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Viajero
Por Hugo Madrigal - Guatemala, 25 de julio de 2005

Esta brecha entre ricos y pobres siempre va a existir mientras el hombre siga explotando a su hermano en La Tierra.

Algunas veces acostumbro caminar por las primeras horas de la mañana en esta selva de cemento que un día fue una urbe de belleza, hoy llamada el Centro Histórico de Guatemala.

En ese caminar cual viajero soy, porque todos somos eso, viajeros en este país marcado por la exclusión y todos los males que el hombre ha impuesto por códigos. Por eso vemos discriminación, diferencias sociales, que nos llevan a meditar sobre la libertad que debemos poseer hombres, mujeres y niños; veo un gran silencio en la ciudad, es temprana hora, todos duermen en la ciudad, niños de la calle y niños bonitos de la zona residencial.

En búsqueda de descifrar los acertijos que nos impone el diario vivir, el hombre, dialéctica de colores, investiga ese peregrinaje confuso, donde el materialismo histórico le da las armas del saber y le ayuda a cerrar el círculo de la vida, destrozo de máscaras en eso de Ser o no Ser. Mantengo viva “la llama” de que el progreso de los pueblos se da con la lucha de clases. Rostros de mi país, ambigüedad y contrastes, rostros tristes, otros alegres, unos viajando en jet, otros sumidos en la miseria.

Yo he escrito mucha poesía, versos sencillos, otros mágicos, metáfora digna de quien tiene acertijos y habla del amor y la libertad.

En ese viajar, me gusta mirar el amor de la creación en mi capacidad de imaginación, en las flores, en la fe del hombre, en los niños, en el canto del pájaro y la sonrisa de los enamorados.

La creación es el arte de amar, épocas van, épocas vienen, y los desnudos de Picasso se mantienen.

Como buen amante de la música, mi verso emerge escuchando las notas musicales de un pentagrama de Mozart, o de un músico guatemalteco como German Alcántara en La flor del café.

Soy hombre de entrañas revolucionarias, mi mocedad la viví en Izabal, tierra verde de corazón agrario; allí, en mi juventud, formé conciencia sobre la brecha que forma el poder y el dinero. Esta brecha entre ricos y pobres siempre va a existir mientras el hombre siga explotando a su hermano en La Tierra. Más que eso, existe el hombre traicionero, el que te da la mano y esconde el puñal certero que luego te lo dará. Existe también el hombre “chaquetero”; éste es más difícil de tratar, es como un perro que le lame la mano al amo.

En mi viajar tuve que exilarme dentro de mí, en mi mundo mágico, al ver tanta maldad de las personas; me perdía en el firmamento y jugaba a la verdad de las cosas. Mis acertijos chocaban contra el espejo de la vida, reflejo que me ponía los pies en la tierra y volvía a despertar a la cruda realidad, pasajero del tiempo, que vive en la soledad.

En el diario vivir, he comprendido que muchas veces yo siento que la naturaleza, nos da más tristeza que fuerza en el corazón. El amor en sus momentos felices, aún poniendo trampas, al final nos deja en una isla.

El amor es muy trágico, es un duelo, algunas veces desleal; es como un tatuaje que se forma en el corazón y nos deja en solitario, formando islas de incomprensión.

Siempre me gustó tener un libro a mano, escuchar la cátedra universitaria, y eso me profundizó en ese océano azul, que me ha enseñado cómo amar la matriz de la vida. Ese misterio que encierra al hombre en búsqueda de las claves del diario vivir.

Soy un gran amante del mar, mirando en su profundo azul, pienso en esa juventud, velero de amor, ciencia que conduce a la verdad, unidad de espíritu, fuerza en el corazón.

Visionario de un mundo más justo, escribo ensayos que dejo plasmados en el diario La Hora, medio de comunicación que actúa con verdad hacia la población.

Luchemos por una patria mejor, llamita de amor, en un país marcado por la guerra, el hambre y el terror. Donde los sueños se vuelven pesadillas de tanto luto que deja la huella del opresor.

Miro el metal del tiempo, son casi las seis de la mañana, concluyó mi caminar llegando a la iglesia de La Merced, y me encamino para mi cercana casa, donde escucho las campanas que anuncian el nuevo día.

Fuente: Diario La Hora - www.lahora.com.gt - 230705


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