Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Pobreza y comercio
Por Helmer Velásquez - Guatemala, 5 de julio de 2007

La ley del embudo que rige en Guatemala.

En un país desigual como el que tenemos, la ley del embudo se aplica desde los tiempos del añil: lo ancho para ellos (encomenderos, prestamistas y comerciantes), lo angosto para los trabajadores, encomendados, habilitados. Así se construyó el país.

La elite gobernante ha diseñado el desarrollo nacional, garantizando sus intereses y los de la metrópoli, sea esta la que fuere. Por esa razón, siempre hemos ofertado nuestro país al mundo a partir de materias primas y mano de obra barata, exención de impuestos y nugatoria regulación laboral. Atraer inversiones, sin importar el costo social. Y es sobre estas bases que ahora nos llegan con la “novedad del libre comercio”: Más y mejor exportación, compras baratas y de calidad.

Reglas elementales, irrebatibles; sin embargo, la realidad no es tal. Tecnología, subsidios, volumen de producción, acceso a crédito, entre otros elementos, marcan la abismal diferencia entre Guatemala y sus “socios comerciales”. Aún “salvando” las asimetrías, no habrá comercio internacional, por justo que sea, que favorezca a la población, en tanto el decil de mayores ingresos absorba más de la mitad de los ingresos que generamos los guatemaltecos, y el sostenimiento del Estado esté sobre los hombros del 80 por ciento de los ciudadanos.

La concentración aviesa de la riqueza, está conduciéndonos hacia el Estado fallido. Donde no es cierto que todos perderemos, el decil “superior” tiene visa, y tarde o temprano se irá a residir a Miami. Estas verdades sabidas nos sirven para recordar –ahora que parece imponerse la diplomacia mercantil en el Gobierno– que la discusión sobre los impactos del Cafta y del probable Acuerdo de Asociación con la Unión Europea no deben presentarse en abstracto, y mucho menos como si se tratase de una sociedad perfecta. El debate tiene de fondo la pobreza de más de la mitad de la población; no puede discutirse el comercio como panacea, cuando el 90 por ciento de la población no tiene nada que vender y un 40 por ciento nada que comprar.

Mientras este estatus se mantenga, no podremos esperar que la solución a nuestra aflictiva situación venga de fuera. El abordaje del comercio debe estar acompañado por el debate, de soluciones a la pobreza, es decir, de la necesaria democratización de los medios de producción. Mientras los campesinos sin tierra, los obreros sin trabajo, el artesano sin crédito, la mujer trabajadora sin poder desarrollar su industria y los niños sin escuela sean nuestra realidad, cualquier instrumento internacional solamente tendrá impactos negativos en los pobres y consolidará las elites.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.