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Un voto crítico
Por Helmer Velásquez - Guatemala, 12 de julio de 2007

A los corruptos, no solo del sector público.

Tenemos en las elecciones nacionales, la expresión democrática más conocida y de mayor convocatoria para los guatemaltecos. Esta vez, cerca de seis millones de ciudadanos. Sin embargo, tradicionalmente, solo la mitad de los facultados ejerce el derecho. El origen de la abstención está imbricado en nuestra Historia, ha sido una forma de resistencia frente a los gestores del Estado.

Durante el último tramo de nuestra Historia, por ejemplo, los administradores gubernamentales adolecen de ilegitimidad de origen, son producto de una imposición extranjera (1956). A “el pecado original” se suma una secuencial cadena de fraudes electorales, pésima y corrupta administración, ausencia de políticas de Estado.

A lo anterior se agrega la problemática de documentación de buena parte de los guatemaltecos y en los últimos comicios, cada vez más, el formato electoral cierra el paso a expresiones ciudadanas, carentes de financiamiento privado. Ahora bien, del ejercicio electoral, aún con legitimidad cuestionada, surge la dirigencia de la administración pública. Este reconocimiento ha impulsado una serie de campañas cívicas que motivan al ciudadano ­–especialmente al joven– a asistir a las urnas.

Ahora bien, el llamado a votar no puede ser aséptico, no se trata de un voto ideal, abstracto. Se trata de promover un voto crítico, es decir, un voto basado en principios. Que rechace a personajes que han estado involucrados en la represión y promueven la impunidad, no importa si su papel fue, o es, intelectual o material.

A los corruptos, no solamente del sector público, también a los empresarios inmorales, evasores de impuestos, esquilmadores del Estado. A los terratenientes opresores y sus testaferros políticos. Y es que, en la medida en que crezca la conciencia colectiva y mejore nuestro criterio de selección, se saneará la democracia. Por razones como estas, nos parece altamente importante el contenido de la campaña impulsada por la Coordinación de ONG y Cooperativas (CONGCOOP), y otros colectivos sociales, para promover el surgimiento de una ciudadanía, crítica, cuestionadora y propositiva. Estamos de acuerdo en impulsar la llegada a las urnas, sin embargo, no se trata del mero hecho mecánico de votar por votar, por reducir las cifras de abstencionismo. Se trata de promover un voto, escrutador.

No se trata de “castigar”, se trata de sancionar lo mejor de la oferta electoral. La formación de esta agudeza popular es la garantía social, no solamente para no retroceder en la Historia, sino, ojalá, por fin, iniciar el tránsito hacia la construcción de la democracia ciudadana. En síntesis, crecer ciudadanamente puede ser el mejor aporte que nos deje este nuevo proceso electoral.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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