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Duele la desorganización
Por Hosy Orozco - Guatemala, 12 de octubre de 2005

Urge que las comunidades locales se organicen para mejor distribuir la ayuda.

Me duele ver sufrir a mi gente de la provincia, especialmente la del suroccidente, la región más poblada, la más pobre entre los pobres, la siempre excluida, olvidada, explotada y vulnerable, la más visitada por los políticos en sus campañas.

Nuevamente, son ellos las víctimas principales de los desastres naturales, no por su negligencia de deforestar, sino porque hemos sido incapaces de sacar a estas comunidades de su extrema pobreza.

Son regiones a donde las grandes empresas e inversionistas no llegan, porque no les resulta rentable (excepto a la minería). ¿Hasta cuándo lograremos una Guatemala con un desarrollo regional equilibrado? ¿Cuando comprenderemos que el desarrollo “primermundista” de algunas zonas de la región metropolitana, no debe hacerse a costa del subdesarrollo del interior del país o separando más la brecha entre estas dos realidades?

Me duele ver personas buscando familiares entre el lodo, pero también duele el aprovechamiento del dolor ajeno y la desorganización en algunas comunidades. Hay que unirse para exigir que la ayuda humanitaria sea ordenada, coordinada, priorizada, racionada, coordinada internamente y despolitizada.

Existen entidades que, en su afán de “aparecer en la foto” y en los medios de comunicación, hacen campañas para recoger ayuda y luego la distribuyen a quienes ya han recibido, en tanto que a otras les ha llegado poco o nada.

Tampoco es justo, y debe evitarse, que “literalmente” se tire y entregue la ayuda indiscriminadamente cual si fuera “piñata”, donde siempre los más fuertes se quedan con la mayor parte y los más débiles apenas alcanzarán.

Hay muchas comunidades con necesidad, pero hay unas más necesitadas que otras, por su mayor número de damnificados o por estar más lejanas a la ciudad capital, como el altiplano marquense.

Se están entregando grandes cantidades de ayuda, pero dentro de algunas semanas los más afectados seguirán teniendo necesidad y, para entonces, ¿quién les ayudará?

Algunas organizaciones sociales y comunales están repartiendo ayuda, pero desconfían de sus autoridades. Algunas autoridades locales y regionales, llamadas a ser los garantes de la adecuada distribución, quieren acaparar todo con sucios en infames intereses políticos, y se suben a los camiones de ayuda, con sus vistosas “chumpas-banderas” políticas o sectoriales.

¡No se vale! Urge que las comunidades locales se organicen para mejor distribuir la ayuda, y urge diseñar y divulgar la estrategia de reconstrucción a mediano y largo plazos. Las campañas políticas y megaproyectos deben esperar.

Fuente: www.prensalibre.com


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