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Derrumbe del modelo de partidos políticos y aparecimiento de crisis empresariales
Por Héctor Nuila Ericastilla - Guatemala, 30 de junio de 2016

I. Introducción.

El presente documento al igual que los anteriores en lo fundamental pretende aportar contenidos y planteamientos al debate que sobre la realidad nacional se desarrolla de manera permanente en diferentes espacios, niveles, instituciones y sobre todo, aún con las limitaciones inmersas en las exiguas capacidades divulgativas, se esperaría llegar a estar presente en el debate informal que se da de persona a persona, o sea el que en cada instante de la vida cotidiana desarrolla la ciudadanía por cuenta propia, en donde a través del intercambio permanente espontáneo y directo, en un sentido o en otro, se van generando diferentes interpretaciones, expresiones y posiciones sobre lo que afecta directamente a los intereses de la población y sobre todo lo referente a la conculcación de sus derechos.

En estos momentos, a partir de las acciones que desarrollan el MP y la CICIGen donde se destacan los procesos investigativos, así como el desarrollo de los procesos judiciales, éstos están llegando a tocar dentro de la institucionalidad del Estado a los pilares principales que le dan soporte político al llamado sistema democrático imperante como lo es el “modelo de partidos políticos”, así como las dinámicas, procesos y acciones que en el orden legal (aunque sean ilícitas ante los intereses de la nación) se han creado en el seno del Estado para facilitar la apropiación privada de bienes nacionales, que para el caso hoy se centran en el usufructo ilegítimo, monopólico y oligopólico de las frecuencias radiales y las correspondientes a la televisión especialmente la conocida como televisión abierta.

Los aparatos ideológicos del sistema como lo son entre otros los medios de comunicación social existentes mencionados en el párrafo anterior se han dado a la tarea de emplearse a fondo para ejecutar un plan intenso y de grandes alcances de guerra política y guerra psicológica en contra de la población con el objetivo de defender sus intereses y privilegios sobre la base de la: distorsión y deformación de la realidad, la descalificación y criminalización a las iniciativas legítimas que alrededor de las radios comunitarias queprincipalmente algunos agrupamientos ciudadanos impulsan dentro de la institucionalidad y la legalidad del Estado, y sobre todo se emplean a fondo para mantener a la ciudadanía en una situación tensa ante las falsas amenazas sobre las posibilidades del desarrollo de una nueva guerra interna.

Sobre la base de lo señalado se abordarán principalmente temas como el “modelo de partidos políticos”,y el “aparecimiento de signos y síntomas de crisis” en el seno del empresariado que controla y domina el usufructo monopólico del sistema mediático del país.

Previo a entrar en materia y a manera de ayuda de memoria se reafirma que la “corrupción es una de las formas principales para el ejercicio del poder en Guatemala”, en ese sentido para que ese poder sea ejercido en el seno del Estado con eficiencia y efectividad en favor exclusivo de las clases dominantes, el mismo poder económico, político-militar y social nacional y transnacional han generado e impuesto el sistema de impunidad vigente, el cual se aplica para garantizar la vigencia y reproducción de la corrupción y la ejecución cotidiana de la represión en contra del pueblo con sus nuevas modalidades.

II. El modelo de partidos políticos.

Para la imposición del modelo económico vigente aparecen a partir de 1871 los partidos liberales y conservadores. Los primeros en correspondencia plena con los intereses de la oligarquía liberal emergente que impulsa el nuevo modelo económico y los segundos también en correspondencia plena con los resabios de los intereses y privilegios de los poderes económicos, políticos y sociales de la oligarquía colonialista bajo la hegemonía política de los intereses de las cúpulas encomenderas, eclesiásticas y militares de la época. Este modelo bajo la influencia de la huella colonial mantuvo su vigencia formal hasta 1944, pues en términos reales su mentalidad e identidad ideológica colonizada, racista y clasista o sea sus raíces, teoría y práctica política se refleja y se reproduce en lo que hoy se conoce como los “partidos de la derecha”.

La revolución del 20 de Octubre de 1944 que pretendía la implementación de un modelo de desarrollo económico, político y social de inspiración capitalista, moderno, democrático y pluralista, soberano, independiente y autónomo de los centros hegemónicos capitalistas mundiales, para el efecto crea las condiciones políticas para la implantación de un modelo de partidos políticosque inspirados en los principios democráticos del capitalismo le diera sustento, contenido y perspectiva política a los principios y objetivos de la revolución.

Con la intervención política, militar de los Estados Unidos de Norteamérica y la complicidad plena y obsecuente de la oligarquía criolla, así como el alineamiento absoluto de la mayoría de elementos del alto mando del ejército y sin temor a la equivocación bajo los efectos propios de la corrupción como forma del ejercicio del poder el presidente de la república el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán es derrocado y condenado al destierro. Con este hecho todo los avances modernizadores y democratizantes que se correspondían con la revolución se desvanecen, se neutralizan y algunos hoy son inexistentes, este proceso lógicamente incidió de manera negativa y adversa en el modelo de partidos políticos de inspiración democrática.

La contrarrevolución a partir de 1954 impone al modelo de partidos políticos vigente (con las características conocidas) el cual se implanta, desarrolla y reproduce hasta la fecha, y que a través del tiempo ha tenido los cambios conceptuales, estructurales, metodológicos, de incidencia y acción, y sobre todo las reglas del juego que les imponen los intereses y necesidades del modelo económico oligárquico-militar actual, los cuales podrían identificarse así:

1. La contrarrevolución solo acepta y autoriza a cualquier partido político que “no se inspire” en los postulados económicos, políticos y sociales que se sustentan en el desarrollo del pensamiento político universal que reivindica como banderas de lucha, la justicia social, el bien común, la preeminencia de los intereses de las clases trabajadoras, el desarrollo soberano de los pueblos, la plena vigencia de la independencia y soberanía nacional, así como entre otros la “libre autodeterminación de los pueblos”. Sobre esa base el sustento ideológico del nuevo modelo de partidos políticos lo sella el “anticomunismo impuesto por las economías capitalistas hegemónicas a nivel mundial”. Es por eso que los partidos esencialmente revolucionarios y democráticos pasan a la categoría de proscritos desde la nueva constitución de 1955, por lo que son objeto y sujetos de persecución y represión política e ideológica, hecho que determina que estos partidos y-o movimientos vivan, se desempeñen y desarrollen dentro de la clandestinidad.

2. Los partidos aceptados dentro del modelo remozado están aquellos resabios de los partidos liberales y conservadores, los nuevos de inspiración netamente oligárquica-militar y proimperialistas como el Movimiento de Liberación Nacional MLN, el Partido Redención PR, otros con principios doctrinales cristianos como la Democracia Cristiana Guatemalteca DGC y algunos partidos conservadores surgidos en 1944 como el Partido Revolucionario PR. La función principal de este modelo de partidos se centra en ser los garantes políticos del proyecto contrarrevolucionario, o sea los responsables políticos de su permanencia, vigencia y reproducción.

3. Con el golpe de estado perpetrado por el ministro de la defensa nacional en Marzo de 1963 se instala el modelo de Estado contrainsurgente el cual además de darle continuidad a la contrarrevolución, da el salto cualitativo de diseñar e implementar la guerra total en contra del enemigo interno “el pueblo de Guatemala”. Para el efecto compromete a toda la institucionalidad del Estado empezando por los partidos políticos vigentes en ese momento. El régimen contrainsurgente convierte al ejército de Guatemala en el factor principal del poder llegando este a constituirse en el eje central del Estado, teniendo para el efecto plenos poderes y recursos estatales para la ejecución de la “represión contra el pueblo como política de Estado”, la cual la oficialidad durante todo el período (mínimo 36 años) la ejecuta a plenitud, eficiencia y eficacia, teniendo como resultado “el genocidio”. También el ejército con plena incondicionalidad es garante de los intereses y privilegios de las clases dominantes, a cambio de tener libre acceso con plena impunidad a todas la fuentes, mecanismos y formas de apropiación ilícita de los bienes del Estado, A los partidos políticos de ese modelo lo que les corresponde es encubrir al ejército, cargar y soportar los costos políticos que genera el desempeño contrainsurgente (represión-corrupción) del ejército nacional, y ante todo los excesos y abusos de poder de las clases dominantes en el usufructo del Estado y los bienes nacionales en beneficio propio, en contra de los intereses y derechos del pueblo de Guatemala.

4. El papel asignado a los partidos políticos los somete a procesos y dinámicas envolventes de desnaturalización y de descomposición, pues algunos partidos políticos con base doctrinaria democrática sólida hicieron concesiones ideológicas y políticas ante el sistema, compartiendo así la responsabilidad histórica del papel que de manera consciente, racional y voluntaria aceptaron. En ese sentido hay que señalar que los partidos políticos de ese momento también tuvieron acceso y usufructo a las fuentes y mecanismos de la corrupción con plena impunidad como pago a sus incondicionalidades al sistema imperante.

5. Lo señalado en el párrafo previo obliga en 1983 al jefe de Estado Gral. Efraín Ríos Montt a modificar el modelo, creando para el efecto la flexibilización legal para facilitar la proliferación de partidos políticos de recambio rápido a los ya existentes (una especie de lista de espera), pues el desgaste acelerado de los mismos los vuelve inoperantes, y sobre todo al convertirse los mismos en carga política ineficaz para los intereses políticos de la contrainsurgencia, es está la que tiene que cargar con el desgaste de los partidos del modelo, de esa manera seles revierte el objetivo de que los partidos políticos tendrían la responsabilidad de encubrir al sistema y ante todo al ejército de los efectos políticos negativos que ellos mismos generan con el modelo contrainsurgente. Esta flexibilización es uno de los antecedentes más importantes que le dan sustento a la apertura democrática del Gral. Oscar Mejía Vítores en 1985 la que se expresa plenamente en el modelo de partidos políticos vigente sustentado en la actual Constitución Política y la Ley Electoral y de Partidos Políticos vigente con todo y sus múltiples reformas cosméticas.

6. El proceso de desnaturalización y descomposición de los partidos políticos producto del modelo descrito los ha llevado a constituirse en cualquier cosa, pues estos al estar al servicio de la contrainsurgencia nunca pensaron en que su papel era el de ser “los interlocutores naturales entre la sociedad y el Estado”, papel que la “democracia burguesa les asigna a los partidos políticos en general”como expresiones políticas del capitalismo como sistema político, económico y social. Al convertirse en cualquier cosa los partidos envueltos en la corrupción institucionalizada pasan a ser objeto de uso como cualquier mercancía, y sobre todo a ser sujetos de recambio para adaptarse a las circunstancias y situaciones que generan los diferentes grupos de poder económico en el país como: la oligarquía criolla, las grandes y medianas corporaciones monopólicas y oligopólicas nacionales y transnacionales como lo son las grandes corporaciones mediáticas para citar algunas, los grupos emergentes de nuevos empresarios, el poder económico transnacional, la narcoactividad y el crimen organizado, esta situación extrema quedó al descubierto en el proceso electoral del año 2015.

7. Uno de los extremos de descomposición que se dan en el seno del modelo de partidos políticos lo constituye el hecho que ha pasado desapercibido y de alguna manera tolerado por los analistas, académicos y especialistas en la materia, es el sometimiento de los expedientes legales de algunos partidos políticosa las leyes del mercado, o sea el vender al mejor postor el expediente legal de determinado partido a cualquier oferente que quiera, desee y necesite tener su propio partido político, esta transacción “legal” pues la ley electoral y de partidos políticos lo permite ha propiciado que grupos de interés compren su partido, por lo tanto estos pasan a ser dentro del principio de propiedad privada que prevalece en Guatemala un instrumento de uso absoluto de su dueño, el partido LIDER es uno de los ejemplos que se pueden citar. Dentro de ese mismo orden, dentro del contexto del partido como objeto de uso eminentemente privado, lo constituye el papel que la máxima dirigencia del Partido Patriota le dio, es decir que con mucha originalidad y capacidad creativa lo convirtió en un instrumento de manipulación política, de control de población por cualquier medio, de generador y reproductor de corrupción llevándolo a los extremos conocidos que hoy se ventilan en los tribunales de justicia.

8. Sobre esa base no es difícil concluir en que el modelo de partidos políticos contrarrevolucionario y contrainsurgente impuesto desde 1954, modificado y remozado en los años 1963 y 1983, a partir de su propia naturaleza, así como sus dinámicas de descomposición envolventes colapsó, y sobre todo ha entrado en un proceso de derrumbe histórico irreversible, en ese sentido hay que señalar que con lo anotado no se está diciendo que todos los partidos políticos del modelo están a punto de dejar de existir, al contrario algunos de ellos aprovecharán coyunturas favorables para no sucumbir. Sin embargo hay que tener claro que el colapso y derrumbe del modelo debe interpretarse como el fracaso de la contrarrevolución y la contrainsurgencia en la conducción política de la nación, pues hoy por hoy el clamor popular de manera generalizada clama por la sustitución total del modelo de Estado y dentro de este la desaparición de toda la instrumentación institucional y política que por siglos ha esclavizado al país.

9. Para cerrar esta parte del documento es indispensable señalar que los partidos políticosque se corresponden con la izquierda revolucionaria y otras expresiones políticas de tendencia democrática y posiciones progresistas que se incorporan a la vida política nacional principalmente a partir dela firma de la Paz Firme y Duradera el 29 de Diciembre de 1996 no se les puede ni se les debe incluir dentro del modelo de partidos políticos descrito, pues entre otros grandes objetivos precisamente fue en contra de este modelo que se lucho por más de tres décadas, el hecho de incorporarse a la legalidad política no debe interpretarse como la aceptación plena y acrítica del modelo descrito. Al contrario el desempeño político partidista de la izquierda partidaria a partir de 1996 se da dentro de las adversidades que el sistema impone, en donde se destacan la invisibilización mediática que los medios burgueses le han impuesto, así como los efectos de la neutralización ideológica y política de la academia guatemalteca. El testimonio cotidiano del desempeño partidario apegado a sus principios y objetivos, su deber ser histórico y su razón de ser en función de los intereses de la nación son la mejor prueba de lo anotado y la mejor fuente de información que la sociedad en su conjunto tiene para evaluar el desempeño de la izquierda.

III. La crisis empresarial.

Los acontecimientos de finales de Mayo e inicios de Junio de este año han puesto en evidencia el grado de descomposición al que han llevado al Estado y la sociedad guatemalteca, el empresariado guatemalteco que domina y controla el modelo económico vigente con la plenitud de privilegios que les brinda la corrupción como una de las formas del ejercicio del poder, con el respaldo pleno del modelo de partidos políticos de derecha y derecha extrema impuesto principalmentedurante el período contrarrevolucionario y contrainsurgente (1954-1996) está involucrado de manera directa tanto en los sucios negocios del gobierno del Partido Patriota, como en otros igualmente sucios inherentes a las garantías económicas que exigen las corporaciones monopólicas mediáticas que operan a nivel nacional. Este hecho coloca en situación de alerta, de alarma y de acción intervencionista al poder imperial y otras economías capitalistas hegemónicas que al parecer consideran que la situación afecta a sus intereses geopolíticos en Guatemala y CA.

La población guatemalteca sustentada y alimentada por las experiencias y resultados vividos y conseguidos en el año 2015 da muestras claras de que está dispuesta a ponerle fin a ésta situación. El contenido de lo que expresa la ciudadanía por medio de las redes sociales, así como lo expresado a partir del mismo día 02 de junio de este año por comentaristas especialmente en medios televisivos constituyen una muestra clara de que la acción política de la fuerza social debe actuar e incidir.

La práctica de la corrupción para la acumulación de capitales y poder por las clases dominantes ha sido una constante histórica pues a través del uso del mismo poder han dominado y controlado el ejercicio público, el ejercicio privado, la apropiación ilícita de los bienes públicos, los bienes naturales, la tierra y el territorio nacional.

De momento los nuevos hechos delictivos se concentran en las grandes corporaciones mediáticas radiales y televisivas, las cuales según su desempeño hoy constituyen el monopolio y oligopolio en algunos casos del control de los medios de comunicación social con fines eminentemente empresariales.

Para las clases dominantes resulta inadmisible el hecho de que sus integrantes sean señalados y procesados por actos ilícitos, pues ellos al considerarse“la clase aparte”,se han considerado intocables por la justicia, pues para el efecto crearon y montaron todo un sistema de impunidad social, político y judicial que los protege de los hechos delictivos que se inician históricamente con la apropiación privada de la tierra, el territorio y la población, así como la práctica cotidiana de la sobre explotación del pueblo, en donde la extorción permanente a partir del alto costo de la vida expresado en lo inaccesible que resultan ser para el pueblo los productos de la canasta básica. En ese sentido la especulación de precios resulta ser uno de sus grandes negocios.

Actualmente se encuentran consignados en los tribunales de justicia algunos integrantes importantes del poder económico, también dentro del empresariado hay elementos declarados prófugos de la justicia por delitos cometidos en el desempeño de sus cargos públicos, y simultáneamente a partir del tráfico de influencias se han dedicado a fortalecer sus propios negocios personales, familiares, empresariales y-o corporativos.

La crisis empresarial no se genera solo por los acontecimientos descritos, sino además a estos se suman los riesgos potenciales inherentes a la coyuntura, los cuales se centran en el origen de los privilegios otorgados a finales de los años cincuenta del siglo pasado cuando el gobierno del General Idígoras Fuentes les otorga a un grupo de empresarios nacionales y extranjeros (algunos cubanos) el acceso a la apropiación y usufructos privados de las frecuencias radiales y televisivas las cuales por naturaleza son patrimonio del Estado. Este proceso continúa hasta finales de la década de los años setenta (con los gobiernos de Laugerud y Lucas García) teniendo como resultados las grandes corporaciones radiales y televisivas que hoy existen.

El empresariado mediático a partir de la Cámara de Radiodifusión Nacional está impulsando desde hace algún tiempo iniciativas políticas de guerra política y psicológica en contra del pueblo, consistente en la descalificación, satanización y criminalización de las expresiones de lucha social y popular con sentido histórico, de clase, de identidad y defensa de la tierra y el territorio.

Esta campaña mediática para desinformar, distorsionar la realidad, busca la implementación de otros mecanismos de impunidad como: el encubrimiento de la corrupción privada para la apropiación de los bienes de la nación y la ejecución despiadada de la sobreexplotación del pueblo, la evasión tributaria y otros, busca también la desviación de la atención ciudadana para que en los espacios creados en el 2015 en el sentido de que luchen por el debido proceso y otros principios jurídicos para encubrir a los empresarios delincuentes y así desviar la atención y la acción de la presión social y política para darle vía libre a la estrategia de la imposición de la nueva impunidad (manto artificial principista y legalista, encubrimiento y protección de los empresarios delincuentes, prolongación innecesaria de los procesos judiciales como otro de los mecanismos e instrumentos de impunidad).

También buscan crear un ambiente psicológico de terror al anunciar falsamente una nueva situación de guerra interna para crear así las condiciones políticas favorables para la ejecución de acciones de represión y acción del Estado en contra del movimiento social y popular.

Las ambivalencias empresariales expresadas a nivel mediático no solo muestran contradicciones en su seno, sino además las debilidades propias que se desprenden de las incertidumbres que la coyuntura nacional les ha creado. Solamente así se explica el porqué de manera absurda, innecesaria e improvisada mantienen las iniciativas mediáticas. Lo señalado también explica de alguna manera la génesis y desarrollo de situaciones críticas que la corrupción le generado al empresariado ante los riesgos potenciales del destape de situaciones cualitativamente superiores y que de hecho les son adversas a sus intereses y privilegios.

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