo dieciséis- tiene conocimientos matemáticos, astronómicos y de otras ciencias. Es algo bellísimo del arte de los mayas. Poco a poco se ha venido decodificando y con ello hemos venido obteniendo más conocimientos de tan importante civilización.

Nota: Tomado de la revista de Antropología, Arqueología e Historia, ESTUDIOS de la Escuela de Historia de la universidad de San Carlos de Guatemala. Abril 2001. 3a. Época. Y de la revista National Geographic.

Fuente: Diario La Hora - www.lahora.com.gt


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